Don Vilanova Botafogo: de su amor por el blues a su devoción por Pappo y su admiración por el neuquino Rafo Grin

El guitarrista regresa a Neuquén para presentar Blues Maestro, un espectáculo en el que recorre lo mejor del género, clásicos de acá y allá, además de su propio cancionero. En una extensa charla con Río Negro habló de devoción por el blues y por Pappo.

Por Juan Mocciaro

“Acá no hay reyes porque en la música solo hay servidores. Servidores y guerreros, ¿viste?”, dice Miguel Vilanova, Don Vilanova. O Botafogo. O todos ellos. Y lo dice al final, después de haber dicho mucho. 

El guitarrista que a los 17 años fue miembro de Pappo’s Blues acaba de cumplir de 70. “Yo quiero que la gente vea que no paro, que tengo 70 pirulos recién cumplidos y no paro, sigo grabando, sigo componiendo y sigo presentando temáticas a veces más urticantes, otras veces más amorosas. Pero me expreso todo lo que puedo, lo mejor que puedo, y quiero seguir así”. 

Miguel Vilanova, figura clave de la guitarra de blues argentina, hablaba de las veintiún canciones que publicó en el último año, seis de ellas en este 2026. La última de ellas, “Confío”, editada anteayer. Pero también de todo lo que expresaba durante la entrevista que mantuvo con Diario RÍO NEGRO.  

Allí, dijo mucho de su amor por el blues, de su devoción por Pappo y los pioneros del blues argentino y su respeto y admiración por el guitarrista neuquino Rafo Grin, a quien define como “un negro que destiñó en el río Neuquén”. 

También contó la historia de Blues Acústico en el Living, su último disco, editado a fines del año pasado, un álbum que permaneció inédito por más de veinte años y que muestra a un Pappo inédito por otro motivo: es su primera grabación cien por ciento acústica. Y claro, Vilanova también habló del show que ofrecerá el próximo jueves 9 de abril en Mood (Ministro González 40, Neuquén). Al fin y al cabo, esa era la excusa de la entrevista. 

P: ¿Qué espectáculo vas a traer allá por abril, cuando estés de visita por aquí, por Neuquén? 

R: Con un repertorio que es una mezcla de cosas mías y de algunos clásicos tanto nuestros como del blues naciente, ¿no? Temas que a mí siempre me gustaron tocar, como “Back Door Man”, de Willie Dixon.  

Y también me gusta versionar a Pappo porque, bueno, de más está decir que fue mi mentor, fue el primero que me dio a mí la oportunidad de subir en el escenario hace ya 53 años atrás. Me gusta versionar algo de él, como “Siempre es lo mismo nena”, “Rock and Roll y Fiebre”. No, “Rock and Roll y Fiebre” no lo versioné, lo hago cover, viste, lo hago lo más parecido al original porque, no sé, por respeto. A algunos les falto el respeto y a otros, no. (risas) 

Y después cosas de mi cosecha, “Blues en la radio”, “Se Fue, cosas que me gustan tocar. Y alguna que otra cosa nueva también. Hice un tema que todavía no lo subimos a las redes, ya está programado, pero no me acuerdo para qué mes, que se llama “El Blues te Está Buscando”, ¿no?, que es un mensaje un poco a la gente, a los pibes nuevos, como diciéndoles, un poco basado en aquello, viste, cuando dicen “el tango te está esperando”, bueno, yo, basado un poco en eso, puse El Blues te Está Buscando, ¿no? Dice cosas como que cuando El Blues llame a tu puerta, abrile si te animás porque ya no serás el mismo. O por ejemplo cuando estás dando vueltas en la cama sin poder dormir, agarrá tu guitarra, tu instrumento y cantá los blues que te dicta el alma. 

P: ¿Cómo ves que está el blues actual, qué sentís que el blues está buscando, como decís en tu canción? 

R: Mirá, hay mucha pibada, lo cual a mí me maravilla, viste, yo viajo por todo el país y me encuentro con valores que no la puedo creer. En Neuquén mismo ustedes tienen un tipito que es un animal, viste. Yo siempre digo que es un negro que se diseñó ahí en las aguas del río Neuquén, que es Rafo Grin. Un pibe que es extraordinario viste, que tiene un talento, y desde pibe, porque yo lo conozco desde muy pibe, no te olvides que yo a Neuquén hace décadas que voy. 

P: Te preguntaba porque pareciera como si ya no se estuviera tocando. 

R: En realidad, está vivo como siempre. Viste eso de los muertos que vos matás gozan de buena salud, bueno, eso. Que haya desaparecido porque hoy por hoy a las multinacionales, a las discográficas, les interesa otra cosa e inundan y compran, ya sabemos que compran los espacios de aire que hay en los medios, o directamente ellos son socios de empresas que contienen medios, contienen discográfica, contienen de todo, ya lo sabemos. Entonces, hoy hay una bajada de línea. 

Pero no es que el blues desapareció, lo quieren hacer desaparecer porque es una música que representa la resiliencia de la humanidad. No nos olvidemos de dónde viene el blues. El blues llegó en los barcos con gente que fue secuestrada de su país, de su nación, de su continente, como la gente de África, y fue esclavizada y esa gente respondió con el blues, respondió con la música, respondió con cambiar la forma de tocar los instrumentos y llenó a la música de un alma, de un espíritu que se había perdido hacía mucho tiempo. Muy linda la música clásica, muy virtuosa, pero el alma la pusieron los negros. Porque George Gershwin, escuchando a un negro que tocaba una guitarra toda rota en una estación de tren, se inspiró para hacer su sinfonía.  

P: ¿Cómo entraste al blues, cuál fue tu puerta de entrada y por qué abrazaste el género del modo en que lo hiciste? 

R: Mirá, la verdad de la verdad es que fue gracias a la radio, incluso en ese tema que yo tengo que se llama Blues en la Radio, lo relato, viste. Mi mamá escuchaba una pequeña radio Spika a pilas, esa radio se prendía desde que mi mamá se levantaba hasta que nos íbamos al colegio o al trabajo. 

Y ahí en el programa Rapidísimo de Héctor Larrea, muchas veces, bueno, viste que Héctor Larrea es un melómano alucinante, entonces él cada tanto programaba, por ejemplo, Oscar Alemán, un gran guitarrista negro de Chaco, entonces yo ahí ya empecé a escuchar una música distinta. Después programaba a Louis Armstrong, por ejemplo, y Louis Armstrong era distinto, viste, y yo cuando escuché su voz y su trompeta y las melodías que te hacían volar me di cuenta de que había músicas que eran sublimes. Y después ya empezó y rompió un poco el rock argentino, con Los Gatos, con Almendra, con Manal, 

Ahora, cuando entró Pappo a tocar en Los Gatos, bueno, eso fue un antes y un después para toda mi generación. Ahí descubrimos que había un tipo que tocaba la guitarra como nadie y que la hacía llorar, hablar, gritar, y entonces cuando deja Los Gatos y forma Pappo’s Blues Vol. 1, eso fue una bomba nuclear de creatividad, de talento, de amor, de reflexión. 

Luego, la incursión de Manal en Argentina fue fundamental, porque era el blues en castellano, el blues en nuestro idioma, una poesía que me atrevo a decir mucho más rica que los blues originales del Mississippi, mucho más rica por razones obvias, unos eran esclavos y, qué sé yo, los Manal fueron a la escuela, estudiaron poesía, composición, qué sé yo, pero de cualquier manera las descripciones que hay en las letras de Manal como Avellaneda Blues, Blues de la amenaza nocturna, Avenida de Rivadavia, son cosas que a mí se me metieron adentro y me crearon una impronta. Tenemos algo que es muy nuestro, hay un blues argentino y hasta los negros que vienen de afuera se dan cuenta, viste, y también se dan cuenta que somos tipos que hemos puesto esto, esta impronta, porque vos por ahí vas a Brasil y todos cantan en inglés, vas a otros países y todos cantan en inglés y esto y lo otro, nosotros cantamos el blues en castellano, 

P: Quería preguntarte por Blues Acústico en el living, donde tocás con Pappo, ¿cuál es la historia de ese disco?  

R: Yo lo escuchaba siempre a Papo tocando con alguna española que había en algún lugar, en alguna casa, así, de manera informal, y yo me daba cuenta de que él sacaba un sonido que una española sonaba como una eléctrica. Entonces uno se da cuenta que entonces está la mano ahí de por medio. Un día le digo, ¿por qué no grabás acústico? Y me responde “No, no, las acústicas son para los hippies” (risas). Le digo, dale, dejate de hinchar, qué sé yo, todos los negros que te gustan a vos, todos tocaban acústica. 

Y bueno, entonces un día le comenté que iba a armar una sesión y que lo iba a llamar y lo iba a invitar para que toquemos juntos unos blues acústicos. Bueno, dale, me dijo. Y bueno, entonces un día, hablando con Julio Presas, que tiene un estudio que se llama Living, por eso tomó el nombre el disco, armamos la sesión y como era cerquita de la casa de Papo, la histórica casa de Artigas y Camarones, lo llamé a la mañana, le dije Norberto mirá, esta tarde, voy a estar ahí en lo de Julio Presas, le digo, cerquita de tu casa, te espero para que hagamos esa grabación acústica que hablamos. Bueno, bueno, y vino. Vino con su manager, estaba muy bien, estaba contento. 

Vilanova & Pappo, para la foto de Blues Acústico en el Living.

Yo le preparé las guitarras para que él no extrañara, porque la tensión de cuerdas de guitarra eléctrica con la acústica es distinta. Entonces yo le bajé mucho la afinación para que las cuerdas estén blandas y él se sienta un poco más cómodo. La agarró y empezó a tocar de una y yo lo acompañé con otra guitarra, una acústica de 12 cuerdas, pero sin enchufar, acústico completamente, acústico rabioso. Y Julio Presas puso cuatro micrófonos SM57, que son como un rallador de queso en la cocina. Grabó con eso y quedó ese sonido. Se captó un sonido con una calidad sublime. Esa grabación debió ser en 2002 o 2003. Más adelante, unos veinte años después, hicimos una pequeña limpieza, ya con aparatos más modernos. 

Esa es un poco la historia. Yo lo cajoneé después del fallecimiento, viste, yo le avisé a Luciano, le dije, mira, tengo esta grabación que tu viejo me regaló, y qué sé yo. 

Y bueno, hubo inconvenientes ahí, hasta que por fin un día lo liberó y nos permitió editarlo por RGS. Le digo, mira Luciano, que yo renuncio a cualquier beneficio económico que genere ese disco. Eso es todo tuyo. Yo no quiero ni un solo centavo, ni de regalía por ventas, ni de interprete, nada. Eso es para vos. 

Así que creo que vale la pena nombrarlo. Lo único que yo quería era que la gente que ama a Pappo, sobre todo por su música, por la impronta que él nos dejó dentro cultural, dentro de la música, supiera que hay una versión de Papo que está desprovista de cables, de amplificadores, de camperas con tachuelas, de cadenas, y que un Pappo más auténtico, no se puede. 


Don Vilanova Botafogo se presentará en Mood Live (Ministro González 40, Neuquén) el jueves 9 de abril. Show a partir de las 21. y apertura de puertas a las 20. Entradas disponibles por PROTICKETS.COM.AR o boletería de la sala.


“Acá no hay reyes porque en la música solo hay servidores. Servidores y guerreros, ¿viste?”, dice Miguel Vilanova, Don Vilanova. O Botafogo. O todos ellos. Y lo dice al final, después de haber dicho mucho. 

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