Edgardo Cardone: “Apin Gadano fue un tenaz albañil de la UCR”

Mediante la paciente lectura y reflexión de las cartas de los políticos que dieron forma a Río Negro como provincia, el autor de “Apin Gadano, un político” desviscera en su libro mucho de la personalidad y acción política de un hacedor de singular gravitación en esa tarea: José Enrique “Apin” Gadano.

Por Redacción

ENTREVISTA

– ¿Por qué un libro sobre José Enrique “Apin” Gadano? – Confieso una realidad: este libro nace de una nota que me hace el “Río Negro” sobre mi libro “La reorganización de la UCR en Río Negro”. Esa nota activa mucho interés en distintos planos de la provincia… de la política de provincia “veterana”. La de los años ‘40, ‘50, ‘60, ‘70. Recibo sugerencias, datos, aliento a seguir… y además me escribe un nieto de “Apin” que vive en Medio Oriente. Me habla del archivo que tiene su familia y bueno…accedo al epistolario de “Apin”. Leí más de 300 cartas de él con dirigentes nacionales y provinciales de la UCR. Yo ya estaba trabajando sobre Edgardo Castello y también sobre Rogelio Frigerio -tarea en la que sigo-, cuando por la generosidad de la familia de “Apin”, detecto que mucho de la historia de esos desarrollistas también hacía a quien no lo fue como tal, “Apin” Gadano. Jamás negaría la importancia que para la historia tiene Apin en la construcción de la UCR y de Río Negro. – Sus libros se vertebran en mucho las cartas como fuentes. Desde lo intelectual, las cartas que integran su libro hablan de un Gadano de pensamiento político sencillo, práctico más que una ebullición de ideas de construcción muy elaborada, compleja. ¿Qué era intelectualmente “Apin” Gadano? – Por lo pronto y por fuera de lo intelectual, honesto. Carácter decidido. Un apasionado de Río Negro y del Alto Valle. La política de sus tiempos estaba mucho en manos de abogados, no tenía andamiaje interdisciplinario profesional. Cuando él empezó a hacer política -por caso -, no había sociólogos ni politólogos, y la UBA creaba la carrera de Economía. La oferta de lecturas también estaba determinada por los tiempos, las distancias de los grandes centros de actividad intelectual intensa. Pero esto no implica déficit de ideas por parte de la dirigencia rionegrina de ese tiempo. En las cartas, por ejemplo, queda estampado el interés de “Apin” -en misiva a Felipe Sapag- a trabajar juntos por el proyecto Chocón- Cerros Colorados. Y hay una carta que incluso habla de su inquietud por el futuro productivo del Alto Valle. Está dirigida al titular del INTA (creo que era Nores Borderau). “Apin”, senador nacional con Illia, pide que la entidad se aboque a planes de diversificación productiva de la región. Habla de ganadería, frigoríficos. Ve en el futuro, un techo para la fruticultura. – De las cartas en las que habla de temas de desarrollo, puede inferirse que aun en el balbinismo, Gadano mantiene en secreto cierto corazoncito por las ideas de Frondizi. ¿Es así? – Puede leerse así. Los dividió en mucho la interpretación sobre el peronismo. El balbinismo fue recalcitrante, cobijó al ala antiperonista. Pero Gadano -y emerge de sus cartas- jamás apostó a una proscripción larga del peronismo. Estaba en contra de eso… Y en cuanto a la economía… mire: si luchaba por las represas luchaba también por apostar a la industria, corazón del alma del desarrollismo. Él era un gran albañil de la UCR, de la provincia, del progreso. – Vía Arturo Mor Roig, radical y ministro del Interior de Lanusse, ¿el régimen le ofrece a Gadano la gobernación de Río Negro? – No hay nada que diga eso. Sólo versiones periodísticas, nada más. En sus cartas él no toca el tema. La designación de Mor Roig -acuerdo político Lanusse-Balbín para avanzar a las urnas del ‘73- causó una deflagración en la UCR. Raúl Alfonsín, presidente de la UCR bonaerense, lo echa del partido… ¡Qué era eso de un radical con una dictadura! Blanda en todo caso para lo que vino luego… – Gadano muere en el ‘74, joven. Vía Renovación y Cambio -nacida en el ‘72-, el alfonsinismo ya era una realidad en Río Negro. ¿Gadano vivió mal esa instalación? – Y… Renovación y Cambio comenzó a ganar y ganar espacio en detrimento del balbinismo (aquí Gadano uno de sus lanceros). El alfonsinismo tenía gente muy activa: Piucill, De Hais, Álvarez Guerrero, Napoli, Blanes… En noviembre del ‘72, éste último le gana a “Apin” la candidatura a gobernador, creo que por un confuso manejo de padrones. “Apin” le pide a Balbín la intervención del partido y… enojos. – ¿Es cierto que ante la muerte de “Apin” la familia rechaza un telegrama que envía Blanes, Álvarez Guerrero, Napoli? – Sí, sí. También lo firmaba Tomás Rébora… en fin… > “Don Pancho” y otros – La división de la UCR en 1956 entre balninistas y frondizistas, lastima duramente el sistema político argentino, en el que el peronismo además estaba proscripto. No hay elegancias ni buenas maneras entre uno y otro radicalismo. ¿Entre las cartas que escribe y recibe Gadano hay alguna entre dirigentes de esas partes que exprese eso que Churchill llamaba “nobles pero sorpresivos dictados de corazón impregnados de política? – Las hay, pero no abundan. Son espacios donde sí, se miran a cara de perro. Hay durezas, hay dolores, distanciamientos, pero no agresiones. Claro, el tiempo suavizará esos entreveros. Entonces emergen cartas interesantes, calidez… reencuentros. – ¿Alguna en particular? – Hay una que me conmovió, que habla de estilo, de nobleza de espíritu. Francisco Muñoz, don “Pancho”, dirigente de suma gravitación en la UCRI, fundamental en el gobierno de Edgardo Castello… primer presidente del Banco Provincia de Río Negro, ministro de Economía. En 1972, le escribe a Gadano diciéndole que debe ser el candidato a gobernador en las urnas del ‘73, lo insta por el bien de la UCR… Es el “hombre”. Es una carta proactiva. “Apin” ya tenía decidido ser candidato y perderá con Norberto Blanes (ver en esta misma página). – ¿”Apin” contesta esa carta? – No – ¿Hay correspondencia entre Gadano y Castello? – No, que yo haya encontrado. – En términos borgeanos no los unía… – No sé si tan así en términos de nada de amor y solo desprecio. No me parece. Pero eran liderazgos regionales y provinciales distantes en disputa. – ¿Qué sabe de una carta que habría escrito José María Guido a Gadano proponiéndole trabajar en dirección a crear la Provincia San Martín uniendo Río Negro, Neuquén y el Partido de Carmen de Patagones? – Tengo el convencimiento de que esa carta existió, pero rastrillé y rastrillé durante años y no la he encontrado. Creo en la existencia de esas ideas, pero no hay rastros de significación sobre ellas. – ¿Por qué cree entonces? – Por varias razones. Una: la UCR rionegrina toma forma al finalizar los ‘40 y adhiriendo al Movimiento de Intransigencia y Renovación que, si bien contenía al balbinismo, desde el ideario abreva mucho en Arturo Frondizi, ideas de lo que con los años será el desarrollismo liderado por Frondizi una vez fracturada la UCR. El grupo rionegrino del MIR de la Costa Atlántica -Castello, Guido, Contín- buscó y logró influir en la Patagonia. Lo logró en la organización del MIR, por caso, en Chubut. Su discurso era de integración, de sumarse en identidades comunes desde lo político, económico y desde ahí forjar sociedades… por eso no me extraña lo de la Provincia San Martín… Pero, por ahora, conjeturas. (Edgardo Cardone nació en Patagones y se crió en Viedma. Vive en Buenos Aires. Doctor en Historia. Dedicado al estudio de la UCR rionegrina, ha publicado, entre otros trabajos, “La reorganización de la UCR en Río Negro (1951-1958) y “José María Guido. Un patriota en la borrasca”, con prólogo de Félix Luna. Ahora publica “Apin Gadano, un político”).

CARLOS TORRENGO | carlostorrengo@hotmail.com