Dandy Warhols hace lo que quiere… y le va bien

“No tenemos compromisos con nadie”, afirman.

MÚSICA

Los estadounidenses The Dandy Warhols, que pasaron por Buenos Aires, para tocar en Niceto el 7 de enero en el marco del cumpleaños número 20 de la banda, aseguraron que “no supieron jugar el juego de las grandes compañías” para explicar un derrotero que inicialmente despertó el interés público de David Bowie y a ser número central del festival británico de Glastonbury y que en la actualidad los obliga a editar su nuevo material con sello propio. “Nunca hicimos lo que los grandes sellos quisieron sino lo que nosotros quisimos, y eso, a veces, no fue lo correcto. Sólo nos importa tocar nuestra música”, dijo el guitarrista Peter Holström en una entrevista con Télam en Buenos Aires durante la última visita. “Para nosotros –completó la idea la tecladista Zia McCabe–, estar en un sello grande no es una opción. Ahora estamos por nuestro propio camino y creo que hasta ahora fue una buena idea. Muchas de las bandas que son masivas tienen compromisos; nosotros no tenemos compromisos con nadie, porque nos dedicamos a la música”. Formados en 1996, los Warhols saltaron a la fama desde Portland como una banda descontrolada, a la par de sus amigos de The Brian Jonestown Massacre, logrando colarse en las radios con canciones que mezclaban el espíritu Rolling Stone con un pop moderno y psicodélico que hacía honor a bandas como My Bloody Valantine. Las guitarras de Holström y del vocalista Courtney Taylor-Taylor, sintetizadores analógicos, una batería a cargo de Brent DeBoer y las panderetas de Zia dieron forma a clásicos de fines de los 90 como “Not If You Were The Last Yonkie on Earth”, “We used to be Friends” y “Bohemian Like You”, himnos de una generación de rock indie. “Siento que dentro de ese gran árbol genealógico que es el rock, nosotros ya tenemos nuestra rama. Ya dejamos una marca en la historia del rock and roll y está buenísimo”, sostuvo Zia, tras lo cual, Holström agregó: “Hemos escuchado que tenemos influencia sobre algunas bandas, y es muy lindo saber eso”. “Cuando empecé a hacer música con Taylor –comentó el guitarrista– jamás pensé que duraríamos más de cinco años. Si recuerdo cómo era en esa época, no había nada que durara más de cinco años en mi vida. Por ejemplo, no viví nunca más de cinco años en un mismo lugar, y así con todo”. Con el correr de los años, el cuarteto de Oregon fue dejando atrás las locuras por las que se hicieron famosos en el documental “Dig” (2004), que aborda la relación amor-odio con los Brian Jonestown Massacre, y fueron dejando esos ritmos vertiginosos de los primeros discos para adentrarse en canciones más trabajadas. Ese paso dado en “…Earth to the Dandy Warhols…” (2008) y continuado en “The Dandy Warhols Are Sound” (2009) y “This Machine” (2012), seguirá en su próximo disco, a lanzarse en abril, según dijeron los músicos, y cuyo simple “You Are Killing Me” vio la luz el pasado 7 de enero. “Este álbum nos tomó tres años y en ese tiempo fuimos cambiando la idea de cómo hacerlo. Cuando empezamos, iba a tener muchos teclados; un año más tarde, pensamos en hacerlo todo de guitarras. Pero luego logramos una mezcla entre ambas cosas, con algunos sonidos electrónicos”, indicó Holström. Varias son las bandas que también tuvieron sus hits y que luego se convirtieron en masivas, sobre todo entre las surgidas en Estados Unidos en los 90, las cuales llenaron estadios y hoy siguen en los primeros planos. Sin embargo, a pesar de tener recordados discos como “Dandys Rules, Ok?” (1995), “…The Dandy Warhols Come Down” (1997) o “Thirteen Tales form Urban Bohemia” (2000), los Warhols jamás pudieron lograr la masividad a la que parecían destinados tras su show en Glastonbury ante la atenta e interesada mirada de Bowie. “Muchas de las bandas que son masivas tienen compromisos y nosotros no tenemos. Hay que mantener contenta a la gente de la radio, del sello, de la televisión, a mucha gente. Para ser masivos, había que firmar cosas para mantener a toda esa gente contenta”, explicó la tecladista. Holström, por su parte, aprobó el comentario de su compañera de banda y acotó: “Nunca me gustó la parte del negocio de la música, es muy dura. Tenemos el temperamento equivocado para movernos en la industria”. “Cuando tocás para 65.000 personas –explicó Zia– está buenísimo, pero cuando tocás para 75 también, aunque te asusta un poco más. Por eso, la calidad del show no depende de la cantidad de gente que haya en el lugar”. The Dandy Warhols se presentó dos veces en Argentina: la primera fue para el Personal Fest 2007 junto a Chris Cornell y Happy Mondays, en una edición tristemente recordada por una batalla campal que incluyó dos acuchillados, mientras que la segunda fue el pasado 7 enero en Niceto Club. A lo largo de estos años, este “cuarteto de amigos”, como ellos mismos se calificaron, sufrió tan solo un cambio en la formación de la banda y fue en 1998, cuando DeBoer reemplazó a Eric Hedford, tras lo cual, pese a que el actual baterista vive en Australia, la estabilidad de miembros se mantuvo inquebrantable. “Para mantenernos tanto tiempo juntos no hay una fórmula. Nosotros conocemos nuestras diferencias y no podemos estar presionando al otro para que cambie. Como en toda relación, uno debe comprender al otro, para evitar las peleas”, explicó la integrante mujer. Demostrando que están vigentes, el último concierto que dieron en el país no fue sólo una nostalgia noventera, sino que durante una hora cuarenta y cinco, The Dandy Warhols volcó una efectiva mezcla de nuevas canciones y viejos hitos que mostraron la inmunidad del rock alternativo a las exigencias pasajeras de la moda. De cara al futuro, el cuarteto de Portland espera la salida de su disco número 12 y Holström, ese guitarrista con pinta de punk de los 70, avisa: “Ocho años es mucho tiempo. Con nuestro nuevo álbum vamos a volver a Argentina. Y con más tiempo para conocer Buenos Aires”.


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