Una esperanza: Volvió a nacer un pichón de macá tobiano en Patagonia

Investigadores de la organización Aves Argentina, Fundación Bariloche y el Conicet impulsan un programa para recuperar a la población: solo quedan 750 ejemplares.





“La emoción y la alegría de todos son difíciles de poner en palabras: un abrazo, una lágrima, un brindis. Fueron cuatro años sin tobianitos y hoy volvió a nacer un pichón”. El equipo de investigadores del proyecto Macá Tobiano del Programa Patagonia está eufórico. Es que después de cuatro años nació el primer pichón de macá tobiano, una especie endémica de la Patagonia.

El nacimiento se produjo tres semanas atrás cuando los investigadores detectaron una colonia con 8 nidos en la meseta del Lago Buenos Aires, provincia de Santa Cruz. Si bien el equipo había logrado contener las amenazas para esta especie, los últimos años fue imposible que la población de macá tobiano construyera sus nidos. Ahora tras el nacimiento del primer pichón, se aguarda la eclosión de los huevos de los otros tres nidos.

La pérdida de la biodiversidad patagónica y la destrucción de los ecosistemas inspiraron el Programa Patagonia de la organización nacional Aves Argentinas y la Fundación Bariloche. La iniciativa nació en 2010 para proteger al Macá Tobiano que estaba en peligro de extinción. Una década después, el proyecto se amplió a otras siete especies de la región y la restauración de los ambientes.

Su éxito ha llevado a replicarlo en otras regiones del país, como la selva misionera. “Cuando esto surgió, éramos un grupo de cuatro personas integrantes de las organizaciones Aves Argentinas, Ambiente Sur y el Conicet, abocados al Macá. ¿Por qué? Porque es una especie de bandera muy carismática con muchos problemas de conservación. Hoy quedan menos de 850 individuos”, recordó el biólogo Ignacio Kini Roesler en diálogo con RIO NEGRO.

Este investigador adjunto del Conicet en la Fundación Bariloche es uno de los impulsores y coordinadores del Programa Patagonia que hoy reúne a 25 personas en diversos puntos de la Patagonia. El proyecto dispone incluso de una estación biológica en el Parque Nacional Patagonia, en Santa Cruz, donde se desarrollan monitoreos intensivos, censos de aves acuáticas y acciones de conservación.

El año pasado, el proyecto fue elegido entre más de 100 iniciativas de diferentes partes del mundo y resultó uno de los ganadores del “Oscar Verde”, con el premio Whitley, que otorga la Whitley Fund for Nature (WFN). A fines del año pasado, el Senado de la Nación declaró de interés al Programa Patagonia de Aves Argentinas. “Estos proyectos reciben cada vez más apoyos y toman mayor interés entre los tomadores de decisiones. La crisis de la biodiversidad, la conservación y los problemas que sufre el mundo están cada vez más en la agenda pública”, destacó Roesler.

Tras el nacimiento del primer pichón de macá tobiano, los investigadores aguardan la eclosión de huevos de otros tres nidos. Foto: gentileza

El objetivo inicial se cumplió. Si bien el Macá Tobiano continúa en riesgo extremo, se lograron poner en marcha diversas medidas para su protección.

Una de las estrategias fue instalar plataformas artificiales que fueron ancladas en el fondo de las lagunas de altura en las mesetas de la Patagonia austral para que no resultaran derribadas por los fuertes vientos patagónicos. A su vez, fueron cubiertas de vinagrilla, la única planta acuática que crece en estos cuerpos de agua.

Esta especie construye sus colonias de nidos flotantes entretejiendo vinagrilla. Sin embargo, en los últimos tres años esta planta casi no floreció y los macaes solo pudieron construir unos pocos nidos que fueron destruidos por los fuertes vientos.

Hacía cuatro años que no nacían pichones de Macá Tobiano. Pero según se pudo constatar en las últimas recorridas, “los macaes aceptaron las plataformas y se están comportando como en una colonia natural: danzan y cortejan alrededor de las plataformas y se suben para copular, acomodar ramas y descansar”.

La meta de conservación se extendió a otras siete especies, entre las que se incluyen el Pato de los Torrentes, el chorlo ceniciento, la gallineta chica, tres especies de cauquenes migratorios, el chinchillón anaranjado y el huillín, una especie de nutria.

El Programa Patagonia, por otro lado, aborda la restauración de ambientes que han resultado afectados por especies invasoras. “En medio de una crisis mundial de pérdida de biodiversidad, el control de las especies exóticas invasoras es una de las principales acciones de conservación que podemos realizar para proteger a las especies nativas”, resumió Roesler.

Como ejemplo, mencionó el caso del visón Americano, una especie introducida que amenaza la supervivencia de muchísimas aves en Patagonia, como el Macá Tobiano, la Gallineta Chica, el Pato de los Torrentes y el Pato de Anteojos. “El visón americano fue introducido para hacer tapados, pero se escaparon y empezaron a generar poblaciones. El problema es que son los mayores depredadores de las aves acuáticas, como el macá tobiano, los cauquenes y todas las especies que habitan y nidifican en los cursos de agua”, puntualizó el biólogo.

Por tercer año consecutivo, en diciembre pasado se realizó un censo de los Patos de los Torrentes en El Chaltén, Santa Cruz. Fue una de las especies elegidas para evaluar el alcance del plan de restauración del Río de las Vueltas.

La primera etapa consiste en un plan de control del visón americano con sistemas de trampeo en El Chaltén y en parques como Perito Moreno, Lanín, Nahuel Huapi y Los Alerces.

“Nos emocionó la cantidad de pichones que vimos -dijo-. Este último registro podría evidenciar una muy rápida recuperación de las poblaciones de Patos de los Torrentes asociado al control del Visón Americano”.

Protección para el huillín

Además de proteger mejor al macá tobianos, el grupo de investigadores de Aves Argentinas, el Conicet y Fundación Bariloche también buscar ayudar a la preservación del

huillín, que es una nutria nativa de la Patagonia. Suele ser temerosa a la presencia humana y no hay muchos avistamientos.

Los científicos junto con la Dirección Regional Patagonia Norte de Parques Nacionales trabajan en el Parque Nahuel Huapi.“Hoy, la principal amenaza del huillín era la caza. Pero hoy ya no existe más. Pero hay otras amenazas como los perros sueltos. También la población de huillín se ve afectada por la transformación de las costas ante el avance de las ciudades, como Bariloche o Villa La Angostura”, dijo el biólogo Ignacio Roesler. Y las represas sobre el río Limay resultan barreras y le impiden desplazarse naturalmente.


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