“El ‘Embudo’ neuquino”



Soy habitante del norte neuquino, nacido y criado en Buta Ranquil, y gracias al trabajo y al estudio tuve la suerte de haber conocido otros rincones de Argentina. Hace unos años decidí volverme al terruño de la infancia, radicarme y lucharla desde acá… Desde hace un largo tiempo me siento movilizado, indignado ante tantos años de postergación, marginación, de nuestra gente, nuestro pueblo, una suerte de saqueo de nuestros recursos. Más de 20 años con una explotación voraz y constante de nuestros recursos petroleros. En el pasado fueron los mineros y en el futuro, ¿cuáles serán? Ya lo decía don Marcelo Berbel en el “Embudo”: “Si nuestro sudor sirviera, ya habría un sudoructo”. Quiero recordar, porque pude vivirlo en mi infancia, que en esta región había un sinnúmero de actividades (¡bien autosustentables!) pastoriles, agrícolas, en los hermosos valles de las chacras y de los crianceros que arriaban sus animales a las veranadas en la cordillera. Las mismas sirvieron a nuestros padres, abuelos, y antes a los pioneros, para vivir de su trabajo, para mantenerse, desenvolverse sin ningún tipo de ayuda ni subsidio, sin ningún Estado que los ayudara, y así lograron prosperar, establecer familias, fundar nuestro pueblo y otros tantos que sentaron las bases de la Argentina… prácticas que en muchos casos declinaron y casi desaparecieron ante la explotación voraz del petróleo y la posmodernidad. La actividad petrolera trajo un buen porvenir inmediato para algunos ciudadanos, con buenos salarios que les permiten tener bienes materiales, pero que difícilmente pueda perdurar en el tiempo, dada la actual situación de declive en reservas hidrocarburíferas de la zona norte. ¡No somos Loma La Lata! Fueron más de 20 años de explotación constante por diferentes compañías… Ahora bien, ¿alguien se ha detenido a pensar en un tiempo sin petróleo? ¿Qué pasará cuando se vayan las empresas? Nadie ha mencionado nada al respecto, ni se les ocurre analizar una reconversión productiva para la zona y los impactos negativos que podría generar un parate de la actividad. Nadie nos prepara para esa hipótesis, ni mental ni laboral ni técnicamente. Sin embargo, es una obligación de las empresas junto al Estado comenzar a prepararse para ese momento… Buta Ranquil, como otras localidades del norte neuquino, casi vive peor que hace 20 años. Carece de un sinnúmero de infraestructuras. En algunos casos no es comprensible después de casi exprimirle todos sus recursos petroleros (¡pueblos rodeados de yacimientos!) sin devolverle nada a cambio (en muchos casos, hay que reconocerlo, por malas gestiones locales). Ejemplos hay muchos: rutas provinciales sin asfaltar que atraviesan yacimientos, rotas por camiones y camionetas de empresas. En el pueblo no tenemos calles asfaltadas, vergüenza da no poseer una estación de servicio donde virtualmente se tira en pozos petroleros la emulsión, falta red cloacal en muchos sectores del pueblo, etc. Lo peor, sin alternativas educativas para los jóvenes, que no tienen un horizonte claro en su tierra… el futuro no se piensa. En el pasado sí teníamos: nuestras manos, nuestra tierra y animales eran el fruto del trabajo. Hoy día sólo nos extraen el oro negro, hasta somos cómplices en muchos casos de maltratar la tierra echando cualquier porquería en los pozos petroleros, venteando gas a nuestro aire, desechos a nuestro río y tierra. ¿Qué legado vamos a dejar? ¿Qué tierra nos va a quedar para vivir? Pero esto no pretende ser una carta de lamento, de queja, sino más bien un llamado de atención para la dirigencia y autoridades de que en este rincón patagónico no estamos ciegos ante tantos atropellos. Ya no se contempla en silencio lo que pasa en el país, ya estamos saliendo de la invernada y queremos ser parte y defender nuestros recursos. Quién mejor que nosotros, los nacidos y adoptados de esta tierra, para llamar la atención. P/ Corriente La Veranada, Eduardo Vega, DNI 26.369.649 Geólogo Buta Ranquil (Neuquén)

P/ Corriente La Veranada, Eduardo Vega, DNI 26.369.649 Geólogo Buta Ranquil (Neuquén)


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