El argumento que no es argumento
En algunos tramos de su libro, Juan José Llach demuestra lo falaz de argumentos a los que apela Nación para defender la discrecionalidad con que Nación maneja los recursos. Señala entonces que es común que Nación sostenga que las provincias “no toman en cuenta los muchos aportes que reciben del poder central en forma de gastos públicos nacionales en ellas. Se trata de una cifra importante que alcanzó a 24.335 millones de pesos o algo más del 2% del PBI en el 2009 (último dato disponible”. Sin embargo, demuestra (Cuadro 2): • El gasto en cuestión está fuertemente concentrado en la Ciudad de Buenos Aires, con el 61,26%, seguida por la Provincia de Buenos Aires con el 17,23%, totalizando así entre ambas un 78,49%, mucho mayor que su porcentual de población, que es del 46,1% del total. • En flagrante contraste con este dato, las dos regiones más pobres del país, el NEA y el NOA, reciben respectivamente 3,13% y 5,43%, totalizando así un 8,56% del gasto nacional pese a contar con el 12,24% y el 12,30%, respectivamente, y un total del 24,54% de la población nacional, lo que significa que reciben poco más de un tercio de lo que les correspondería con un gasto nacional que se distribuyera simplemente a base de un criterio devolutivo por población. • Por su parte, las jurisdicciones con menor incidencia de la pobreza, a saber, la CABA, la Patagonia (incluyendo La Pampa), Córdoba, Santa Fe y Mendoza, que totalizan sólo el 33,78% de la población, reciben un 73,51% del gasto nacional.