Debates de cara al siglo XXI



Bariloche

Seguí con atención las publicaciones sobre el juicio al Dr. Rodríguez Lastra, y desde mi lugar de ciudadana atenta, preocupada por el tema, se me plantearon interrogantes:

1) ¿Qué responsabilidad penal tienen los médicos del hospital público que atendieron a R. P. en su primera consulta y manifestación de deseo de interrupción embarazo? ¿Y de los otros organismos estatales?

2) ¿R. P. fue atendida por Rodríguez Lastra cuando se encontraba en gestación entre 20,3-21 semanas, con un feto en condiciones de viabilidad, es decir, de respirar por si solo-vivir? Según leí en un artículo anterior, el doctor manifestó resistirse a dejar “en una batea y boqueando” al feto-niño…

3) Si ello hubiera sucedido, ¿qué alternativas había? ¿Aplicar toda la estructura hospitalaria para dar chances de supervivencia, muy escasas, o permitir que dejara de “boquear”, es decir -crudamente-, que intentara respirar?

4) ¿El equipo médico debería en ese caso haber evaluado las condiciones de viabilidad?

5) Si un ¿feto?, ¿niño?, “boquea”, ¿significa que intenta respirar y expandir sus pulmones? Si respiró por si solo, así sea en forma defectuosa, ¿significa que vivió? Si es así, ¿cuándo la ILE se transforma en homicidio?

Como dije antes, escribo desde la preocupación. Y a modo de reflexión estimo que debe establecerse con claridad el plazo de gestación, de conformidad a la legislación ya existente en el mundo. Debe debatirse el límite de edad para el consentimiento informado, ya que si una joven no puede votar, casarse, ser propietaria, ¿puede autorizar la ILE?

El siglo XXI nos plantea el desafío de una mirada profunda en este tema fundamental como es la concepción y el nacimiento. Es indispensable seguir cuestionando, pensando, aportando, para que la legislación contemple los derechos y garantías de quienes habitamos este país, nacidos y viables.

Ayelén Hassler

DNI 6.729.593


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