Las chicas españolas que acudieron al llamado de la Regata dorada
Josefa Molina y Aitana Gastaldo están por primera vez en la Regata y por el momento son el mejor bote K2 damas de edición de los 50 años.
Llegaron desde lejos, desde otras aguas y otros climas, con una idea vaga en la cabeza y una certeza en el cuerpo: había que estar acá. Una es del País Vasco y la otra de Valencia, y están por primera vez cara a cara con el río Negro. Por ahora son el mejor bote olimpico en el K2 damas. Josefa Molina y Aitana Gastaldo reafirman la hermandad española con la Regata, que transita su edición especial de los 50 años.
Jorge Cinto Humbría, natural de Alzamora y enamorado de esta travesía, también presente en esta edición dorada, fue quien convenció a sus compatriotas para que se animen a desafiar al río y a la aventura de recorrer 430 kilómetros. Josefa reconoce no tener mucho conocimiento de la prueba. «Fueron unos argentinos a competir a España y me convencieron a que viniese. Hable con Jorge y acá estamos». Para Aitana venir hasta acá era una cuenta pendiente. «Hace muchos años que quería venir, siempre me llamó mucho la atención el formato de la prueba y por suerte pude venir para esta edición».
La dureza y la complejidad de la prueba no fueron tan extremas como Aitana se lo imaginaba, aunque reconoce que predisponerse de esa manera la ha ayudado a sobrellevar la competencia. De todas maneras el sol y el calor no es un enemigo nuevo para ella. «Tenía mi cabeza preparada como afrontar lo peor. Si bien es una carrera dura, hasta ahora lo venimos llevando muy bien». Aitana suele entrenar en Madrid, lo hace en Aranjuez, donde en verano suelen hacer 40°. «Estoy acostumbrada a correr con esta temperatura». Para Josefa en cambio, el momento más exigente hasta ahora fue la tercera etapa, entre Roca y Regina que se corrió con 38°. «Demasiado calor, no estoy acostumbrada a correr con esa temperatura. Yo soy del norte y en en esa parte de España no hay temperaturas elevadas».

En España, dicen, la Regata del Río Negro es un secreto a voces. Depende con quién hables. Algunas referencias sueltas, nombres que dejaron marca, relatos de quienes ya vinieron y volvieron transformados. Aurora Figueras Palomeras, palista española que compitió en la Regata en la edición 2020, fue la primera referencia que tuvo Aitana sobre la Regata. «Ella me habló súper bien de esta prueba y en un momento quiso venir conmigo. También me han hablado de esta carrera, otro españoles que han estado aquí como Iván Alonso, Walter Bouzán o Álvaro Fernández Fiuza».

Quedan poco menos que 250 kilómetros, falta muchísimo. “Intentar no morir”, dicen entre risas las chicas españolas, como si el humor fuera otra forma de remar. Pero sobre todo, quieren disfrutar el paisaje, el entorno natural que se despliega cada día. Porque el río cambia, avisa y a veces engaña… «Eso nos han dicho, que la corriente va cambiando, no es el mismo río aquí que allá…».
La Regata del Río Negro no es solo una competencia. Es una experiencia que se revela de a poco, que pone a prueba expectativas, cuerpos y emociones. Y en ese viaje largo, sacrificado y hermoso, Josefa y Aitana ya saben algo: este río no se recorre, se vive.
Llegaron desde lejos, desde otras aguas y otros climas, con una idea vaga en la cabeza y una certeza en el cuerpo: había que estar acá. Una es del País Vasco y la otra de Valencia, y están por primera vez cara a cara con el río Negro. Por ahora son el mejor bote olimpico en el K2 damas. Josefa Molina y Aitana Gastaldo reafirman la hermandad española con la Regata, que transita su edición especial de los 50 años.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios