El dolor alemán después del infierno

Un libro desató un fuerte debate en Alemania.

Los sufrimientos padecidos por la población alemana durante los bombardeos aliados contra las ciudades del Tercer Reich, silenciados durante 60 años, son hoy objeto de un debate lanzado por el historiador Jorg Friedrich que agita toda Alemania.

El último libro de Friedrich, «Der Brand» («El incendio: Alemania bajo los bombardeos 1940-1945»), rompió el silencio sobre el tema desde su publicación en diciembre pasado.

Editado en entregas por Bild -el diario más leído del país-, la obra denuncia los «terribles crímenes» de los bombardeos norteamericanos contra las ciudades alemanas -en particular contra Dresde, Hamburgo y Colonia-, en los que murieron 600.000 personas, incluyendo 80.000 niños.

Los bombardeos tenían por objetivo hacer que la población se tornara contra el régimen de Adolf Hitler: según el historiador, estaban deliberadamente dirigidos contra los civiles.

La obra, de la que se han vendido ya más de 100.000 ejemplares, figura entre los best-séllers de ensayos en Alemania.

Friedrich, un historiador berlinés de 58 años, goza de un cierto prestigio gracias a sus investigaciones sobre los crímenes del nazismo.

«Los alemanes, a quienes el canciller Gerhard Schroeder dijo que han vuelto a tener «un país normal» liberado de su pasado, se consideran cada vez más como víctimas de la guerra», escribió respecto al libro el diario británico Times.

De hecho, Friedrich ha abierto un capítulo hasta ahora voluntariamente ignorado por la generación de alemanes que vivieron la guerra y la siguiente.

«Primeramente, el dinamismo de la reconstrucción exigió que se dejara atrás todo lo que estaba enterrado bajo las ruinas. Después, la conciencia de la culpabilidad hizo que no nos ocupáramos del dolor», estimó el semanario alemán Der Spiegel, que emprendió la publicación durante varias semanas de una serie consagrada a los bombardeos.

El horror del Holocausto y de la Segunda Guerra Mundial, que causó más de 55 millones de muertos, ocultó todo lo demás, y hasta el presente «el culto de la memoria permaneció en manos de los extremistas de derecha y de los revanchistas», señaló la publicación.

Sin embargo, el año pasado, después de la aparición de la novela del Premio Nobel de Literatura Gunter Grass, «A paso de cangrejo» -que rompió el tabú al evocar los sufrimientos de los alemanes que huían del Ejército Rojo- parece surgir en el país una toma de conciencia colectiva.

Este año, y hasta el 8 de mayo de 2005, 161 ciudades alemanas conmemorarán, unas tras otras, el 60 aniversario de los bombardeos que las redujeron a ruinas.

«El debate sobre la guerra de las bombas plantea la cuestión de saber si se puede justificar moralmente la imposición de estructuras democráticas mediante la violencia», recalcó el diario berlinés Der Tagesspiegel.

Pero otros advierten ya, como el historiador Hans-Ulrich Wehler, que «el debate, por necesario que sea, no debe llevar al culto de las víctimas». (Télam-SNI)


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