Opinión Debates

La cuestión ambiental es clave en las agendas de los gobiernos provinciales

Ante el Día Mundial del Ambiente, geógrafos de la UNCo resaltan que los problemas ambientales vinculados al modelo de desarrollo por el que apuestan los Estados de Neuquén y Río Negro, no son incorporados como temas centrales por la clase política.

Flavio Abarzua * Carolina Di Nicolo**


La cuestión ambiental ha ganado centralidad pública dado que, como señalan Maristella Svampa y Enrique Viale en uno de sus últimos libros, “atravesamos tiempos marcados por una crisis socioecológica y una emergencia climática a nivel global sin precedentes en la historia”.

Sin embargo, no han sido las reformas propias del campo institucional de las políticas públicas las que han desencadenado este proceso progresivo de protagonismo de las demandas ambientales: es el ambientalismo social el que ha instalado la cuestión ambiental en la escena pública, a partir de distintas demandas ciudadanas y manifestaciones de protesta, que expresan una creciente conflictividad en relación al acceso, apropiación y gestión de los recursos naturales.

No obstante, existen vacíos muy grandes en cuanto a su incorporación en las agendas gubernamentales nacionales y provinciales: la cuestión ambiental se presenta todavía de modo residual, poco cohesionada y parece caer dentro del “espacio retórico-simbólico de la política”.

Dicho esto, ¿qué lugar ocupan en las agendas de los Estados provinciales de Neuquén y Río Negro los problemas ambientales vinculados al modelo de desarrollo?

Mientras se recomienda a la población “cuidar el recurso”, poco se hace por controlar el uso del agua en la explotación hidrocarburífera.

Definitivamente, están ausentes en la agenda.

Mientras las empresas hidrocarburíferas perforan el suelo en áreas de estepa y valles irrigados y, los grupos inmobiliarios avanzan sobre áreas cordilleranas con proyectos turísticos y urbanísticos queda expuesto el lado B de estos procesos: perdida del suelo agrícola, consumo de miles de litros de agua en el marco de una crisis hídrica, basureros petroleros, derrames, sismos, destrucción de los bosques nativos y de la biodiversidad.

Estos problemas no son más que los efectos colaterales de decisiones económicas: los Estados provinciales apuestan a la explotación de petróleo y gas anclados a un discurso que aboga por la “soberanía hidrocarburífera” y la “seguridad energética”. En paralelo, promueven la privatización y mercantilización de tierras públicas o comunitarias para la especulación inmobiliaria, los proyectos turísticos privados y los emprendimientos ligados a la producción de commodities.

Este panorama parece contradictorio en Estados que en sus discursos y sitios oficiales se jactan de incorporar los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) en “la planificación del desarrollo social, económico y ambiental”.

Contradicciones


Si bien ambas provincias llevan adelante la adaptación provincial de la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, quedan dudas respecto de la incorporación genuina de estos objetivos en términos de alta agenda.

El ejemplo más claro que ilustra esta contradicción es el del recurso agua. Uno de los ODS alude al “agua limpia y saneamiento”: ¿es posible alcanzar esa meta cuando son millones de litros de agua los que se utilizan para el fracking, que se contaminan y no se recuperan? La pregunta se hace aún más compleja en un contexto atravesado por una crisis hídrica.

En Picún Leufú, el lago bajó tanto que dejó totalmente al descubierto la bomba y tuvieron que hacer tareas para volver a captar agua. (EPAS).-

A mediados de 2021 la AIC emitió un comunicado donde informaba que “en un contexto de más de una década con aportes hídricos de la cuenca inferiores al promedio, con escasa acumulación de nieve en el presente período hidrológico, baja acumulación de agua en los embalses, y sin indicadores de que pueda revertirse esa tendencia en el corto plazo, se declara el estado de emergencia hídrica de la cuenca de los ríos Neuquén, Limay y Negro”. Si bien en aquel momento el saliente del compensador Arroyito se mantenía en 300 m3/s, y el saliente de El Chañar en 35 m3/s, a mediados de mayo de 2022, estos valores descendieron aguas abajo de los embalses, a valores de hasta 170 m3/s en el caso de Arroyito.

Por estos días circulan imágenes que dan cuenta de la crisis hídrica que afecta a toda la región, en las que se ven sectores del río Limay completamente secos a la altura de los clubes deportivos de la ciudad de Neuquén. Y, aunque las autoridades aseguran que el consumo para uso domiciliario y productivo está garantizado, el mensaje a la ciudadanía sigue siendo el de “hacer un uso responsable del servicio”.

Sin embargo, desde los aparatos estatales, nada se dice de aquellas actividades que demandan a diario un importante caudal de agua. Por un lado, la producción de energía eléctrica en las represas asentadas sobre los ríos Limay y Neuquén.

Las hidroeléctricas están administradas por grupos transnacionales y proveen de electricidad a distintas provincias, vía el sistema interconectado nacional, siendo la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro la de mayor generación de electricidad del país.

Hidrocarburos y agua


En Allen, la explotación petrolera no convencional convive, a menudo conflictivamente, con la producción frutícola.

Por otro lado, las actividades hidrocarburíferas, que utilizan millones de litros de agua para poder extraer petróleo y gas con la técnica del fracking. Si bien las cantidades pueden variar por diversos factores, lo cierto es que los números en litros de consumo impresionan. La web www.antena-libre.com.ar publicaba en 2021 que “el volumen de agua que requiere un solo pozo para extraer gas no convencional en Fortín de Piedra, uno de los mayores yacimientos de la Cuenca Neuquina, es de 90.000 m3 de agua, es decir 90 millones de litros provenientes del río Neuquén. Esto equivale al consumo de agua de los 670.000 habitantes de la capital neuquina en un día y medio, tomando en cuenta las estimaciones en el uso del agua per cápita, que es alrededor de 100 litros de agua potable por día.”

Lo paradójico de esto es que en los anuncios de los gobiernos provinciales no se desliza ningún tipo de medida vinculada al consumo de agua que realizan las empresas para estas actividades.

El mensaje que se difunde desde los medios oficiales, al menos en la provincia de Neuquén, pone el acento en la “concientización de la ciudadanía para optimizar el uso del recurso y en la importancia de tomar conciencia del ahorro y uso racional del agua a nivel individual y colectivo”. Esto no hace más que fomentar un discurso que no es ingenuo y que demanda “modificar nuestras prácticas cotidianas para contribuir a la construcción de un planeta más sostenible”.

Este slogan, que está en la portada del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, no hace más que ocultar la verdadera causa de los problemas ambientales: la esencia de un modelo basado en la sobreexplotación de los recursos naturales.

No caben dudas que la incorporación de determinados problemas ambientales en la agenda gubernamental se juega en el espacio político-ideológico, donde algunas de las respuestas y soluciones no son en absoluto inocentes, sino que responden a los intereses de amplios sectores de la dirigencia política y económica.

* Prof. en Geografía. Doctorando en Estudios Sociales Agrarios – Docente e investigador del Dpto. de Geografía -FAHU/UNCo.

** Dra. en Geografía, docente e investigadora del Departamento de Geografía /FAHU/UNCo. Becaria posdoctoral IPEHCS-CONICET.


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