Desdén

ANáLISIS

De cara a defender el Estado de derecho, un gobierno fundado en el ejercicio legítimo del poder no puede operar desde el desdén. Su obligación es cruzarse a toda violación del derecho. Sin embargo, la administración Kirchner se ratifica en su determinación de asumir con desprecio estas obligaciones. El caso del bloqueo a los diarios lo demuestra. Primero, en definida provocación a la Justicia, desoyó el fallo que exigía al Estado garantizar la libre circulación de los diarios. Ningún auxilio de la fuerza pública prestó en contra de esa operación de corte autoritario. La indiferencia –en actos y dichos– sugirió tolerancia y alineación a la patota bloqueadora. Ayer, otro desaire: la ministra de Seguridad Nilda Garré no fue al Congreso a dar las explicaciones que les requerían los diputados de la oposición. El gobierno se exhibe autónomo: no tiene que rendir cuentas a nadie. “¡No nos íbamos a prestar a una función mediática! Es un show”. Sincera pero preocupante manera de expresar el lugar que el Congreso (y antes la Justicia) tiene entre sus prioridades.


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