¿El estadio?… ¡religión!

Por Redacción





Devenido en superprofesionalismo, el fútbol está adquiriendo un estatus cuasirreligioso en el marco de las mudanzas de valores que signan hoy la vida. La adhesión a una camiseta se proyecta hoy con perfiles muy particulares. Tengo la impresión que podemos comparar los estadios como espacios de expresiones, de dependencias, de adhesiones cuasirreligiosas.

Cuando uno reflexiona ese espacio desde la gestualidad del hincha en el correr del juego, el sufrimiento… ese cerrar de ojos por el gol que no fue, el tomarse la cara con las dos manos en actitud quizá penitente ante ésta o aquella vicisitud y mirando al cielo… el pasar, en un tiempo tan breve que no lo podemos medir, del sufrimiento al gol propio… ¡salvados”. La consagración al jugador Dios, ídolo… los términos en que se levanta una copa cual cáliz elevado al Señor. Bueno, el fútbol pareciera adquirir formas litúrgicas. Es más, si el hombre del Medievo tenía en su “agenda” diaria a cumplir con Dios sin solución de continuidad, hoy el hincha formatea su “agenda” con los partidos que cada tres días juega su equipo. Una y otra “agenda” nos hablan de generar una estrechez muy fuerte con lo que se venera…

(Sergio Levinsky se formó en el Nacional Buenos Aires y egresó de la UBA como sociólogo y se doctoró en esa materia en la Universidad de Barcelona, ciudad donde reside desde hace 15 años. Ha escrito tres libros: “El negocio del fútbol”, “Maradona, rebelde con causa” (8 ediciones) y “El deporte de informar”. Como periodista cubrió 8 copas América, 6 Mundiales y Juegos Olímpicos. En Argentina trabajó, entre otros medios, en “Clarín”, “El Gráfico”, “Humor”, “El Cronista”, “El Porteño”, “Radio América”. Ha publicado en “El País” y “El Mundo”, medios españoles y actualmente colabora con “Ballon Mag” (Francia) “Worl Soccer Digest” (Japón), “Offside” (Suecia) y “Fifa Magazine”.


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