El paso de Ofelia causó más angustia que daños

Provocó inundaciones y destruyó algunas casas.

El ciclón Ofelia se alejaba lentamente ayer de las costas de Carolina del Norte internándose en el Atlántico, sin haber dejado mayores daños en la región que, conmovida por la catástrofe provocada por el huracán Katrina en el sur del país, vivió días de angustia. Ofelia, que fue degradado a la categoría de tormenta tropical al ubicarse sus vientos en torno de los 100 kilómetros horarios, provocó inundaciones en algunos condados costeros e islas, cientos de viviendas dañadas y un puñado destruidas.

El condado de Onslow, donde está la ciudad de Topsail Beach, reportó por lo menos 350 residencias dañadas y cinco destruidas totalmente, dijo Norman Boyson, del servicio local de emergencia. No se confirmaron muertes y en Onslow, donde los medios locales reportaron una, Boyson aseguró que no estaba relacionada con la tormenta. Al norte, el condado de Carteret no había calculado todavía ayer los daños por el ciclón pero se adelantó que decenas de residen

cias fueron dañadas y unas cuantas quedaron destruidas en Atlantic Beach y Salter Path.

Ofelia mantuvo bajo agua una enorme zona del oriente de Carolina del Norte el miércoles y jueves, mientras se alejaba con lentitud hacia el mar antes de pasar al sur del Cabo Hatteras, en el extremo oriental del estado. Nunca tocó tierra pero sus vientos y lluvias estaban tan extendidos que se sintieron a decenas de kilómetros de la costa, por 12 horas o más.

En zonas de Carolina del Norte se registraron hasta 300 mm de lluvia, y Ofelia debió dejar unos cuantos más a medida que se alejaba. El Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami se preparaba para descontinua las alertas de tormenta para las costas del estado durante el día, pero mantuvo en vigor vigilancias de tormenta desde Rhode Island hasta Massachusetts (noreste), incluyendo las islas de Natucket y Martha's Vineyard.

Ofelia es el segundo huracán que impacta Estados Unidos en dos semanas, después de que el destructor Katrina azotó el 29 de agosto la costa sur de Estados Unidos, con un saldo provisorio de más 792 muertos en Luisiana, Mississippi, Alabama y Florida, y dejando gran devastación y a la ciudad de Nueva Orleans inundada. Las autoridades federales, ante la lentitud de los operativos de rescate tras Katrina, movilizaron más de 250 funcionarios a Carolina del Norte por si eran necesarios.

 

Un rezo por las víctimas

Por su parte, el presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró ayer que no quiere fijar un techo financiero para el plan de reconstrucción de la zona afectada por el huracán «Katrina». «Costará lo que cueste», dijo en la catedral nacional de Washington, donde asistió a una jornada de oración en memoria de las víctimas de Katrina. Bush señaló que para la financiación se recortarán algunos «gastos innecesarios» en el presupuesto. Por otra parte, rechazó que se vayan a subir los impuestos. El presidente había anunciado el jueves por la noche en Nueva Orleans uno de los programas de reconstrucción más grandes del mundo, pero no habló de financiación. Hasta ahora, el Congreso aprobó más de 60.000 millones de dólares. Sin embargo, los daños fueron estimados en 200.000 millones de dólares. (DPA)


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