Confluencia: violencia sin fin

CIPOLLETTI (AC).- La violencia en la Liga Confluencia se ha tornado un drama que parece no tener solución. El fin de semana pasado se produjeron nuevos hechos, que involucraron a jugadores de primera, de inferiores y a la hinchada de Oro.

En el campo de juego, la séptima fecha del campeonato doméstico -en primera- dejó como triste saldo un total de nueve expulsados en seis partidos -en total 44-. Como viene sucediendo, los árbitros también fueron blanco del brote de violencia de este Clausura. En Pillmatún, el jugador local Pablo Cárcamo, luego de ser expulsado, descargó un «rosario» de insultos contra el árbitro Luis Quintana. Y vaya a saber en qué hubiese terminado todo si sus compañeros no lo retiraban a la fuerza de la cancha.

El sábado, en San Martín, un jugador de la sexta división del Deportivo Roca intentó tomar a golpes de puño al árbitro luego de ver la roja en el partido frente a Cipolletti.

La hinchada de Fernández Oro es constantemente una de las generadoras de hechos de violencia. Hace dos semanas un fotógrafo de este medio fue víctima de la barbarie, y el domingo, 20 barras apedrearon el colectivo de de Argentinos del Norte.


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