Dura condena por una muerte luego de un vuelco

Deberán indemnizar con un millón y medio a la familia de un joven.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El juez en lo Civil y Comercial Carlos Cuéllar condenó a una compañía de seguros y a los padres de un conductor a pagar casi un millón y medio de pesos a los padres de un joven que tripulaba el auto y murió luego de un vuelco. Vale aclarar que el conductor del rodado –hijo de los demandados– quedó en estado vegetativo después del accidente y murió dos años y medio después sin haberse recuperado. El accidente que costó la vida del joven instructor de esquí Claudio Omar González se produjo aproximadamente a las 22 del 30 de julio de 2005, cuando regresaba del Cerro Catedral en compañía de otros jóvenes, en el Chevrolet Corsa que conducía Nicolás Sánchez. El auto, por motivos que no se mencionan en la sentencia, pero probablemente como consecuencia de las condiciones climáticas adversas, volcó en una curva, dio varios tumbos y despidió a González, que murió en el acto. En su demanda, por algo más de 2 millones de pesos más intereses, los padres de González expusieron que su hijo tenía 26 años cuando murió, era el único sostén que tenían y trabajaba como profesor de educación física, profesor de esquí y entrenador infantil en el Ski Club Bariloche, entre otros empleos. La Mercantil Andina SA y los padres del conductor respondieron que se trató de “un transporte benévolo, asumido voluntariamente por la víctima”, sostuvieron que el hijo de los actores no llevaba puesto el cinturón de seguridad y por eso fue culpable de su propia muerte, e impugnaron la liquidación por abusiva. Al hacer lugar parcialmente a la demanda, el juez Cuéllar sostuvo que “sólo corresponde imputar culpa exclusiva y excluyente al conductor, en tanto conductor (guardián) al momento de desencadenarse el hecho, por haber sido él y sólo él quien perdiera el dominio del vehículo”. Respecto del pasajero transportado sin cinturón de seguridad, dijo el magistrado que “ningún juicio de reproche puede hacérsele, pues ni era guardián ni tampoco influyó de manera ninguna en la dirección del rodado lo cual, empero, no impide disminuir la indemnización reclamada por sus padres”. Con esos argumentos Cuéllar le impuso a los padres del conductor del Corsa una indemnización de 641.000 pesos, más los intereses del 18 por ciento anual, que convierte esa suma en casi un millón y medio de pesos, que deberán pagar, en forma solidaria, con la compañía de seguros mencionada.


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