Dos perfiles antagónicos

SYDNEY (AFP) – Julia Gillard, primera mujer en dirigir un gobierno en Australia, es una abogada atea y feminista que se abrió camino en el Partido Laborista pero tropezó en las legislativas del sábado con el conservador Tony Abbott, un ferviente católico que le desbarató sus planes. Esta mujer alegre que asume abiertamente su deseo de no tener hijos porque privilegia su carrera política y profesional, es conocida por su fuerte acento australiano y por su franqueza. Nació el 29 de septiembre de 1961 en Gales y emigró a Australia con su familia a los cinco años. Inició su carrera en el derecho laboral antes de entrar en política. Animó la campaña al proponer convertir a Australia en una república tras la muerte de la reina Isabel II, que tiene rango de jefa de Estado . Del otro lado, Abbott, un católico de 52 años convertido en apóstol de la familia, es nuevo en la política pero tiene un perfil atípico sedujo a la opinión. Hijo de una familia monárquica, el líder de la coalición Liberal-Nacional propone restringir la inmigración desde Afganistán y países africanos.


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