Energía eléctrica: cómo cambió la matriz de generación del país 

Se redujo el uso de combustibles sucios en las centrales térmicas y aumentó el de gas. Los parques renovables, las hidroeléctricas y plantas nucleares incrementaron su aporte.

El uso de combustibles líquidos para la generación de energía eléctrica en las centrales térmicas del país va camino a cerrar el 2023 con una sustancial reducción. Se trata de una tendencia positiva que se registró desde bien temprano en el año, que se explica por diversos motivos, y que podría extenderse durante el año próximo. 

La caída en la quema de combustibles con mayor huella de carbono en las centrales térmicas es un buen indicador sobre la matriz energética a nivel nacional: no solo significa una reducción en las emisiones asociadas, sino también una baja en importaciones que trae aparejado un impacto positivo en los costos de generación. 

En detalle, la menor demanda de líquidos en las centrales se explica por una mayor disponibilidad de gas y un aporte más alto de las hidroeléctricas, parques renovables y centrales nucleares (ver adelante).  

Durante los primeros 10 meses del año, el uso de gas natural para la generación eléctrica arrojó un promedio diario unos 38,9 millones de metros cúbicos (MMm3/d). Se trata de un salto del 2,9% respecto a la media de 2022, aunque una caída del 12,58% sobre lo que se registró en 2021.  

En números

38,9
millones de metros cúbico por día fue el promedio de gas usado por las centrales térmicas del país, entre enero y octubre.

Los datos se desprenden de los informes oficiales que elabora la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) por mes, y de información procesada por Energía On.  

Paralelo a este incremento de gas, los datos muestran que el uso de gasoil en las usinas fue un total acumulado de 1.239.000 metros cúbicos, lo que significa una reducción del 40,2% respecto al mismo período del año pasado. Mientras que, respecto a 2021, la caída es de un 29%. 

Algo similar se ve en el uso de fueloil que se contrajo un 35% interanual este año (fue de 660.000 toneladas) y también con el carbón mineral que cayó otro 23% (519.000 toneladas).  


Generación térmica: el aporte de otras tecnologías 


Como se marcó más arriba, este año hubo un mayor aporte de generación por parte centrales hidroeléctricas respecto de los años anteriores, pues estuvieron signados por una fuerte sequía que condicionó su producción, entre otras consecuencias.  

Al mismo tiempo, la generación renovable se mantuvo alta durante la mayor parte del año, e incluso alcanzó el récord histórico en el mes de septiembre. En cuanto a la energía nuclear, luego de la parada programada de Embalse (diciembre 2022) y la reparación y puesta en marcha de Atucha II (agosto 2023), también se incrementó su aporte. 

En números

4.062 GWh
fue la generación térmica durante octubre.

Según los últimos datos oficiales, en octubre, la generación térmica fue de 4.062 GWh; la nuclear de 859 GWh; la hidráulica de 4.159 GWh; mientras que el aporte de las renovables fue de 1.897 GWh. 

Para tener de referencia, en el mismo mes de 2019, la generación por tecnología fue: 6.339 GWh de energía térmica; 2.737 GWh del segmento hidráulico; 712 GWh nuclear; y 806 GWh por parte de los parques renovables.  

Mientras que en octubre de 2022 fue: 5.054 GWh de energía térmica; 3.750 GWh del segmento hidráulico; 68 GWh nuclear; y 1.822 GWh por parte de los parques renovables. 

Teniendo en cuenta los datos de octubre de 2023, los datos muestran que el salto en la generación de otras tecnologías no solo permitió reducir el uso de combustibles líquidos en las centrales térmicas, sino que también permitió usar menos gas en las usinas. 


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