Distante en afectos y el recuerdo del metegol

BUENOS AIRES (Télam).- Los informes psiquiátricos y psicológicos realizados a Carlos Carrascosa aseguran que es un hombre distante desde el punto de vista afectivo, que espera encontrarse con su esposa «en el más allá», que el recuerdo más feliz de su vida es cuando de chico le regalaron un metegol y descartan que sea un «alienado mental».

Los datos surgen de varias entrevistas a las que el viudo de María Marta García Belsunce fue sometido cuando en 2003 estuvo detenido acusado del crimen de su esposa y que ayer fueron incorporadas como prueba en el juicio oral que se sigue en su contra.

«Posee una llamativa disociación afectiva que impresiona, producto de cierta indiferencia y escasa reactividad emocional, atendiendo a su situación procesal», señala uno de los informes, en referencia a que cuando se hizo el estudio estaba en una celda de la DDI de San Isidro.

Con respecto a María Marta, recordó que se casaron cuando ella tenía 19 años y él 26, que trabajaban juntos en la misma empresa y que esperaba poder continuar con sus obras de caridad. «Ella me da fuerzas, espero encontrarme en el más allá», agregó el viudo, quien confesó que desde su muerte lloraba todos los días y había comulgado después de muchos años ante un sacerdote que lo había ido a visitar a la cárcel.

En respuesta a las preguntas de los médicos, Carrascosa relató que cuando nació pesó 4,800 gramos -lo cual provocó risas entre sus familiares presentes en la sala-, que su padre murió de un infarto y su madre dos años después de caerse en el baño, ya que nunca se pudo reponer de ese accidente, pese a que la operaron para extraerle un coágulo de la cabeza.

«Murió de viejita, abrazada a mí, y tomaba moscato», le contó a una psicóloga que lo entrevistó.

El viudo explicó que era estéril y que con su esposa pensaron en adoptar un niño, pero dejaron de lado esa posibilidad ante la muerte de un sobrino de cinco años. También dijo sufrir de disfunción sexual desde los 50 años, motivo que lo llevó a realizar un tratamiento psicológico, al igual que cuando surgieron versiones periodísticas acerca de que él y su mujer podían ser homosexuales.

Sobre su salud, explicó que tenía problemas de hipertensión y de colesterol desde hacía 15 años, que tomaba alcohol en forma normal y que fumaba dos atados de cigarrillos por día desde la muerte de su mujer.

Sobre sus recuerdos dijo que el mejor era un metegol que su hermano le regaló cuando eran chicos y el peor la muerte de su abuela, algo que le costó mucho superar.


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