Dale gracias a los “tapados”

Cipo confiaba en Urbano y Alecha, pero surgieron Guajardo y Negri.

zonal

CIPOLLETTI (AC).- El 1-1 contra Alvarado dejó mucha tela para cortar. Cipolletti jugó su mejor partido de visitante, generó situaciones y mereció el triunfo, pero tuvo que conformarse con un empate que lo dejó quinto, a dos unidades de la zona de ascenso. Ahora, ese buen partido también evidenció –otra vez– la necesidad que tiene el equipo de Domingo Perilli de contar con un jugador “diferente”. En la previa de la competencia la gran noticia que recibieron los hinchas fue que se había logrado repatriar a Matías Urbano, uno de los cipoleños que más lejos llegó a nivel internacional. El Pescadito arrancó como indiscutido, pero sus flojas producciones lo confinaron al banco de los suplentes en la fecha 5. Justamente en la pretemporada, tanto el cuerpo técnico como los compañeros se ilusionaron también con el momento de Germán Alecha. El Tortugón se mostraba como un jugador maduro y completo. Pero las lesiones no lo dejaron en paz, jugó la mitad de los partidos de titular -8- y marcó dos goles. Mientras el ídolo y el capitán sufrían, Bruno Weisser, que arrancó como cuarto delantero, fue el abanderado del ataque, a puro coraje y gambeta, y se erigió en figura. Santiago Vergara tampoco confirmó las ilusiones que sobre él residían y ya en la jornada 13, tras dos caídas de local, surgió en escena Kevin Guajardo para darle algo de vértigo a un ataque sin respuestas. Ahora, casi en el cierre de año, es el Flaco Negri, un volante que entiende muy bien el juego pero venía en flojo nivel, el que puso el toque goleador, con 5 en los últimos 4 partidos. Básicamente, lo esperable no se dio y surgieron las “sorpresas”. El sábado, Cipo enfrentará a Brown de Madryn en La Visera (a las 20) con la necesidad de sumar tres puntos y cerrar de la mejor forma el balance del primer semestre. Perilli verá en qué condiciones están sus dirigidos. En defensa no moverá nada, mientras que en el medio está en duda Chorini. Vergara no está recuperado y esperaría en el banco, junto con Alecha. Ahora, ¿qué surgirá después de ese partido? Los dirigentes quieren una reunión de análisis entre la culminación de ese partido y el 15 de diciembre, fecha en la que será padre Perilli. También se reunirán con Urbano para dialogar. La idea es saber cuáles son sus intenciones y necesidades. ¿Corte? ¿Ajuste salarial? Nada de eso se les pasa por la cabeza. Sólo buscan entender por qué un delantero de su categoría no consigue adaptarse a las dificultades del torneo. En el cuerpo técnico reconocen que el equipo se muestra “más sólido y compacto” en defensa, pero carece de alternativas ofensivas. Llámese “un buen pasador” o un delantero de área. Claro, la realidad es que el presupuesto no se estirará –supera los 300.000 pesos mensuales– y que para traer un refuerzo hay que bajar algún nombre. En este aspecto, las variables son muchas, pero una pesa y es que Perilli y Lorenzo Frutos nunca tuvieron buenas experiencia al sumar jugadores para las segundas partes del año. Pero eso surgirá más adelante. Lo primordial para Cipolletti está en el partido del sábado, contra Brown y ante su gente.

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