Era de River hasta que apareció el Melli

El ingreso de Barros Schelotto fue clave para el empate ‘xeneize’.

por JUAN IGNACIO PEREYRA Agencia Buenos Aires

Faltaban diez minutos y el superclásico se presentaba más que favorable para River, que ganaba con un gol de Farías y ya se imaginaba como único puntero del Clausura. Boca no encontraba la pelota y había sufrido las expulsiones de Abbondanzieri y Krupoviesa. El conjunto de Passarella era claramente superior pero no definía el pleito. Parte por imprecisión y otro tanto por cierto relajo. Ante el desconcierto, Basile recurrió a Barros Schelotto. Y el Mellizo se robó el partido. Hizo expulsar a Tula en su primera intervención. Luego, cuando corría el minuto 44, entró en juego por segunda vez; recibió la pelota en la puerta del área, dejó dos hombres en el camino y giró con su cuerpo como eje. Vio la pierna del paraguayo Cáceres y se dejó caer. La Bombonera estalló en un reclamo desesperado. Pezzotta vio penal y Palermo marcó el agónico empate con un zurdazo rasante. Hubo desahogo en todos los jugadores de Boca. Unos fueron a abrazar al goleador. Otros a Guillermo, que simultáneamente al grito de gol escuchó como la hinchada lo ovacionaba. Fue el autor intelectual de este empate, que fue celebrado como una conquista. La igualdad dejó a los dos equipos sin la punta, que quedó en poder del Newell´s de Ortega. Pero antes del Mellizo se había jugado otro partido. Un primer tiempo desprolijo en el que Boca tuvo dos oportunidades claras que fallaron Palermo y Bilos. River se plantó en La Bombonera decido a esperar para salir de contra, aprovechando las proyecciones de Ibarra y Krupoviesa. Boca dominó la pelota pero le faltó profundidad. No tuvo la suficiente sincronización y armonía como para ponerse en ventaja. El mediocampo exhibió un rendimiento tan desparejo como Gago, el sostén de una estructura que no funcionó a pleno. Sin embargo, Boca se mostró por encima del rival. Hasta que, en su primera llegada, River lastimó en serio. Farías, de espaldas al arco, se acomodó y aprovechó las dudas de Abbondanzieri para convertir de emboquillada. Luego, el Pato completó su tarde gris en el complemento, cuando salió, apurado, lejos del área: le cometió infracción a Gallardo y vio la tarjeta roja. De ahí en más Boca ingresó en su peor momento de la tarde, aunque en los minutos previos había merodeado el empate en tres ocasiones. Tras la expulsión de Abbondanzieri, el escenario empeoró cada vez más. Cada contragolpe de River era un bisturí que desgarraba las esperanzas de un Boca que caminaba al final del encuentro sin rumbo. Era el momento de River. Farías, quien había convertido en su primera oportunidad, luego falló dos mano a mano: en el primero remató desviado y en el segundo su disparo dio en el palo. También Gallardo podría haber aumentado la diferencia, que era mínima, pero el debutante Migliore se lo impidió. En una de las tantas contras, Montenegro le ganó a Gago y, cuando empezaba la carrera rumbo al arco, fue derribado por Krupoviesa, quien vio la segunda tarjeta roja de la tarde. Quedaban diez minutos. Y ahí llegó lo más emotivo e intenso de la tarde. Cuando River contaba con todo el crédito a su favor. Cuando Boca deambulaba en su propia casa. Hasta que ingresó Guillermo para cambiar la película. Fabricó el empate y agigantó su mito inagotable.

Daniel ironizó…

“Festejaron el empate como un equipo chico…” Daniel Passarella eligió el tono de burla para comentar el Superclásico que Boca igualó el forma agónica 1-1. Pero sus palabras no hicieron más descubrir su bronca por no haber sabido cerrar un partido que le fue favorable casi siempre. “En ningún momento pensé que nos podían empatar. La verdad es que me voy caliente porque pudimos haber ganado”, dijo Passarella en diálogo con la prensa después del partido. El entrenador afirmó que no tiene “nada que reprocharle” a sus jugadores y destacó que “al menos no se perdió y eso nos permite seguir arriba, en la lucha”. El DT también criticó la actuación del árbitro Sergio Pezzotta y, en particular, le reprochó la expulsión de Cristian Tula, a los 39 minutos del segundo tiempo. “El árbitro se equivocó, sobre todo con River. Le cobró una amarilla a Cáceres que lo condicionó y la verdad es que no sé por qué expulsó a Tula. Ni siquiera tocó al jugador de Boca”, afirmó. Por último el entrenador aceptó que “River se perdió un par de goles claros” y afirmó que el ingreso de Marcelo Gallardo, a los 17’ del complemento, permitió que River tuviera su “mejor momento”.

 

…Insúa e Ibarra contestaron

“Boca no festeja empates…” Así le respondió Federico Insúa a Daniel Passarella y aclaró que la explosión de alegría al término del Superclásico “se debió a la forma en que se consiguió, en inferioridad numérica”. “Los jugadores de Boca celebramos tanto por la alegría que le dimos al hincha, pero no por el empate. Aunque es cierto que fue una linda manera de igualar”, refrendó a su lado Insúa. El ‘Pocho’ cerró el análisis con un comentario sobre la postura de River en los últimos minutos, después de la expulsión de Christian Tula que dejó a Boca con nueve hombres y los ‘millonarios’ con 10. “Ellos se metieron muy atrás y era difícil entrarles. Por suerte apareció Guillermo y despejó el camino para que Martín (Palermo) anotara el empate”. Por su parte Alfio Basile do su punto punto de vista del partido: “Fuimos superiores, atacamos siempre, merecimos ganar. Salvo cuando quedamos con nueve, que ellos tuvieron tres contragolpes, siempre Boca fue a ganar el partido”.

EL DATO 54 Son los empates entre Boca y River, en el historial. Con el “xeneize” como local, igualaron en 21 ocasiones. En la general, sigue el dominio azul y oro: 65-59.

EL DATO 54 Son los empates entre Boca y River, en el historial. Con el “xeneize” como local, igualaron en 21 ocasiones. En la general, sigue el dominio azul y oro: 65-59.


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