Cerca de 3.500 chicos abandonan el secundario cada año

Lo dice un informe



NEUQUEN (AN).- Los índices de exclusión escolar crecen a pasos agigantados en esta provincia. Cada año, cerca de 3.500 adolescentes de entre 13 y 15 años abandonan el colegio en los tres primeros niveles del secundario. La cifra equivale a la matrícula de ocho establecimientos.

Los jóvenes dejan los estudios porque integran familias empobrecidas que no pueden sostenerlos debajo del techo de una escuela. Y la relación entre factores de sentido y problemas de desempeño junto a los de escasez de recursos, son el detonante de esta situación, según los técnicos del Consejo Provincial de Educación (CPE).

De forma paralela, hay muchos chicos neuquinos que registran un significativo retraso escolar y, pese a superar los 13 años, aún permanecen en las aulas de la escuela primaria.

El duro diagnóstico se desprendió del “Informe sobre el Abandono en los tres primeros años de la Escuela Media Común” elaborado en octubre pasado por técnicos del CPE.

Un análisis sobre la matrícula escolar en el período 1998-2002, sacó a la luz que un promedio de 3.500 chicos de los tres primeros años del secundario dejan la escuela año tras año. A esto se suma que el 60% de los alumnos de 13 años, pese a estar en edad de hacerlo, no logran salir de la primaria.

Uno de los principales factores que sella la suerte de estos estudiantes es la marginación en la que están sumidas sus familias. “La grave crisis general que atraviesa Argentina afecta las capacidades de muchas familias de sectores sociales marginados -desempleados y subempleados- para sostener la escolarización de sus hijos”, destaca el informe de la cartera educativa provincial.

Atribuye la interrupción de los estudios a una “peligrosa conjunción de problemas” sostenida por tres pilares: de sentido (para qué ir a la escuela);

de problemas de desempeño (ausentismo reiterado, fracaso en las evaluaciones); y de problemas de escasez (buscan una actividad que implique un ingreso monetario antes que ir a la escuela).

El promedio de la tasa de abandono neto en los tres primeros niveles del secundario -para obtener este valor se relaciona la matrícula de un año con la del siguiente- fue del 14,8% en el período 1998-2002.

El mayor porcentaje se registró entre los estudiantes de primer año.

“El primer año es el más comprometido en la escolaridad de los alumnos”, afirma el informe. “Casi el 10% de la matrícula de este año abandona durante el año escolar, lo cual implica que todos los años 1.000 chicos de primer año no permanecen hasta culminar el ciclo en la institución”, precisa.

Lo mismo ocurre con más de la mitad de los 3.500 chicos que “se caen” del sistema educativo de forma anual.

Entre 1.600 y 2.100 dejan de concurrir a clases antes de que llegue fin de año. El resto lo hace tras la finalización el receso escolar.

En rigor, esta cifra representa el equivalente a la matrícula de ocho establecimientos, cuya asistencia promedio es de 433 alumnos entre públicos y privados. A modo ilustrativo, implica la desaparición de ocho colegios cada vez que culmina un ciclo escolar en la provincia.

Con tono autocrítico, el informe enfatiza que saltar de la primaria a la secundaria no es una tarea sencilla para los adolescentes.

“Investigaciones señalan que un factor preponderante -no el único- en este abandono es la distancia entre el modelo pedagógico de la escuela primaria y secundaria”.

Insta, además, a “revisar la organización curricular, las secuencias, los sistemas de evaluación y promoción y los modelos institucionales que estructuran las prácticas de los agentes y sus vinculaciones con el contexto social…”.

Por otra parte, existe una alta proporción de adolescentes que cursan sus estudios sobrepasados en edad.

Al analizar la escolaridad de la población de entre 13 y 15 años, el informe detalla que un 60% de los alumnos de 13 años van a la primaria (la mayor parte a séptimo grado). El índice disminuye con los de 14 años (25%) y 15 años (12%).

Ante este panorama, una de las medidas que se adoptó desde el CPE fue la organización del primer congreso de escuelas medias.

La iniciativa fue impulsada por la responsable del nivel medio del organismo, Ana María Unhold.

“Pese al diagnóstico pesimista, se abordó la problemática con propuestas que dejaron en claro que el cambio es posible”, señalaron los organizadores del encuentro .

“La repitencia en el nivel primario, las interrupciones parciales de los estudios, el ingreso tardío al secundario y la repitencia alta en los primeros años de este nivel, se van articulando en historias de retraso escolar”, afirmaron desde el organismo oficial de educación.

“Según las investigaciones hechas, este retraso afecta principalmente a los sectores sociales marginados”, agregaron. Y deslizaron que el abandono en la provincia creció de forma constante en los últimos años.

NEUQUEN (AN).- Los organizadores del primer congreso de escuelas medias que se hizo aquí semanas atrás resaltaron como primera conclusión que “el encuentro permitió superar el diagnóstico pesimista para comenzar a trabajar la problemática con propuestas que muestran que el cambio es posible”.

Respecto a esto, explicaron que “se generó un espacio de reflexión sobre las prácticas educativas del nivel medio”. Agregaron que “hay que recrear las políticas educativas para orientar la funcionalidad de nuestro sistema como una acción cooperativa entre distintos niveles de decisión y esferas de responsabilidad, para satisfacer las necesidades educativas de la comunidad”.

El congreso lo impulsó la dirección de Nivel Medio del CPE, que está a cargo de Ana María Unhold. Se realizó junto con la Universidad Nacional del Comahue (UNC). Fue una de las primeras medidas que se adoptó para estudiar la problemática de los colegios secundarios en la provincia. Y el compromiso que adoptó fue darle continuidad en los próximos años para lograr implementar políticas educativas que permitan disminuir no sólo el abandono en el nivel medio, sino también en la universidad.

Desde la organización se enfatizó que “la problemática actual ha llevado a dar respuestas en forma integral con los otros sistemas (Salud, Justicia, Seguridad)”.

Indicaron que una de las debilidades del sistema educativo es la “desarticulación provocada por el retiro paulatino de la figura del supervisor, como nexo esencial entre el nivel central y las escuelas”.

Por último, se destacó la importancia de incorporar a los padres a los próximos encuentros, además de elaborar un calendario para realizar reuniones en el transcurso del ciclo lectivo.


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