El padre de la WWW
En el tiempo anterior a 1990 internet era, según se ha comparado, como un archipiélago de miles de islas inconexas. No existían los buscadores y no era posible integrar imágenes y textos fácilmente en la pantalla, ni obtener información con la rapidez y eficiencia con las que ahora la disponemos. El milagro sucedió a fines de 1989, tuvo origen intelectual en el CERN, el Laboratorio Europeo de Física de Partículas que funciona cerca de Ginebra y fue bautizado World Wide Web. El físico británico Timothy “Tim” Berners-Lee fue el inventor del modelo global de interconectividad que produjo el mágico sistema que ahora se utiliza corrientemente en el mundo de las comunicaciones humanas. Buscando desarrollar un método eficiente para intercambiar datos entre los miembros de la comunidad científica, luego de laboriosas experiencias durante varios años, logró combinar con éxito dos tecnologías ya existentes –el hipertexto y el protocolo de comunicaciones de internet– en la WWW, ese revolucionario aparato de acceso universalizado a la información que, con la base de una compleja institucionalización, en el 2014 cumplirá 25 años. El propio inventor ha relatado el proceso en su libro de 1999 “Weaving the Web: The Past, Present and Future of the World Wide Web”. Este hombre, largamente premiado en su país y en el mundo (una serie impresionante de honores que incluye desde el Millenium Technology Prize finlandés en el 2004 hasta el Queen Elizabeth Prize for Engineering en el 2013), se distingue entre todos los talentos científicos de este tiempo por su sensibilidad humana y sus cualidades morales. La mejor prueba de esto último está dada por el hecho de que sistemáticamente se ha abstenido de beneficios comerciales por su invento. Desde el principio, consolidada la hazaña, ha venido promoviendo su visión de la web como una fuerza que, entre los beneficios de la información, incentive la creatividad, la democratización y la justicia planetaria. Es por todo eso que sus opiniones ante el escándalo del sistema de espionaje informático de la NSA norteamericana y la GCHQ británica que denunció el gran periodismo –primariamente el inglés “The Guardian” y el “Washington Post”– a base de las revelaciones de Edward Snowden, tienen un peso muy especial en cualquier controversia. Berners-Lee ha llamado a un completo, franco y urgente debate público sobre la vigilancia del tráfico de internet por parte de las agencias. Como creador del sistema global de la web es alguien que está excepcionalmente calificado para dar un juicio sobre el asunto. Conmovido por los hechos, en una entrevista periodística acaba de manifestar su rechazo por la violación de un modelo en el que cientos de millones confían para mantener la privacidad en sus asuntos e intereses. Hablando en su oficina del MIT en Cambridge, Massachusetts, dijo que, aunque él había anticipado algo de los hechos como la captura de datos de internet por el programa Prism, no había imaginado la escala de las operaciones de la NSA y la CGHQ que han salido a la luz. “No me había dado cuenta de que podían ser tan grandes”. Calificó la vulneración del encriptado informático por las agencias de espionaje como “appalling and foolish”, terrible y absurdo. Llegó a declararle a un periodista de “The Guardian” que “lo que hizo la NSA es una traición a la industria tecnológica”. Reconoce que se necesitan organizaciones poderosas para combatir actividades criminales o atentatorias a la seguridad que facilita internet, pero esas fuerzas deben estar sometidas a un riguroso control y equilibrio, un sistema de “checks and balances” legal que, en el caso presente, ha fracasado. Critica la violación del encriptado no sólo por sus peligrosos efectos concretos sino también por motivos éticos. Un país democrático debe vivir en el cumplimiento de sus principios. Me simpatizan, dijo, los intentos para aumentar la seguridad contra el crimen organizado, pero uno debe distinguirse de los criminales. Considera, por otra parte, que los medios periodísticos que tuvieron la valentía de hacerse cargo de la denuncia y el propio Snowden, el exagente desertor de la CIA, han actuado en bien del interés público. En la realidad la única respuesta práctica a las preguntas “¿quién vigilará a los propios vigilantes?” o “¿quién controlará a los controladores?” han sido los que han actuado como denunciantes. Los “whistleblowers” (sopladores del pito, filtradores) y los medios que difunden abusos como éstos, tan enormes, cumplen un papel importante en la sociedad. Llama incluso a la creación de un sistema internacional de protección a filtradores como el refugiado en Rusia. “Hasta un cierto punto la civilización ha dependido de ‘whistleblowers’ y, por consiguiente, tenemos que protegerlos”. Berners-Lee aprovechará el 25º aniversario de su invención, que ocurrirá el año próximo, para incentivar una campaña en pro de una mayor concientización pública sobre los riesgos de internet e impulsará una carta que codificará los derechos de los usuarios. Como cabeza de la World Wide Web Foundation se propone también difundir un Índice Web 2013 que mida el crecimiento de la red y su impacto en 80 países, incluyendo indicadores de censura y vigilancia. (*) Doctor en Filosofía
HÉCTOR CIAPUSCIO (*)