Country Garden , el gigantesco conglomerado inmobiliario en problemas. (AP Photo/Ng Han Guan)
Opinión Debates

¿China se asoma al final del “milagro económico”?

Los mercados muestran creciente nerviosismo por la extensión de la crisis inmobiliaria al estado de la economía, estancada desde hace meses por la debilidad del consumo y sus exportaciones. 

Desde hace varias semanas una pregunta inquieta a la mayoría de los inversores internacionales: ¿China llegó al punto de una crisis similar al “crack” que generó la quiebra de Lehman Brothers en Estados Unidos en 2008? Mientras el gobierno comunista dirigido por Xi Jingping adoptó medidas preventivas pide y mantener la “paciencia histórica” que permitió a ese país superar numerosas situaciones complejas, varios operadores económicos internacionales comenzaron a tomar medidas preventivas ante lo que podría significar un bajón prolongado en la principal economía mundial.

El sector que quizás mejor lo ha reflejado ha sido el petrolero, que cerró su segunda semana con tendencias bajistas, en un mercado preocupado por que la demanda de China se retraiga, ante la posibilidad de una crisis por los problemas en el sector inmobiliario.

Hace una semana se conoció que Evergrande, la segunda mayor empresa constructora de China, con una deuda de más de US$ 300.000 millones y acreedores distribuidos entre empresas, bancos y distintos sectores de la economía de ese país, se declaró en quiebra en Estados Unidos. Si bien podría significar una medida de resguardo mientras avanza en acuerdos para la reestructuración de sus pasivos con acreedores en distintas partes del mundo, la noticia puso el foco sobre el sector inmobiliario chino, uno de los principales motores de la actividad del gigante asiático en las últimas décadas y que está en crisis desde 2020.

La suba de los tipos de interés y el enfriamiento de la actividad afectó el precio de las propiedades, al tiempo que hizo más costoso el pago de deuda de las grandes empresas como Evergrande, que no han dejado de perder dinero desde entonces y que han tenido problemas para cumplir con sus compromisos financieros. Un default de ese tamaño de deuda podría generar un efecto en cadena que golpearía a la economía China y, en consecuencia, al resto del mundo, lo que obviamente afectaría la demanda de petróleo.

En una muestra de la preocupación del gobierno del presidente Xi Jingping, el Banco Central de China resolvió bajar su tasa de interés de forma sorpresiva en 15 puntos básicos, hasta el 2,5%, un nivel mínimo desde 2020, con el objetivo de motorizar su economía, estancada en los últimos meses por la debilidad del consumo y sus exportaciones.

Luego de un efecto rebote tras la finalización de las restricciones sanitarias por el Coronavirus, en diciembre del año pasado, la segunda mayor economía del mundo entró en un estado de estancamiento, debido a su demanda interna deprimida y la desaceleración global que afecta a su demanda externa, factores que se suman a las complicaciones de su sector inmobiliario, que representa casi un tercio de su Producto Bruto Interno (PBI).

En este último sector, la firma Country Garden registró una fuerte corrección de sus acciones en los últimos días y generaron temor en el mercado de que podría entrar en default y colapsar de forma similar a la firma Evergrande, en 2021.

La ralentización de la economía se refleja en diversos frentes: la Oficina Nacional de Estadística (ONE) informó que la producción industrial subió 3,7% anual en julio, frente al crecimiento de 4,4% del mes anterior.

El desempleo joven está en alza, una de los problemas que enfrenta la economía china. (AP Photo/Andy Wong)

En tanto, las ventas minoristas se incrementaron en 2,5%, seis décimas menos que en junio, en su menor alza desde fines de 2022. Otro dato que preocupa es el índice de desempleo juvenil, que totalizó 21,3% en junio pero que, este mes, la ONE decidió omitir su publicación.

A estos datos se suma el Índice de Precios al Consumidor (IPC), publicado la semana pasada, que presentó una deflación del 0,3%; las exportaciones, que cayeron 14,5% anual; y la demanda de créditos bancarios, que cayó a un mínimo de 14 años en julio.

La ONE reconoció -en un comunicado difundido por Bloomberg- que, aunque la economía china se está recuperando, “la situación política y económica internacional es complicada y la demanda interna es insuficiente”. Estas son las razones por las que la situación financiera de Country Garden es vigilada con ansiedad por los mercados:

¿Qué importancia tiene Country Garden?

Country Garden era el año pasado el mayor promotor privado de China en ventas.

El grupo es dominante en las ciudades pequeñas, que representan alrededor del 60% de sus proyectos. El problema es que en ahí es donde los precios inmobiliarios han caído más y donde la mayor parte de sus clientes tienen un poder de compra muy limitado. Country Garden registraba a fines de 2022 más de 3.000 obras en construcción en curso de los cuales un 30% en el extranjero, especialmente Australia, Indonesia y EE.UU.

Cualquier cese en los trabajos es un factor de inestabilidad social en China, pues los propietarios pagan generalmente un bien antes de que se inicie la construcción. Country Garden dispone de cuatro veces más proyectos que su competencia Evergrande, empresa que cuando paró sus construcciones provocó manifestaciones y suspensiones de pagos el año pasado.

Country Garden tenía a fines de 2022 una deuda colosal calculada por el grupo en unos 1,15 billones de yuans (165.000 millones de dólares). La agencia Bloomberg considera aún mayor y la calcula en 1,4 billones de yuans (192.000 millones de dolares). Los problemas de ambos gigantes del inmobiliario fragilizan un poco más un sector que ya está afectado por la crisis sanitaria y la morosidad económica.

Country Garden , el gigantesco conglomerado inmobiliario en problemas. (AP Photo/Ng Han Guan)

“La punta del iceberg”

Durante los mejores años, muchos promotores recurrieron a empresas fiduciarias o de gestión de activos para financiar sus proyectos. El tentacular conglomerado Zhongzhi y su galaxia de empresas financieras es uno de los actores más importantes del mercado y genera 1 billón de yuans (138.000 millones de dólares) de activos.

Una gran cantidad de empresas y particulares acomodados le confiaron sus ahorros. Pero el grupo se vio atrapado por la crisis y no puede reembolsar a los acreedores, causando “pérdidas considerables” a los inversionistas, destaca el analista Ting Lu, del banco Nomura.

Una falta de pago del conglomerado Zhongzhi “puede revelar los inmensos riesgos ocultos del sistema financiero chino”, advierte SinoInsider. Es solo “la parte visible del iceberg”.

Declive demográfico

Además, China se enfrenta a algunos retos a largo plazo, como una crisis demográfica.

La tasa total de fertilidad del país, es decir, el número promedio de hijos que una mujer tendrá a lo largo de su vida, cayó a un mínimo histórico de 1,09, el año pasado, frente a 1,30, solo dos años antes, según un reciente informe de la agencia estatal Jiemian.com, que cita un estudio de una unidad de la Comisión Nacional de Salud. Esto significa que la tasa de fertilidad de China es ahora incluso inferior a la de Japón, un país conocido desde hace tiempo por el envejecimiento de su sociedad.

“El envejecimiento demográfico de China plantea importantes retos a su potencial de crecimiento económico”, afirmaban la semana pasada los analistas de Moody’s Investors Service, . La disminución de la oferta de mano de obra y el aumento del gasto sanitario y social podrían dar lugar a un mayor déficit fiscal y una mayor carga de la deuda. Una mano de obra más reducida también podría erosionar el ahorro interno, lo que se traduciría en tasas de interés altas y descenso de la inversión. “La demanda de vivienda caerá a largo plazo”, añadieron.

¿Efecto global?

Los malos indicadores de las últimas semanas acentúan la presión en favor de un amplio paquete de estímulo, cosa que el poder se niega a hacer para no aumentar el endeudamiento. El gobierno multiplicó en cambio las medidas en favor del sector privado y del consumo, por medio de deducciones fiscales. Pero dichas disposiciones no parecen surtir mucho efecto.

La situación de China está generando preocupación en el mundo. La secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, afirmó que la ralentización del país asiático es “un factor de riesgo” para la economía de su país, aunque señaló que el impacto sería aún mayor en los vecinos asiáticos de China, aliados comerciales de Beijing en cadenas como la electrónica y en países emergentes, como los Lationamericanos, que dependen de su vasto mercado para colocar materias primas como alimento y energía.

¿Un “momento Lehman” o crisis acotada?

Los economistas están bastante de acuerdo sobre que, si no median estímulos importantes, el gigante asiático se enfrenta a un periodo de bajo crecimiento. Sin embargo, para algunos esto no necesariamente implica un impacto global semejante al que tuvo la bancarrota del gigante bancario Lehman Brothers en 2008.
El economista Paul Krugman, por ejemplo, considera que la actual crisis china tiene muchos puntos en común con la de 2008, pero que sus efectos se circunscribirá únicamente al interior del país asiático o en todo caso a su zona de inlfuencia más inmediata.
“China, con un sector inmobiliario aún más hinchado que los de las naciones occidentales antes de 2008. China también tiene un sector bancario en la sombra grande y muy problemático. Y tiene algunos problemas singulares, en particular las enormes deudas de los gobiernos locales señala Krugman.

“La buena noticia es que China no es como Argentina o Grecia, naciones que debían grandes sumas a acreedores extranjeros. La deuda en cuestión es, en esencia, dinero que China se debe a sí misma. Y, en principio, debería ser posible que el gobierno nacional resolviera la crisis mediante una combinación de rescates a los deudores y recortes a los acreedores” aseguró Krugman en su columna del New York Times.
Sin embargo, otros creen que es probable que la creciente debilidad económica de China impacte en la economía global mediante el refuerzo del comercio, el mercado financiero y otros efectos.

“Y América Latina, que depende de las exportaciones de materias primas, tiene menos acceso a los mercados financieros que los países de ingresos más altos y se ve obstaculizada por la inseguridad, las instituciones débiles y la incertidumbre política, probablemente estará entre las regiones más perjudicadas por una recesión prolongada de la República Popular China”, sostiene el también economista Evan Ellis.

“Una caída en los precios de las materias primas en la región, como ocurrió en 2015, afectaría negativamente a los exportadores de materias primas como Chile, Perú, Brasil y Argentina, donde las políticas de los gobiernos de izquierda y otra incertidumbre política ya han frenado el crecimiento del PIB a medida que los inversionistas adoptan un enfoque de “esperar y ver” a las condiciones y la dirección de los gobiernos allí” destaca.

“La debilidad financiera entre las empresas públicas chinas y los bancos asociados puede retrasar los préstamos y los principales compromisos de inversión en el extranjero, incluidos los principales proyectos de infraestructura de transporte, aunque es probable que los recursos sigan fluyendo en sectores de alta prioridad como las telecomunicaciones, la generación y transmisión de energía renovable, los vehículos eléctricos y el suministro de litio y otros sectores estratégicos que la RPC ha priorizado públicamente. Finalmente, una crisis económica cada vez más profunda en la República Popular China podría aumentar las presiones sobre el régimen de Xi para seguir adelante con la ambición de poner fin por la fuerza a la autonomía taiwanesa, lo que podría desencadenar un conflicto con dramáticas repercusiones económicas globales y de otro tipo”, agrega Ellis.


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