Cómo tener un jardín amigable con la naturaleza, según la ciencia 

Investigadores del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue publicaron una guía práctica y gratuita 

Se puede tener un jardín pequeño en un balcón de un departamento u otro muy grande y lleno de árboles. Ambas opciones sirven hoy en un mundo que está necesitando más verde, más diversidad, más color, más perfume. Al considerar la crisis de la biodiversidad que está enfrentando el planeta, investigadores en ecología del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), que depende del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue, elaboraron y publicaron la “Guía práctica para un jardín amigable con la naturaleza”.  

“Los jardines son un lugar para relajarse, disfrutar y conectar con la naturaleza. Nos llevan a observar los grandes cambios estacionales, pero también los más sutiles, como el abrir de una flor durante el día, el canto de una paloma o zorzal por la mañana. También nos pone en contacto con la tierra, algo que en las ciudades no es fácil, pero que es tan necesario”, afirmaron”, escribieron los científicos Luciana Elizalde y Sergio Lambertucci.  

También cuidar un jardín tiene beneficio para la comunidad. “Benefician a muchas otras especies, que también están buscando en las ciudades su conexión con la naturaleza”, destacaron.  

En primer lugar, los autores recomiendan plantar una diversidad de especies, especialmente nativas. “Un jardín más diverso atraerá insectos benéficos y aves insectívoras que controlarán las plagas de nuestras plantas”, explican. Por ejemplo, para que los picaflores o algunas mariposas se acerquen a un jardín en el Oeste de la Patagonia, es importante que las flores sean coloridas y alargadas, como las de del quintral, el notro y del chilco.  

Se debería considerar que si se cultivan plantas anuales de floración larga, aportarán néctar durante todo el año. Algo que es beneficioso para aves e insectos. Por ejemplo, la flor de las mutisias o del pañil son claves para los insectos benéficos. Aconsejan reducir la superficie de césped corto en los jardines y limitarlo solo para la recreación. En el resto del espacio se puede dejar crecer el pasto, y que las flores y las semillas que se producen allí pasen a ser alimento para la fauna. Esa acción tiene otros beneficios, como reducir el consumo de energía y el ruido de la cortadora que puede molestar a los vecinos.

Se recomienda evitar el uso de plaguicidas en el jardín porque matan a los insectos beneficiosos

Hay que tener en cuenta que “los insecticidas de amplio espectro matan a todos los insectos, incluyendo a los benéficos”. Por eso, proponen eliminar el uso de insecticidas y herbicidas en los jardines.  

A veces, pueden aparecer “yuyos” que se consideran molestos, pero se debería averiguar si no se tratan de especies vegetales nativas que han habitado la zona desde antes que existieran los humanos. Por lo cual solo están buscando su lugar en el jardín.  

La guía viene con múltiples recomendaciones sobre el compostaje, la tenencia responsable de mascotas y la prevención de las colisiones de aves. Es gratuita y se descarga desde la web del INIBIOMA (https://inibioma.conicet.gov.ar/


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