El bonaerense, con gestos que lo distinguen

Redacción

Por Redacción

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Mucho dependerá la suerte legislativa del kirchnerismo en octubre, de cómo se encarrille el vínculo entre la presidenta y el gobernador Scioli, quien agobiado por falta de recursos, profesa una lealtad blindada sin privarse, por ello, de gestos urticantes hacia Cristina Fernández. Después de que tomase estado público la “irreverencia imperdonable” de haber cenado en secreto con el ex vicepresidente Julio Cobos (un “traidor” sin vuelta para los K), en diciembre pasado, Scioli evitó ayer engalanar con su presencia el acto por los 200 años del aniversario de la batalla de Salta, encabezado por Amado Boudou. Fue el vice Boudou quien calificó hace muy poco de actitud “cobarde” y “marketinera”, el pedido del jefe de gabinete sciolista, Alberto Pérez, al titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, para que se abra en el Congreso una discusión por el reparto de fondos de la coparticipación federal. Ducho en irritar a los “cristinos” – en base a su popularidad y supuesta “imbatibilidad” en las urnas -, Scioli siempre se las ingenia para apaciguar los ánimos y encuadrarse. Ya anticipó que aspira a ser el “sucesor natural”, en caso de no prosperar los intentos para reformar la Constitución Nacional que habilite una re-re. La oposición no ha dado muestras de unidad en dirección a conformar una alternativa nacional, pero sus legisladores se comprometieron a rechazar cualquier modificación a la carga magna, para lo que se necesita una mayoría calificada de los dos tercios del total de ambas cámaras. En la víspera, dos diarios porteños dieron cuenta del propósito de Cristina de trabarle a Scioli el acceso a mercados de capitales para atender urgencias del distrito, por ejemplo el pago de mejoras salariales a los docentes, que amenazan a través de dirigentes afines al kirchnerismo, con no empezar las clases. El desaire de no mostrarse con Boudou, volvió a colocarlo bajo fuego K. Sin embargo, en medio de las presiones, el ministro de Infraestructura bonaerense, Alejandro Arlía, declaró que no solo espera que Nación autorice a la provincia a buscar financiamiento fuera del país, sino el envío de “ayuda” adicional directa. En el conflicto, por orden de Cristina, terció el ministro Lorenzino: pidió resolver los problemas sin echar culpas y advirtió que endeudarse para afrontar gastos corrientes ya demostró que puede terminar en descalabro económico. Funcional al proyecto político abierto hacia casi una década, Scioli también es visto como eje, dentro del movimiento justicialista, como un continuador con un estilo de conducción muy diferente al de Néstor y Cristina.

ARNALDO PAGANETTI Agencia Buenos Aires


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