Césped con tepes
Los panes enraizados como alternativa válida, especialmente en primavera.
Sembrar un césped en primavera es siempre más trabajoso que hacerlo en el otoño, al menos en nuestra región del norte de la Patagonia, en que son frecuentes vientos con ráfagas muy fuertes. Unido a la altísima radiación solar, la bajísima humedad ambiental y al hecho concreto del agujero de ozono, da como resultado una “amansadora” de por lo menos un mes de varios riegos diarios, especialmente en las horas de sol, para evitar que esa finísima capa superficial en donde debe brotar la semilla, se seque y aborten las radículas recién emergidas. En vista de estas dificultades, son cada vez más frecuentes las preguntas de si no conviene trabajar con panes de césped ya bien arraigados.
VENTAJAS
Son varias las ventajas que se obtienen. En primer lugar, se tiene la posibilidad de visitar al productor y comprobar la calidad y densidad del césped, que es primordialmente de festuca y raigrás y asegurarse de que no cotenga gramilla. Además, si se tienen niños, estos podrán retozar sobre él ya a los 15 días.
Son varias las empresas que se dedican a este rubro, con lo cual los precios se han moderado un poco. Sigue siendo caro al principio, pero si nos ponemos a sacar cuentas, tal vez lleguemos a la conclusión de que no es para tanto, especialmente si los espacios son pequeños y no se tiene el tiempo y la constancia necesarias con el riego metódico.
Aquí les doy las pautas imprescindibles para que todo salga bien.
TEODORICO HILDEBRANDT
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jardinería