Qué pasa con los guanacos en el sur de Neuquén 

Investigadores en biología hicieron un censo de la población del mayor herbívoro nativo de Sudamérica.

El guanaco es uno de los grandes herbívoros nativos de Sudamérica y el mayor de los camélidos silvestres de este continente. En la Argentina se encuentra entre los animales protegidos. Sin embargo, un reciente relevamiento mostró que en provincias como Neuquén se está observando una declinación poblacional en ciertas zonas.  

Antes de la colonización europea, se estima que la población global de guanacos en toda la Patagonia y parte del centro del país rondaba entre los 30 a 40 millones de ejemplares, una cifra que disminuyó a lo largo del tiempo por distintos factores. 

Ahora, la organización WCS Argentina en conjunto con el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) realizaron un nuevo relevamiento sobre la población de guanacos. Lo hicieron en la zona centro-sur de la provincia de Neuquén y los resultados indicaron un declive porcentual que generó preocupación en cuanto a la conservación del guanaco en el territorio.  

Según Martín Funes, biólogo y gerente de Áreas Protegidas Terrestres de WCS Argentina, y Alejandro González, biólogo del CEAN, Santa Cruz es la provincia con mayor población de guanacos a nivel mundial. Pero la especie se distribuye a lo largo de toda la Patagonia, e incluso al norte del río Colorado en provincias del centro y noroeste del país.  

En la provincia de Neuquén, hay dos núcleos poblacionales importantes para el guanaco. Uno es la zona sur en el departamento de Collón Cura y otros departamentos cercanos. Otro núcleo es en la zona vinculada al área natural protegida Auca Mahuida en Añelo, donde hace varias décadas existía una población muy abundante que ha sufrido reducciones pronunciadas desde la década de 1980. Eso ocurrió principalmente debido a la caza furtiva, que aumentó con la apertura de una densa red de caminos y picadas petroleras.  

“Hay otros focos de guanacos en otras zonas de la provincia, pero de menor densidad y con una distribución fragmentada, es decir poblaciones bastante aisladas entre sí. Eso muestra que el guanaco tiene una distribución heterogénea en el territorio y también una gran variación en cuanto a su abundancia”, explicó Martín Funes.  

Por su parte, González agregó que esa fragmentación de la población implica algunos riesgos por estar más sujeta a aquellos factores que pueden provocar su disminución o incluso, su desaparición. “Notamos que algunos núcleos de poblaciones que estaban aislados han desaparecido en los últimos 10 años y esto sucede porque cuando quedan aislados, los núcleos no pueden ser rescatados por otra población”. 

Los biólogos informaron que existen datos de informes previos realizados en la zona sur de Neuquén que detallan que, en términos de densidad -es decir, de cantidad de individuos por kilómetro cuadrado, que es la mejor forma de expresar la abundancia en animales silvestres- hace 40 años había un promedio de 3 guanacos por kilómetro cuadrado.  

Hace 20 años esta cifra disminuyó a 2 guanacos por kilómetro cuadrado, mientras que el reciente estudio mostró una densidad promedio de 1 guanaco por kilómetro cuadrado. Esto indica que “en términos porcentuales en los últimos 50 años la población cayó cerca de un 70%, y si nos referimos a los últimos 20 años el promedio declinó un 50%”, precisó Funes.  

El guanaco es un animal social que vive en grupos, los cuales se pueden dividir en tres tipos. Uno es el grupo familiar que puede oscilar entre los 5 y 15 individuos integrado por un macho dominante, el “relincho”, las hembras y las crías que son expulsadas cerca del año de vida. Otro es el grupo de los solteros/as: animales jóvenes que aún no forman parte de algún grupo familiar -suelen ser más numerosos y lábiles porque su número cambia permanentemente. Por último están los individuos solitarios que son aquellos machos de edad avanzada que fueron desplazados de sus grupos y están en la fase final de su vida.  

Funes explicó que, en la zona de Auca Mahuida, se analizó la población a lo largo del tiempo y se comprobó que uno de los factores que más impactó fue la caza furtiva, la cual se multiplicó por el desarrollo de una red enorme de caminos y picadas petroleras que hizo que en lugares donde antes se dificultaba el acceso ahora resultasen accesibles para quienes estaban en busca de cazar guanacos. “Entre 1982 y 2002, la población de los guanacos en esta zona cayó más de un 90% por esta razón”, sostuvo.  

A su vez señaló que otro factor importante consiste en la competencia que se genera por la presencia de ganado doméstico, una competencia por el alimento y el espacio. En este sentido, el biólogo González indicó que en lugares donde hay mayor densidad de ovejas, el guanaco termina por elegir irse de la zona hacia otros territorios.  

Pero es en este desplazamiento migratorio por mejores pastos que el guanaco se convierte en víctima de “los alambrados”, si bien no son una barrera imposible de franquear porque el guanaco lo puede saltar, si presentan un obstáculo y una fuente de mortalidad para los individuos más jóvenes que se quedan enganchados y mueren por inanición o estrés. “El impedimento del libre desplazamiento, los afecta notablemente”, expresó González.  

Alejandro González junto a Oscar Pailacura, biólogos y técnicos del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén. Crédito: WCS Argentina

“También tuvimos dos eventos de erupción volcánica en Neuquén que probablemente fueron un factor adicional puntual que afectó a las poblaciones de guanacos del sur de Neuquén, pero no se pudo comprobar si fue por mortalidad directa o por desplazamiento de los guanacos hacia otras zonas por la acumulación de cenizas”.  

Protección de los guanacos 

En vista de los factores que atentan contra las poblaciones de guanacos, sin contar que son una presa natural del puma, las medidas a tomar pueden ser varias. Los biólogos sostienen que, respecto a la caza furtiva, la medida a tomar tendrá que ver con mejorar el grado de control por parte del Estado a través de sus agentes de contralor como guardafaunas o guardaparques, de forma que se pueda “garantizar que haya sistemas de patrullaje, control y penalización de la gente que infringe las leyes de protección de la fauna silvestre nativa en la provincia. En su momento eso se logró en la zona de Auca Mahuida y ese control mejoró mucho la situación de los guanacos y otras especies como choiques y piches”.  

Por otra parte, respecto a la ganadería explicaron que se debe buscar una forma en que “la producción ganadera sea amigable con la fauna en el sentido de no forzar el ambiente tratando de meter una carga de ganado mayor por encima de lo que el ambiente puede soportar”. Si eso no se respeta el resultado esperado es un sobrepastoreo que puede generar una degradación que terminará por afectar no solo al ganado sino también a todos los herbívoros que dependen del recurso forrajero para sobrevivir.  

“Hay que generar un espacio de convivencia porque, además, si hay poblaciones sanas de presas potenciales de la fauna silvestre, esto también beneficiará a la ganadería ya que permitirá que se reduzcan los ataques de carnívoros como el puma y los zorros hacia los rebaños de ovejas y cabras en virtud de contar con una mayor oferta alimenticia en los ambientes que ocupan”, señaló Funes y agregó que también se debe trabajar sobre la generación de conciencia ambiental en la sociedad en general para poder conocer y proteger a nuestra fauna silvestre, dentro de la cual el guanaco es una de las especies más importantes de la Patagonia. 


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