«El ángel» de Lorca recorre los escenarios

Virginia Lago visitará la región con una obra que retrata la vida del poeta granadino

NEUQUEN (AN).- Un estado febril de tres meses, «una fiebre de Lorca» como lo definió Virginia Lago, es el resultado de la obra «El ángel» sobre textos de Federico García Lorca. La prestigiosa actriz realizará próximamente una gira regional, organizada por la Fundación Activart que comenzará mañana, a las 21.30 en el Centro Cultural de Cipolletti, con la organización de Cultura. y continuará el sábado, a las 22 en el club del Progreso de Roca; el lunes 12, a las 22, en la sala Conrado Villegas de Neuquén; jueves 15, en el Teatro Municipal de Zapala y el viernes 16, en el Centro de Convenciones de Villa La Angostura. Es bueno tener en cuenta una recomendación, «es de interés para estudiantes de Lengua y Literatura».

La obra es un recorrido por las venas mismas del poeta, por su arte (que no se agota sólo en la literatura), por su vida y por su muerte. Marcelo Alvarez acompaña a Virginia Lago en una adaptación de los textos del escritor granadino.

Como se destaca en una crítica en «Nueva Era» en oportunidad de su estreno en la ciudad de Bahía Blanca, Lago conmueve con este homenaje. Una elegía, un canto y una defensa. Ella misma se encarga de explicar los motivos de esta creación: «Federico me acompañó desde mi niñez. Quiero compartir a este poeta lleno de alegría e ingenio, de inteligencia y de música».

España se desgarra por una guerra civil; el movimiento militar-falangista liderado por Francisco Franco destituye a la República y el mundo conoce una de las noticias más trágicas y patéticas de la historia española: el fusilamiento de Federico García Lorca. El poeta había sido sacado de su prisión con las primeras luces de un 19 de junio de 1936, para ser llevado al barranco de Viznar, lugar de sacrificio, ubicado en las laderas de las sierras granadinas. En la serenidad de la mañana, los caminos que recorrió fueron los mismos, valga la paradoja, de sus alegres días de estudiante.

«El ángel» se inicia con una voz en off que, de un modo muy incierto y dubitativo, trata de establecer en qué lugar se encuentran enterrados los restos de García Lorca (ni siquiera hoy se sabe dónde se hallan). Virginia Lago y el músico Marcelo Alvarez entonan «Ay, qué día tan triste en Granada», una especie de lamento poético-musical que oficia de hilo conductor por los diferentes tramos de la obra. El ángel se alza como la figura omnipresente del escenario: se trata de una de las obras pictóricas del propio Lorca y, por qué no, del ánima traviesa del escritor que merodea por las venas mismas de su historia.

«Virginia Lago es Lorca, de eso no cabe la menor duda, se señala en «Nueva Era». Es el pequeño Federico nacido en Fuente Vaqueros (Granada) que se perfila poeta desde muy chico provocándole más de un quebradero de cabeza a esa maestra callada y discreta que fuera su madre, Vicenta Lorca.

Federico era el que tomaba la iniciativa en las rondas y los juegos, recuerdos que impregnarán toda su obra poética y teatral. Tuvo una infancia feliz y prolongada y de ella le la quedado la alegría, ese optimismo inagotable que lo caracterizó.

Lago también es el joven que, a fines de 1910 del siglo pasado, sintió sus primeros versos que firmó y fechó ocultándose tras el seudónimo de Vega de Zujuria.

Sin embargo, no sólo lo atrapó la literatura; García Lorca tuvo una personalidad polifacética, una sensibilidad artística que se fue despertando en diferentes campos; de hecho, antes que en la poesía se desarrolló en el ámbito de la música.

La pieza además de los poemas del artista granadino incluye textos de su biógrafo Ian Gibson y de Miguel Hernández y canciones populares españolas en su mayoría recopiladas por Federico García Lorca.


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