El horror tras un motín en Brasil: 38 muertos

Una sangrienta revuelta de tres días provocó la muerte de al menos 38 reclusos, algunos de ellos mutilados o quemados, en una vendetta entre "comandos" o bandas de reos en un centro de detención en Río. Evidencia el dramático hacinamiento en las prisiones del país más grande de Latinoamérica. Los investigadores temen que

Redacción

Por Redacción

RIO DE JANEIRO (AFP/AP) – Una escena dantesca, con 38 cadáveres decapitados, mutilados o quemados esparcidos por doquier, encontraron las autoridades cariocas cuando ingresaron a la prisión de Benfica, que estuvo en poder de presos amotinados durante tres días, informó ayer la secretaría de administración penitenciaria del estado de Rio de Janeiro.

El Secretario de Administración Penitenciaria, Asterio Pereira dos Santos, informó que 38 presos fueron asesinados por los amotinados y otros 15 resultaron heridos, durante el motín que finalizó en la noche del lunes.

«Vi cadáveres sin cabeza… restos humanos esparcidos por el piso», dijo el diputado Geraldo Moreira, de la asamblea legislativa de Río de Janeiro y presidente de la comisión de derechos humanos de ese poder estadual. «Confieso que estoy medio aterrado'', agregó . «El sistema (de prisiones) tiene que ser urgentemente repensado…no puede ser una máquina de matar seres humanos'', agregó el legislador.

El domingo los amotinados asesinaron a balazos a uno de los 22 rehenes que retenían, un guardia penitenciario.

La mayoría de los cadáveres de los presos ejecutados estaban mutilados o quemados, y unos 15 habían sido decapitados, lo que dificultaba su conteo e identificación. Los bomberos habían indicado a la prensa que retiraron 34 cadáveres y esti

maron que los muertos podían ser 50.

Las instalaciones de la prisión, inaugurada en abril pasado, resultaron en gran parte destruidas por los amotinados, que pertenecían a la organización criminal más poderosa de Rio, el Comando Rojo (CV), que exigían el traslado de 179 presos, miembros de otra organización criminal rival, el Tercer Comando, y a la que pertenecería la mayoría de los asesinados. La prisión de Benfica fue construida al lado de la favela de Arará, controlada por el Comando Rojo, así como la mayoría de las favelas de la ciudad, donde vive un millón y medio de personas, sobre un total de 5,5 millones en el municipio de Rio.

La situación continuaba tensa ayer tanto dentro como fuera de la prisión, donde están encarceladas unas 900 personas, aunque su capacidad es para 500 presos.

Brasil cuenta con 211.953 presos para una capacidad carcelaria de 155.979 lugares, según cifras oficiales.

Una rebelión ocurre cada 36 horas en las cárceles brasileñas, según la iglesia católica.

Los familiares de los presos, desesperados por la falta de identificación de los muertos, intentaron invadir en la mañana una escuela lindera con la cárcel para comunicarse con los detenidos, que golpeaban las rejas de las ventanas de sus celdas.

Fuerzas del batallón de choque de la policía militar impidieron la invasión de la escuela. La rebelión estalló el sábado de mañana, después de que 14 detenidos lograran huir, ayudados por una veintena de cómplices que atacaron a balazos a los guardias desde el exterior de la prisión. Tres fueron recapturados. Los que no lograron huir tomaron a 24 guardias penitenciarios y policías militarizados como rehenes. Dos fueron liberados a cambio de la hospitalización de cuatro presos.

Las negociaciones fueron interrumpidas después del asesinato de uno de los rehenes el domingo y reanudadas el lunes por la tarde, con la mediación de un pastor evangélico.

Al caer la noche, los presos comenzaron a liberar a los 21 rehenes, algunos de los cuales habían permanecido amarrados a garrafas de gas. Las autoridades carcelarias y del estado de Rio, acompañadas por el pastor mediador, ingresaron al presidio y descubrieron la masacre, perpetrada por el Comando Rojo.

La mayor masacre de la historia penitenciaria de Brasil ocurrió el 2 de octubre de 1992, cuando 111 presos fueron asesinados por más de 300 policías en el complejo penitenciario de Carandirú, el mayor de América Latina en la época, con cerca de 10.000 detenidos. Fue cerrada en setiembre de 2002 y destruida.

'Comandos', de la cárcel a las favelas

El Comando Rojo y el Tercer Comando, que se enfrentaron en la cárcel brasileña, nacieron a fines de la década del '70, en plena dictadura militar (1964-1985) en la prisión de alta seguridad de la Isla Grande, en el litoral de Río de Janeiro, para luchar por el mejoramiento de las condiciones de reclusión, inspirados en la organización de los presos políticos.

Integrada en ese entonces por asaltantes de bancos, esas organizaciones se extendieron por todos los presidios de Rio de Janeiro y en los 80 pasaron a controlar la mayoría de las favelas de la ciudad y se reciclaron en la venta de drogas. Actualmente, existe una tercera organización criminal, los Amigos de los Amigos (ADA), que cuenta con ex militares y ex policías.


RIO DE JANEIRO (AFP/AP) - Una escena dantesca, con 38 cadáveres decapitados, mutilados o quemados esparcidos por doquier, encontraron las autoridades cariocas cuando ingresaron a la prisión de Benfica, que estuvo en poder de presos amotinados durante tres días, informó ayer la secretaría de administración penitenciaria del estado de Rio de Janeiro.

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