Empieza el juicio por el asesinato de Diego Peralta

El joven de 17 años fue la primera víctima fatal de la ola de secuestros extorsivos. Los imputados son ocho y uno de ellos confesó por qué decidieron matarlo.

LA PLATA (Télam).- Ocho acusados comenzarán a ser juzgados mañana por el crimen de Diego Peralta, un joven de 17 años que fue la primera víctima de la ola de secuestros del 2002 que terminó asesinado y cuyo cadáver se encontró en una tosquera de la localidad

bonaerense de Quilmes.

El juicio estará a cargo del Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata, integrado por Carlos Rozanski, Horacio Isaurralde y Norberto Lorenzo, el mismo que condenó a reclusión perpetua al ex represor Miguel Etchecolatz y al ex capellán Cristian Von Wernich.

Se estima que declararán alrededor de 160 testigos en audiencias que se realizarán tres veces por semana.

Para la primera jornada, está previsto que sean llamados a declarar cuatro de los imputados y el miércoles los otros restantes. Cinco de ellos están procesados por secuestro extorsivo en concurso real con homicidio doblemente agravado por alevosía y ensañamiento para ocultar otro delito (críminis causa), reprimido con penas de hasta prisión o reclusión perpetua.

Se trata de Marcelo Cejas, alias «Chelo»; Julio César Rotela; Rosa Pistillo, alias «La Gorda Rosita»; Enrique Báez, alias «Baty», y David Pereyra, alias «Chaca», todos ellos actualmente alojados en el penal de Ezeiza. Otros tres imputados son José Pablo García, Lauro Shimabukuro, alias «El Chino», y Fermín Amarilla, el remisero que habría entregado a Peralta a sus captores, quienes están acusados por su supuesta participación necesaria en el secuestro extorsivo y podrían recibir condenas de hasta 15 años de cárcel.

Un noveno imputado, Carlos Ramón Garzón, alias «Pipi», estuvo prófugo dos años y fue detenido en Paraguay, donde aún se encuentra

a la espera de que se conceda la extradición reclamada por la Justicia argentina.

Diego Alberto Peralta, de 17 años, fue secuestrado por delincuentes que al grito de «Alto, Policía!» lo capturaron el 5 de julio de 2002 en El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, cuando se dirigía en remís hacia el colegio.

Los captores llevaron al chico a una vivienda del barrio Los Plátanos, en Berazategui, lo doparon con tranquilizantes y pidieron 200.000 dólares de rescate, ya que, de acuerdo con una información errónea que tenían, creían que el padre de la víctima guardaba esa cifra en su casa.

Según la confesión de Cejas, al tercer día de cautiverio, la banda tomó la decisión de asesinar a Peralta por dos motivos: creían que Luis Peralta no quería entregar sus ahorros y que Diego pudo haberles visto las caras en el momento de la captura. Los secuestradores le aplicaron tres puñaladas en la espalda, luego lo degollaron con siete incisiones en el cuello y lo arrojaron a las aguas de una tosquera de Ezpeleta atado a un riel, donde fue encontrado el 12 de agosto de 2002. Pese a que ya lo habían asesinado, la banda cobró el 20 de julio de ese año un rescate de 9.000 pesos y 2.000 dólares que Luis Peralta arrojó cerca de la cancha de Claypole.


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