Critican a Icare por bajar los sueldos

La decisión del intendente de Bariloche de reducir los salarios municipales tuvo un cerrado rechazo. Sólo las cámaras empresarias expresaron su apoyo a la medida. Los concejales, incluida Graciela Di Biase, cuestionaron la medida de ajuste. El paro cosechó un alto acatamiento entre los trabajadores comunales.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El intendente Alberto Icare quedó ayer en una difícil situación política al encontrar escuálido apoyo en su decisión de rebajar los salarios al personal de planta municipal.

Con distintos matices, los concejales de todos los bloques (incluida Graciela Di Biase, de su propio partido) manifestaron su desacuerdo con la poda de salarios. El único aval explícito a Icare provino de las cámaras empresarias.

Los trabajadores, en tanto, continúan con el paro por tiempo indeterminado, que tiene un altísimo acatamiento y abarca desde las ventanillas de cobranza hasta la recolección de basura, entre otras áreas sensibles.

Icare anunció el lunes que recortará el turno laboral de todo el personal en una hora diarias y los salarios en la misma proporción. Hasta ayer, sin embargo, a nadie le constaba que haya firmado la respectiva resolución.

Tampoco se sabe cuándo comenzará a saldar la deuda salarial, que abarca tres masas completas.

El enojo de los municipales se funda en que la dureza del ajuste anunciado por Icare llegó antes de cualquier intento por ejecutar a los contribuyentes morosos y mejorar la recaudación, que en los últimos meses no superó el 20 por ciento.

«También queremos saber qué acciones inició para cobrar la deuda de la provincia por coparticipación, que ronda los 2 millones de pesos», desafió un dirigente del Soyem.

En un mensaje a la población difundido el lunes a la noche Icare explicó la gravedad de la situación y buscó el apoyo del resto de la población. Su conocimiento de la idiosincrasia del vecino promedio pareció dictarle que no caerían mal los recortes sobre los empleados del municipio, a quienes muchos consideran «privilegiados».

Pero pasadas las horas, el único sostén explícito fue el de las cámaras empresarias, que consideraron «necesario» el ajuste y pidieron un levantamiento del paro porque «con ello no se generará el dinero para cobrar lo atrasado ni facilitaremos la vida de los más necesitados».

El gremio anticipó que prepara una batalla legal contra el recorte, porque «contradice el Estatuto». También irán a la justicia para reclamar la deuda salarial «con intereses» y trabar embargos si no les pagan.

Los concejales, atónitos la mayoría, consideraron que «hay otras medidas que se deberían tomar antes de bajar los sueldos». Otros opinaron que la cruda decisión de Icare es «poco política» porque resta cualquier margen de negociación.

Aún siendo compañera de partido de Icare, la presidenta del Concejo, Graciela Di Biase, estuvo lejos de acordar con el recorte y dio a entender que en el MUP hubo profundas diferencias sobre el tema.

Tras escuchar preguntas, consejos y reproches, el intendente no exhibió intención alguna de dar marcha atrás.

Fueron muchos los que destacaron que con el recorte que pretende aplicar Icare entró en contradicción con varios de sus postulados de campaña.

«Había dicho que apuntaría a mejorar los ingresos y sólo iba a recortar salarios «en última instancia», empezando por los más altos. Pero termina siendo la primera medida que toma y la aplica a todos por igual», se quejó un dirigente del Soyem.

Otro trabajador observó que «con la reducción horaria es imposible que mejore la prestación de servicios como viene prometiendo», y recordó que tiempo atrás, el gremio propuso trabajar una hora más, gratis, pues es la única manera de sacar a flote la ciudad.


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