El predominio tecnológico, la verdadera razón de la pelea entre China y EE.UU.



Las sanciones de Trump contra el gigante de la telefonía celular china Huawei, argumentando seguridad nacional, son el último capítulo en la pulseada geopolítica y por el control de aspectos como el 5G y la inteligencia artificial, claves en la economía digital.

La fuerte disputa entre Estados Unidos y China pasó de comercial a ser tecnológica y ahora también es dialéctica, con ambos países acusándose mutuamente de mentir sobre el caso Huawei, el gigante chino de la telefonía.

Si hace solo dos semanas los negociadores de los dos países intentaban todavía resolver sus diferencias en la capital estadounidense, el tono se ha elevado por Huawei, a la que el gobierno estadounidense acusa de actuar como caballo de Troya del gobierno chino.

“Decir que no trabajan con el gobierno chino es una declaración falsa”, dijo el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo en una entrevista con la cadena CNBC. “El director ejecutivo de Huawei [Ren Zhengfei] no dice la verdad al pueblo estadounidense ni al mundo”, añadió.

La puja por internet

100 veces
más rápida que la red 4G es el sistema de quinta generación que está desarrollando el gigante chino Huawei.

En respuesta, China denunció “las mentiras” de Estados Unidos sobre Huawei. “Desde hace bastante tiempo, algunos responsables políticos en Estados Unidos han propagado rumores reiterados sobre Huawei, sin jamás mostrar pruebas” declaró el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Lu Kang, al ser interrogado sobre las palabras de Pompeo.

Las medidas decretadas hace dos semanas por el gobierno de Donald Trump, y luego suspendidas a la espera de la cruciales negociaciones que habrá en Tokio en junio, suponen un nuevo capítulo en la pulseada entre Washington y Beijing por el dominio de tecnologías de punta que prometen incidir en la pulseada geopolítica entre ambas superpotencias.

El gobierno estadounidense concretó una amenaza con la que venía amagando hacía tiempo: prohibir a las empresas locales el uso de equipos de telecomunicaciones fabricados por compañías que supongan un “riesgo inaceptable” para la seguridad nacional.

“Acabar con Huawei es más importante que un acuerdo comercial con China”.

Steve Bannon, influyente exasesor de Trump

Junto con la orden firmada por Trump, que no identificó empresas ni países, el Departamento de Comercio se encargó de que el golpe a Huawei fuera doble al incluir a la compañía -y a 70 subsidiarias- en la llamada “lista de entidades”, una medida que le prohíbe comprar componentes fabricados en EE. UU. sin previa aprobación gubernamental.

La decisión busca atacar de forma directa la cadena de producción de Huawei, que en cuanto a la compra de componentes para sus equipos, en el 2018 invirtió 1,1 de cada 7 dólares en chips fabricados por empresas estadounidenses. La segunda marca mundial de teléfonos inteligentes no podría abastecerse en Estados Unidos en tres meses y la supervivencia del grupo chino podría estar en juego, según los expertos.

Google, Qualcomm, Panasonic o Vodafone han anunciado que tendrán que suspender algunos aspectos de su colaboración con China. Telefónicas de países como Japón, Reino Unido y Singapur, entre otros, anunciaron la suspensión de la venta de equipos de Huawei, ante la incertidumbre sobre la continuidad del soporte y el servicio a largo plazo que podrán brindar a los usuarios de esos teléfonos, mientras se defina qué sucederá con Android.

Hasta ahora, la administración estadounidense intentaba separar la guerra comercial del caso Huawei, pero Donald Trump mezcló claramente ambas cosas.

“Huawei es algo muy peligroso”, dijo Trump a periodistas. “Si alcanzamos un acuerdo comercial, imagino a Huawei incluido en él de una manera u otra”. La decisión tiene otra razón de fondo: Huawei Technologies Co, la principal fabricante mundial de equipos de telecomunicaciones -y tercera productora global de smartphones-, que juega un papel fundamental en el desarrollo de las redes de 5G.

El gobierno tomará las medidas que hagan falta para proteger los legítimos derechos e intereses de las empresas chinas”

Lu Kangton, ministro de Relaciones Exteriores chino

Bajo el nombre de 5G se designa a una variedad de tecnologías de red destinadas a trabajar conjuntamente para conectarlo todo a través del aire, desde coches autónomos hasta electrodomésticos, con anchos de banda de hasta 20 gigas por segundo.

Además de esta velocidad 100 veces más rápida que la del 4G, la red permitirá que más dispositivos -hogareños, militares o industriales- se conecten en simultáneo y consuman más ancho de banda.

Estados Unidos está claramente rezagado en este área y no tendrán control sobre esta tecnología que se prevé clave para la economía que viene hasta dentro de varios años.

Los problemas de esta “campeona nacional” -como se denominan las grandes tecnológicas chinas con capacidad para pelear el dominio mundial en su sector- con EE. UU. comenzaron en el 2012, cuando un informe del Congreso advirtió que sus equipos podrían usarse para espiar a los estadounidenses o desestabilizar sus redes de telecomunicaciones.

Steve Bannon, exasesor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que “acabar con Huawei es más importante que lograr un acuerdo comercial con China, es un peligro para la seguridad nacional y mundial”. “Vamos a cerrarla”, sentenció el ideólogo nacionalista, quien tras acompañar a Trump en sus primeros siete meses de mandato fundó el frente The Movement (El Movimiento) y colabora en las campañas de partidos de derecha y extrema derecha en diversos países.

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, pidió a sus conciudadanos que se preparen para “una serie de situaciones difíciles”, en alusión al aumento de la tensión con Washington. El ministro de Relaciones Exteriores chino, Lu Kangton, dijo que su país “tomará las medidas que hagan falta para proteger los legítimos derechos e intereses de las empresas chinas”.


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