Dos caminos al desarrollo

Por Redacción

Paulina ABRAMOVICH AFP

Colombia, Chile, Perú y México concretarán en dos meses una zona de libre comercio al amparo de la Alianza del Pacífico, mientras que Argentina y Brasil se muestran a favor del proteccionismo para resguardar sus industrias: son los dos caminos al desarrollo que conviven en América Latina. Al margen de la cumbre de la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (Celac) que finalizó el lunes en Santiago, los cuatro países que integran la Alianza del Pacífico pusieron acelerador a fondo a su intención de crear una zona de libre comercio este año y anunciaron que lo harán antes del 31 de marzo. Si bien se trata de una homologación de los acuerdos de libre comercio que ya rigen entre ellos, da cuenta de su deseo de avanzar lo más rápido posible, a sólo siete meses de haber fundado esta Alianza, que tiene como objetivo principal aumentar el comercio con Asia, la región que más crece. “Es una prueba concreta del pragmatismo de la Alianza del Pacífico y sus ganas de avanzar rápido”, dijo el politólogo de la Universidad de Chile Guillermo Holzmann. Sin embargo, al mismo tiempo que reafirmaron su vocación de apertura económica, los cuatro países apoyaron que la presidencia de Celac quedara en manos de un país comunista de economía muy cerrada, Cuba, y de su presidente, Raúl Castro, en el más fuerte respaldo regional a La Habana desde la imposición del embargo económico por Estados Unidos hace 50 años. “Ha habido una clara separación de lo político y lo económico. Todos saludaron la presidencia de Cuba. Es decir que dijeron: ‘Somos íntimos amigos pero en lo económico nosotros vamos por otro lado’”, opinó Carlos Ronderos, economista y exministro de Comercio Exterior de Colombia. Las diferencias entre uno y otro modelo de desarrollo se observaron también al plantear los términos de posibles acuerdos comerciales. Mientras Argentina volvió a señalar su deseo de incluir las “asimetrías” que hay entre los países de desarrollo industrial “incipiente” y otros ya “consolidados” en cualquier tratado, la Alianza del Pacífico apuesta por negociar de igual a igual. “Estas asimetrías necesitan ser previstas, vistas y contempladas, para no perjudicar a nuestra industria y a nuestros pueblos”, dijo la mandataria argentina Cristina Kirchner, tras reunirse en Santiago con la presidenta de Brasil Dilma Rousseff. Argentina y Brasil, junto a Uruguay, Venezuela y Paraguay (hoy suspendido tras la destitución del presidente Fernando Lugo), conforman el Mercado Común del Sur (Mercosur), que negocia desde hace más de una década un acuerdo de asociación con la Unión Europea, con pocos avances por las críticas de los países sudamericanos a los subsidios agrícolas europeos y las barreras de algunos países del bloque sudamericano para proteger sus industrias. Brasil y Argentina han adoptado medidas adicionales para favorecer su industria nacional en un contexto de crisis. México, Colombia, Chile y Perú, algunas de las economías que más crecen en América Latina, cuentan en cambio con acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos, como prueba de su incesante apertura comercial. “Más que un contrapeso a algún grupo en específico, son opciones diferentes de desarrollo, que hasta ahora están siendo plenamente respetadas”, dijo Holzmann. “Los cuatro países de la Alianza del Pacífico comparten una filosofía de desarrollo económico que los define: un régimen abierto, orientado al comercio internacional y amigable con la inversión extranjera”, explicó Raúl Feliz, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica (Cide) de México. “Es un proyecto distinto, aunque en el otro grupo también hay matices: no es lo mismo Brasil que Argentina (…), un país que es una amenaza potencial y todavía hoy vive un fragilidad macroeconómica”, agregó. Brasil, la economía más grande la región, parece ir por un camino propio en busca de un liderazgo. Junto a Rusia, China, India y Sudáfrica, Brasil forma parte del grupo Brics, que reúne a grandes países emergentes. “Brasil tiene un proyecto de desarrollo propio, con características menos liberales pero no cerrado completamente al comercio”, dijo Raúl Feliz.


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