Denuncian que casas del IPPV están en riesgo

Graves problemas en el Omega II de Bariloche.

Toncek Arko

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La falta de servicios esenciales no es el único problema que enfrentan los habitantes del flamante barrio Omega II, barrancos sin contención y vertientes sin tratamiento bajo los edificios condicionaron la ocupación de las viviendas entregadas el pasado 16 de marzo. Las deficiencias de infraestructura y servicios de la urbanización alimentaron la indignación de los adjudicatarios que debieron esperar tres años más de lo pactado para acceder a la vivienda propia. A esto se sumó un elemento inesperado que impulsó a los consorcistas a organizarse para demandar al IPPV por sobrecostos ya que las casas, sin el terreno, fueron valuadas en $150.000 pese a ser de medidas mínimas y materiales deficientes. La cotización original, ajustada a los valores de mercado que hace tres años, rondaba los $60.000 El consorcio de 134 viviendas de la Uocra fue el primer proyecto presentado al Plan Federal I y, contradictoriamente fue el último licitado por el IPPV. Las construcción de las unidades habitacionales fue acordada entre el gremio y el instituto provincial en agosto de 2004 y debieron entregarse en noviembre de 2006. La prolongada demora en la ejecución de obras, que estuvo a cargo de la constructora Srur-Srur, no redundó en beneficio alguno para los consorcistas. Por el contrario, el barrio fue entregado en etapas, 53 casas el 6 de febrero y otras 54 el 16 de marzo, pese a no estar concluida la urbanización. Mario Murano, adjudicatario de la casa 107, lleva 15 días reclamando el cierre un pozo de 2 metros de profundidad por 15 de largo y 6 de ancho que está pegado a su vivienda para poder mudarse sin riesgo de vida para sus hijos. La profunda zanja fue abierta para resolver el problema planteado por una vertiente que no fue entubada antes de construir las viviendas. “Hice la denuncia por nota ante el IPPV y también hable con los responsables de obra pero no hicieron nada y yo sigo alquilando porque no puedo habitar la casa así” aseguró Murano a “Río Negro”. Las intensas lluvias del miércoles pasado inundaron la vivienda de los Murano y la de su vecino, ubicadas al pie de una pronunciada pendiente que carece de pluviales. El atribulado consorcista, que pernocta solo en la casa para evitar usurpaciones, levó su denuncia, incluso, a la defensoría del Pueblo de Bariloche que se desentendió del conflicto porque la obra fue ejecutada por un organismo provincial -el IPPV- y le sugirió canalizar la queja ante la defensora provincial, Ana Piccinini. En ese mismo sector muchas familias están virtualmente “colgadas” de la red eléctrica ya que las casas fueron entregadas sin la conexión reglamentaria, situación que todavía no fue subsanada por el IPPV ni por la empresa constructora. En el borde de la urbanización la última casa fue construida, literalmente, sobre un barranco lo que obligó a los adjudicatarios a cercar sobre el borde del terraplén perdiendo buena parte de su terreno. “Reclamamos pero nadie se hace cargo: la Uocra compró el terreno, el IPPV construyó la casa, la municipalidad aprobó la obra y la empresa terminó la obra y se retiró, cuatro responsables y nadie hace nada” se quejó el adjudicatario.

Los adjudicatarios de las viviendas del barrio Omega II denunciaron varios problemas.


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