El río Negro ofrece sus playas de agua dulce a Viedma y Patagones

Ambas riberas se pueblan de familias que buscan sombra y frescor

El majestuoso curso, sujeto al régimen de mareas en la desembocadura, le pone un sello muy diferente a su paisaje diario.
VIEDMA (AV)- Con el intenso calor, viedmenses y maragatos, agotaron la capacidad de los extensos balnearios del río Negro en ambas márgenes.

La temperatura de los últimos días superó los 30 grados y pocos fueron los que se quedaron en casa. La gran mayoría buscó la frescura del agua y la generosa sombra que acompaña al río en la zona de la Comarca Viedma-Patagones.

El balneario conocido como del Barco Hundido es el sector más concurrido de la costanera viedmense. La arboleda y la gran playa que se forma con marea baja permite disfrutar del agua y del sol.

En este último tramo el río está sujeto al régimen de mareas del mar que con pleamar no permite que las aguas dulces escurran en el océano provocando que aumente el caudal hasta que baje la marea en la desembocadura.

Esta característica le imprime al Negro un sello diferente a otros ríos inclusive al mismo curso aguas arriba, lo que le suma un atractivo más a su grueso e imponente cuerpo que atraviesa la Comarca uniendo a Viedma y Patagones.

Los que están de vacaciones y los que siguen trabajando buscan refrescar el calor en los balnearios de ambas ciudades poblando la costa del río de color, bullicio y diversión.

La costanera viedmense es un escenario permanente de esparcimiento que cambia de protagonistas de acuerdo a los horarios. En la mañana muy temprano se observa a los más rellenitos con las tradicionales caminatas. Cuando se acerca el mediodía la concurrencia se comienza a incrementar y pasadas las 14 es difícil encontrar un lugarcito. Reposera y canasta en mano es el equipo obligado con el que todos llegan a la costanera. Muchos salen de trabajar y directamente se van al río y no es difícil encontrar a más de uno durmiendo una siestita al sol o a la sombra. El mate es la compañía obligada de todos.

Pero tampoco están ausentes los inadaptados de siempre que llegan con todos los elementos y la mascota, cosa que está teminantemente prohibida. En el mejor de los casos puede aturdir el ladrido de un cachorrito pero la cosa cambia cuando una respiración cercana obliga a abrir un ojo para alejarse un segundo del rélax sobre la reposera. La mirada oscura de un doberman ha generado más de un grito de terror. No menos desagradable es despertarse creyendo que se largó la lluvia y comprobar que el agua recibida fue producto de un tremendo animal que se sacudió las lanas justo en ese lugar bajo la tierna mirada de su amo que silba para detenerlo pero después que el perro salpicó todo lo que encontró a su paso.

También forman parte de la columna de indeseables los que dejan esparcidos a su alrededor los envoltorios de las galletitas, la yerba del mate y hasta los pañales descartables que le cambiaron al bebé, como si estuvieran solos, en un franco gesto de que nada les importa del resto.

En esta balanza de los pros y los contras, el peso de la elección se inclina a favor de disfrutar de la incomparable naturaleza que el río Negro ofrece en Viedma y Patagones y así lo entiende cada vez más gente, afortunadamente.


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