El retrato del creador

Por Redacción

Pepe Cibrián Campoy vive literalmente en el teatro del Globo, una suerte de fábrica de sus sueños, donde hasta sus maravilloso perros se sientan en la platea. Sabe que se ha convertido en una marca, dándole identidad a un musical propio. «Con Angel Mahler hemos hecho una dupla de 24 años y me siento muy orgulloso del trabajo que logramos, con esa ilusión que él pone como organizador de todo esto. En llevar la envergadura de estos espectáculos a todo nuestro país creo que somos los únicos. Todos los años hacemos este recorrido, y es lo que me interesa. Prefiero toda al vida ir a Neuquén o a Mendoza que a París o Barcelona, donde no me conocen, no tengo afectos, entonces no me interesa», dice con toda convicción

En realidad Cibrián ha basado su filosofía en el afecto puesto en una vida intensa. «No soy un galán, soy un hombre de teatro y siento que hay un respeto por nuestra trayectoria» agrega a sus 57 años encaminados a una sensación de reposo y serenidad. Recuerda la pérdida de su padre y la enfermedad de Ana María Campoy; no olvida nunca a dos seres esenciales para su talento y su vida. «Pienso en construir para lo inevitable» comenta al señalar el placer de ver crecer los árboles que plantó o compartir con sus perros. Lo mismo disfruta de la juventud que lo rodea en sus espectáculos.

Recuerda que le pidieron un charla en la Universidad de Palermo y eligió hablar de «El hacer con nada», que es de alguna manera la actitud personal de hacer lo que la ha gustado, incluso llenando estadios, teatros o viajando al extranjero. «Todo muy lindo e inolvidable. Pero también es inolvidable el sótano que transité durante años, o este teatro del Globo donde estoy más feliz que en ningún lugar» dice al confiar un ejercicio de libertad que le vino de sus padres. «Nunca hubiese pensado que me iba a poner todos estos anillos y collares, ahora me pongo todo lo que me da la gana, hago las obras que quiero, si gusta, bien, aunque ya ni me miran. No tengo que rendir cuentas a nadie», agrega.

El futuro es seguir estrenando. Ya debutó con «El Ratón Pérez» con todas las funciones vendidas, y reestrena «Calígula», en julio en el Globo estrena «Alondra, una mujer inolvidable» con Leandro Gazia, intérprete de muchas obras suyas que en esta pieza asume el rol de Alondra, una mujer y un personaje mágico en el marco de una terapia de grupo. Estrenará en enero en el Opera «La vuelta al mundo en 80 días» (aquella superproducción de Mike Todd) y luego hará «La rubia Mireya» con Cecilia Milone. «Y en el medio voy a descansar un poco» admite. (JP)

Nota asociada: Entrevista Pepe Cibrián Campoy: Detrás de la magia con Dorian Gray

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