El accidente en el Aeroclub volvió a sumir en el duelo a Bariloche
El intendente ordenó mantener la bandera a media asta por 48 horas.
Icare definió al accidente como «el hecho más grave de la aviación deportiva que ha sufrido la ciudad, que afectó a pilotos, personal técnico y vecinos», y recordó el fatal accidente ocurrido el domingo 1 de setiembre en el cerro Ventana, que se cobró la vida de nueve estudiantes de la carrera de Educación Física del asentamiento local de la Universidad Nacional del Comahue.
Ese recuerdo motivó la siguente reflexión de Icare: «los barilochenses hemos sufrido muchos golpes este año, que parece signado por la desgracia».
Toda la ciudad pareció movilizarse a partir de las 18 del domingo, cuando se difundieron las primeras noticias del accidente ocurrido en el Aeroclub.
Pero los primeros datos carecieron de rigor, porque la prensa tuvo dificultades para acceder a la información y al lugar de los hechos, y tampoco hubo quien informara en forma debida sobre el suceso.
No hubo festival
Esa circunstancia permitió que se relacionaran los festejos por el sexagésimo aniversario del aeroclub, que consistieron en un asado para los socios y alumnos, con sus amigos y familiares, con un festival aéreo y vuelos de bautismo que nunca existieron.
Lo que existió, y fue motivo de la tragedia, a juicio de otros asistentes al festejo, «fue un vuelo privado, realizado por el piloto instructor Diego Enrique Llobet, que embarcó a su hijo y a varios amigos, y realizó una pasada por el hangar para que los pasajeros pudieran observar la pista y a sus familiares».
Apenas conocid
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La penosa diligencia fue cumplimentada por el médico forense Didier Le Chevalier de la Sauzaye, quien completó su trabajo antes de la medianoche del domingo, y permitió la entrega de los cuerpos de las víctimas a sus familiares durante las primeras horas de la madrugada de ayer.
La policía provincial también puso a disposición de la Fuerza Aérea sus médicos legistas y el personal de Criminalística, para la recolección de cuerpos y efectos personales y para resguardar las pruebas.
Inhumaciones
Las siete víctimas fueron veladas en las dos casas mortuorias de la ciudad, y cinco de ellas comenzaron a ser inhumadas ayer a las 15.30, en el cementerio Municipal y en el Valle del Descanso. Las restantes inhumaciones se realizarán hoy, ambas en el Valle del Descanso.
El personal del aeropuerto de Bariloche comenzó a realizar las investigaciones preliminares apenas ocurrido el siniestro, pero ayer al mediodía llegaron los tres expertos de la Junta Investigadora de Accidentes de la Aviación Civil.
Ellos tendrán a su cargo la realización de complejos y específicos peritajes en los restos de la aeronave, y también deberán tomar declaraciones a los testigos presenciales.
La delegación la encabezó el jefe del organismo, comodoro Carlos Sardi, quien se negó a hablar con la prensa y tampoco precisó cuánto tiempo necesitará la Junta para hacer conocer sus conclusiones.
Ayer el periodismo pudo ingresar hasta el cordón perimetral que rodea la aeronave, para tomar fotografías.
Las butacas de la aeronave estaban esparcidas en un radio de aproximadamente 50 metros en torno de la aeronave y en similar ubicación habían quedado los cuerpos, tras el terrible impacto contra el suelo.
El avión resultó completamente destruido.
Nunca tantos
El accidente no sólo es el mayor en la aviación deportiva registrado en la ciudad, sino que desde hace 35 años que no recuerda un velatorio y sepelio de tantas personas en forma conjunta.
Según pudo averiguar este diario, en 1967 una familia de la localidad murió intoxicada por monóxido de carbono.
En aquella oportunidad fallecieron 7 personas que fueron veladas todas juntas en la iglesia María Madre de la calle 9 de julio, tras lo cual, se los sepultó en el cementerio local.
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