El enfrentamiento entre Grondona y Pekerman

Don Julio dice que debe aprobar la lista de 23. José no contesta. En el medio, Diego Maradona.

Un extremo acto de sinceridad de Julio Grondona dejó al desnudo el fuerte cortocircuito que existe en el seno del seleccionado argentino, a 55 días del Mundial 2006. El presidente de la AFA, sin pudor con total crudeza, confesó que la lista de 23 jugadores que irán a Alemania tendrá que ser aprobada por su dedo. ¿Qué sucede entre Grondona y Pekerman? En está polémica, ¿dónde entra Diego Armando Maradona?

Las declaraciones de Grondona transparentaron un rumor que siempre estuvo latente, sobre todo a la hora de acontecimientos como un Mundial.

Cuando el periodismo le preguntó si debía darle el visto bueno a la lista, el "pope" afista aseguró que "por supuesto. (...) la lista la tengo que firmar yo antes de mandarla a la FIFA", reconoció que durante todos los procesos fue así (en sus 27 años al frente del fútbol nacional), que jamás un entrenador le dijo que no, y llegó a decir que revisaba la lista porque "a ver si (Pekerman) me manda un jugador de rugby en vez de uno de fútbol".

Las palabras de Grondona y el inentendible hermetismo de Pekerman no hicieron más que dilucidar el cortocircuito que existe entre ambos, y que tendría su génesis allá por mediados de octubre, cuando el mandamás le ofreció un lugar a Maradona en el cuerpo técnico del seleccionado, que el "10" terminó desechando.

Desde ese día se tejieron todo tipo de especulaciones, y otra bomba detonó cuando Pekerman, al parecer para devolver la "gentileza", decidió ser el único DT en no viajar al sorteo mundialista.

Ese fue el punto de inflexión, y hasta la fecha siempre hablaron por separado, Grondona con la verborragia que lo caracteriza, pidiendo y desechando jugadores. ¿Pero de algún modo le saca autoridad al técnico?, lo inquirió la prensa. "Nada que ver. Yo sé hablar con el señor (sic) Pekerman. La intención no es superponer poderes. Si uno se considera dirigente no puede dejar nada librado a la decisión de una sola persona", sentenció Grondona.

Y Maradona incentivó este volcán que no acaba de entrar en erupción porque Pekerman no exterioriza el golpe. Hace unos día declaró que si a Pekerman le va mal en el Mundial él se hará cargo de la selección, a lo que Grondona agregó, para fastidio del DT: " Lo que él (Diego) quiera se decide, y se terminó".

Con este panorama, sólo una charla a puertas cerradas limará tamañas asperezas, aunque las aguas están demasiados divididas.

ANALISIS: Imprudentes muestras de poder

Imprudentes muestras de poder

¿Por qué no contesta José Pekerman a las polémicas declaraciones de Julio Grondona? ¿Por qué ese hermetismo que lo deja mal parado y adelgaza su personalidad?

Las imprudentes confesiones de Grondona pusieron blanco sobre negro y, según la lógica del presidente, dejaron en claro que en todos los procesos su incidencia no se limitó a lo dirigencial.

No se entiende muy bien qué busca Grondona con estas declaraciones, si nadie duda que en este reino él es único monarca. Sí robustece la idea de que éste sería su último mundial al frente del fútbol argentino -iría por el trono de la FIFA-, y que no está dispuesto a dejar librado detalle al azar.

Claro, siguiendo con su lógica soberana, entiende que sus disposiciones no se discuten y que la era "grondonacentrista" debería terminar con un éxito. En el medio hay un DT azotado por la verborragia del jefe, que no contesta los golpes, salvo por el capricho de no viajar al sorteo del Mundial.

Al parecer Pekerman soportará las presiones, porque lo hicieron técnicos con mayor personalidad que él -siempre según Grondona, que aseguró que ningún DT le dijo que no-. Nadie le creyó a Passarella cuando, luego de México '86, dijo que Grondona había tomado muchas decisiones dentro del equipo campeón.

Claro, 12 años más tarde le tocaría sufrirlo a él.


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