Debemos reflexionar



Allen

Con preocupación he leído en este diario, con fecha 26 de enero, una carta de opinión con el título “La tragedia cultural argentina”.
Mi visión intelectual no me ha permitido soslayar los engañosos argumentos vertidos en ella.


Se achaca al gobierno argentino anterior, gestos de poder que se revelaron hace 200 años, en un contexto político ya perimido por lo extemporáneo, atribuyéndole la responsabilidad de haber generado una baja estima por nuestras costumbres locales.


Plantear el relato ideologizado de que el proyecto político anterior proviene de una clase oligárquica que diseñó el país después de Pavón, e indilgar al mismo el concepto de que San Martin y Belgrano son la barbarie y no merecemos recordarlos, es una especulación absurda que no me propongo considerar.


Juzgar que se niega la historia nacional porque se reemplazan los próceres por animales en los billetes es desconocer la relación que tuvieron estos con los distintos gobiernos de turno.


Según los historiadores, fue el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas, entre 1841 y 1844, el que arrancó con la tradición de poner animales en los billetes. Tenían un avestruz, ovejas y un caballo. En el 2016, 175 años después que Rosas, Macri tomó la decisión de lanzar, al inicio de su mandato, una serie de billetes de animales autóctonos y lo acusan de no tener espíritu nacional al negar a nuestros próceres.


Las autoridades del Banco Central justificaron que esta medida fue adoptada como un incentivo simbólico para estimular sentidos de preservación y valoración del medio ambiente y las especies autóctonas.
El último gobierno saliente tal vez sea merecedor de innumerables críticas por su lamentable secuela, sobre todo económica, pero jamás se le puede adjudicar desprecio por las instituciones o desacato a las leyes vigentes, ni ser políticamente incorrecto.


En la nota aludida se pretende adjudicar al gobierno de coalición el desprecio por la cultura “popular”, ya que le otorga como cultura propia “la europea”.


Que yo sepa, históricamente hemos sido hijos y nietos de esa corriente inmigratoria proveniente de Europa.
Esas generaciones “europeizadas” fueron los artífices de aquella Argentina próspera y culta fundada en tres pilares básicos: la cultura del trabajo, la cultura del esfuerzo y la cultura de la decencia. Ahora esos pilares fueron sustituidos por la cultura de la mendicidad, del facilismo y la corrupción.
Nuestra república parece extraviada. Es indudable que este proceso de fabricar pobres y cerrar industrias no se comenzó a elaborar en los últimos 4 años, sino que se viene gestando en los últimos 30 años de gobiernos populistas.


Rubén H. Gancedo
DNI 7.567.365


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