Bulonera Patagónica: 50 años creciendo junto a General Roca
Nacida en 1976, la empresa celebra medio siglo de trayectoria con una identidad profundamente roquense y una proyección que hoy le permite llegar a clientes y empresas de distintos puntos del país.
Hay empresas cuya historia también cuenta una parte de la historia de la ciudad. Bulonera Patagónica es una de ellas. Este año cumple 50 años y lo hace en una fecha especialmente significativa: el 1° de septiembre, el mismo día en que General Roca celebra su aniversario.
La coincidencia es considerablemente simbólica. Desde sus primeros pasos, la empresa creció acompañando las transformaciones de la ciudad, de la actividad productiva regional y de generaciones de trabajadores, profesionales, talleres, empresas y familias que encontraron en “la Bulonera” un lugar al que acudir cuando había que resolver.

La historia comenzó en 1976, cuando Ernesto Muruat con Rodolfo y Julio Carmona se asociaron para crear Bulonera Patagónica, y abrieron una ferretería con el nombre de fantasía “Bulyn” en un local de Avenida Roca al 1000, y su depósito aledaño a la Sociedad Colombófila, sobre calle Villegas.
El emprendimiento nació para responder a las necesidades de un sector industrial en crecimiento. Con el tiempo la nueva identidad ya se consolidó como Bulonera Patagónica, bajo la dirección y gestión de la familia Muruat y fue ampliando su propuesta al ritmo de una región que también se transformaba.
Crecer sin perder la cercanía
En 1997 dio otro paso importante con la puesta en marcha del primer autoservicio ferretero de la región. El cambio permitió ampliar la exhibición y facilitar el acceso a miles de productos, sin abandonar la atención personalizada que históricamente caracterizó al comercio.
A lo largo de cinco décadas, Bulonera Patagónica atravesó distintas etapas, espacios y formas de comercialización. Desde los primeros mostradores hasta el actual local de Alsina 866 inaugurado en el 2007, la empresa incorporó nuevas líneas de productos, tecnología y servicios, manteniendo como uno de sus principales diferenciales el asesoramiento especializado.
Hoy su oferta comprende máquinas y herramientas eléctricas y manuales, bulonería, soldadura y consumibles, abrasivos, elementos de protección personal, equipos industriales, productos para bosque y jardín, limpieza y mantenimiento y ferretería general. Pero el crecimiento no se explica solamente por la cantidad de productos disponibles. También se apoya en el conocimiento técnico, la disponibilidad de stock, la logística, el servicio posventa y una relación sostenida con marcas líderes del mercado.
De una ferretería roquense a un proveedor de alcance nacional
Durante estos 50 años también cambió el perfil de sus clientes. Junto con la atención al público, Bulonera Patagónica consolidó su trabajo como proveedor de empresas vinculadas con la fruticultura, la construcción, la industria, los servicios petroleros, el mantenimiento y numerosos sectores productivos.
Desde General Roca abastece hoy a empresas y profesionales de distintos puntos de la Patagonia y del país, acompañando proyectos con soluciones que combinan productos, asesoramiento y capacidad de respuesta.
En los años ’90, con un mercado crítico para el comercio, Ernesto Muruat comenzó junto a otros colegas del rubro, a desarrollar un proyecto asociativo a nivel nacional, que culminó con la conformación de la compañía Ferremat, primera cadena ferretera importadora del país.
Mucho más adelante, la transformación digital abrió, además, una nueva etapa. La tienda online amplió las posibilidades de acceso al catálogo y permitió trasladar a internet una parte de aquella experiencia construida durante décadas en el mostrador: encontrar el producto adecuado, comparar alternativas y acceder a soluciones para el trabajo cotidiano.
Una historia hecha de personas
Medio siglo de trayectoria también es una historia de vínculos. De quienes formaron y forman parte del equipo. De clientes que comenzaron comprando hace décadas y continúan haciéndolo. De empresas que confiaron en Bulonera Patagónica para abastecer sus operaciones. Y de una relación con la comunidad que tuvo, entre otros espacios, un vínculo especial con las escuelas técnicas y con quienes se forman para trabajar en los distintos oficios e industrias de la región.
Mucho cambió desde aquella pequeña ferretería de 1976. Cambiaron las herramientas, las máquinas, la tecnología, las formas de comprar y las necesidades de las empresas. También creció el alcance de Bulonera Patagónica. Lo que permanece es el lugar desde donde comenzó todo.
A los 50 años, la empresa celebra su recorrido con la mirada puesta en lo que viene: bien roquense por origen y pertenencia, patagónica por vocación y con la capacidad de llegar cada vez más lejos sin perder la cercanía que construyó durante cinco décadas.
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