¿Es posible construir una nueva ciudad de Neuquén sobre la ya existente?

Macromanzanas es el concepto que se impone para reorganizar la ciudad pos Covid 19. Un equipo de profesionales de la Facultad de Ingeniería de la UNCo pensó esta tendencia para una posible aplicación en cuatro barrios de la capital neuquina.





¿Es posible la construcción de una nueva ciudad sobre la ciudad existente?


Diseñar un sistema de macromanzanas sustentables como alternativa posible para la organización comunitaria en tiempos de distanciamiento social es un gran desafío para autoridades, organizaciones sociales, académicos, profesionales y vecinos.


Este desafío acelerado por el futuro pos Covid-19 fue entendido y abordado por el equipo de Extensión Universitaria, cátedra de Teoría de la Arquitectura, Facultad de Ingeniería de la UNCo, que desde hace una década trabaja en la construcción de conocimiento y propuestas proyectuales sobre el hábitat, que se alinean en la actualidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Veredas bien amplias, un arbolado intenso, espacio suficiente para el distanciamiento social... son una de las tantas exigencias que deja estas pandemia como exigencia al urbanismo actual. Un grupo de profesionales de la UNCo pensó esto en un poderoso estudio concebido para una zona de la capital neuquina.


Esta propuesta particular se corresponde con una intervención en el sector que se ha denominado “pieza estratégica noreste”, un área consolidada de la ciudad de Neuquén, provista con servicios de infraestructura, buena accesibilidad y equipamientos comunitarios; la misma resume las tensiones de una ciudad joven que a la vez tiene historia y cultura propias, hoy enfrentadas a nuevas dinámicas del proceso de metropolización.


La actual pandemia del Covid 19 ha puesto en superficie con mayor crudeza y aceleración, problemas ambientales estructurales presentes en las ciudades y la necesidad de repensar, proyectar y gestionar espacios urbanos, desde la perspectiva del concepto de hábitat en su sentido más amplio.

Dónde se pensó el modelo
de macromanzanas en
Neuquén capital

La “pieza noreste” presenta rasgos del ADN territorial de las urbanizaciones del Valle de los ríos Limay y Neuquén: el río y la barda, actividades antrópicas, productivas, residenciales, administrativas sobre el valle; en el marco de una dinámica de ciudad que dialoga y avanza.
En la pieza se encuentran cuatro barrios con historia en la ciudad: Santa Genoveva, Provincias Unidas, Sapere y Villa Farrel, que en la actualidad ven modificados sus rasgos de vida cotidiana barrial producto del cambio de escala de la ciudad, a la escala de Neuquén ciudad cabecera de la Región Metropolitana Confluencia. Si bien este fenómeno es general, la pieza en particular se ve muy impactada por su localización en contacto estrecho con infraestructuras regionales de movilidad como la ruta 22, vías del ferrocarril, puente carretero conector con Cipolletti, así como la cercanía al centro principal de la ciudad.

Este gráfico nos ubica el área para que se pensó aplicar el concepto de macromanzanas para la capital neuquina.

Ciudad compacta
vs. ciudad expandida

Las líneas conceptuales basan en la construcción del hábitat sustentable, con énfasis en el concepto de ciudad compacta, en contraposición al de ciudad extendida; la vivienda social, planteada desde el uso racional del suelo urbano, el derecho de acceso a la ciudad, de diferentes grupos sociales, diversidad social en la ciudad; énfasis en repensar el rol del espacio público, como espacio fundamental en el proceso de construcción de ciudadanía.


Estas líneas conceptuales se aúnan en una mirada integral y se proponen tanto en la planificación y el diseño urbano, en el marco de un trabajo participativo, a través de propuesta concretas: la organización de un sistema de macromanzanas, el desarrollo de anteproyectos de unidades habitacionales de media densidad, en sitios estratégicos, vacíos urbanos o con posibilidades de disponibilidad, vinculados a una propuesta de espacio público ligada al diseño simultáneo de una infraestructura verde. Se suma la consolidación de un sistema de espacios públicos integrando el frente costero, el parque lineal del tren, los interiores de las macromanzanas, el fortalecimiento de los espacios institucionales y la reorganización vial.

Lo que el Covid-19
trajo y va a quedar

La actual pandemia puso en primer plano la importancia del tejido social y las redes comunitarias para lo cual el sistema de macro manzanas, refuerza redes sociales de intercambio personal, ofrece un espacio abierto peatonalizado, permite el intercambio próximo y seguro, así como la posibilidad de incorporar actividades económicas comunitarias: ferias y huertas comunitaria, colaborando a rehabilitar ingresos a familias, en el marco de protocolos seguros, dotando de una mejora sustancial en la calidad de vida, dando forma real al concepto de “hábitat”.

Las macromanzanas reducen las infraestructuras de movilidad en vehículo privado a las mínimas imprescindibles; multiplican los usos y funciones del espacio público en superficie para el ciudadano y crean “interiores” o “islas urbanas” donde la luz esté regulada y el ruido y la contaminación atmosférica quedan acotadísimos.


Se trabajó sobre antecedentes ya probados en ciudades y se trata de conformaciones urbanas que buscan generar espacios de diferente jerarquía, células urbanas que promueven diversidad de servicios y usos sobre los ya presentes en la ciudad. Tienen como eje estructurador respecto de la movilidad urbana, dotar de mayor caminabilidad, favorecer el uso de la bicicleta, reducir la circulación vehicular, y disminuir notoriamente la velocidad de tránsito.


Se reivindican lugares próximos donde se conectan lo público y lo privado, espacios exteriores que conectan la vida doméstica con la comunitaria, y adicionalmente se refuerza la seguridad con “ojos en la calle”.

La actual pandemia del Covid 19 ha puesto en superficie con mayor crudeza y aceleración, problemas ambientales estructurales presentes en las ciudades y la necesidad de repensar, proyectar y gestionar espacios urbanos, desde la perspectiva del concepto de hábitat en su sentido más amplio.

Gabriela Álvarez, arquitecta y docente universitaria


En la “pieza noreste” la propuesta surge de un exhaustivo relevamiento en el lugar, anchos de calzada y aceras, pendientes de calles, arbolado urbano e infraestructuras. Sobre la estructura vial de la ciudad real se diseñaron los bordes de las macromanzanas, poniendo especial énfasis en desarrollar vías de conexión “Interbarrial”, quedando definidas nueve macromanzanas cuyas dimensiones no superan los 500 metros promedio por lado.


Las calles bordes son de 20 metros de ancho, con circulación del tránsito en único sentido, con equipamiento urbano necesario para la movilidad en todas sus escalas, ya que incorporan transporte público, bici sendas, automóvil particular, ductos para infraestructuras, sistema de riego de arbolado urbano en las veredas, solados absorbentes que funcionan como retardadores de escorrentías superficiales para evitar anegamientos en sectores aguas abajo.

En el interior, las calles secundarias son de muy baja velocidad y/o calles peatonales para un tránsito barrial. De este modo se promueve la instalación de usos alternativos en el espacio público: ferias y actividades barriales en la calle.


El arbolado urbano es protagonista, ya que el sistema vial se constituye como un sistema de “vías verdes” infraestructura natural que utilizan a la masa arbórea y la vegetación urbana como elementos de embellecimiento, control climático y superficie absorbente, incrementando positivamente la calidad del aire; promoviendo la recuperación y densificación de los árboles existentes, el completamiento con especies arbóreas nativas y cultivadas en la región.

La vivienda social y
la macromanzana

La propuesta consiste en la generación de proyectos de vivienda colectiva de escala media, tipo “acupuntura urbana”, en vacíos urbanos relevados, que por sus dimensiones resultan aptos.
Pequeños conjuntos de vivienda colectiva de planta baja y tres o cuatro niveles como máximo, que garanticen mayor densidad habitacional, prototipos con adecuada calidad de vida, así como la posibilidad de utilización del nivel +/-0.00 m de la ciudad para usos colectivos, mayor superficie de suelo urbano absorbente verde, como estrategia sustentable para la pieza.

Las macromanzanas son núcleos barriales que agrupan manzanas adyacentes cuyas características ambientales y urbano-paisajísticas son homogéneas y/o permiten la identificación de una zona con características particulares y reconocibles. En su interior queda planteada una trama de calles de prioridad para el peatón.


Se arribarían así a una ciudad más compacta, equilibrada convivencia de los flujos de movilidad; soluciones habitacionales dignas, circuitos peatonales y de bicicletas; espacio público diverso, inclusivo que preserve el clima barrial y la historia sociocultural de la comunidad en el marco del crecimiento y desarrollo regional. Poder implementar esta idea, en el marco de la participación de los vecinos, sería una buena forma de colaborar a la organización del espacio urbano para poder ir saliendo de la pandemia mas ordenadamente y sentando las bases para una cuidad futura inclusiva y sostenible.

IDENTIFICACIÓN DEL PROYECTO
“La vivienda social en la construcción del hábitat metropolitano de Neuquén. Abordaje de piezas urbanas estratégicas desde la perspectiva de los objetivos de desarrollo sostenible ODS”.
Facultad de Ingeniería, UNCo

INTEGRANTES DEL PROYECTO
Director:
Arq. Gabriela Alvarez
Prof. Titular. FAIN. UNCo.
Co Director:
Gonzales Pisani, Carlos
Docente. FAIN. UNCo.
Miembros Profesionales
Arq. María Oscos
Arq. María Cristina Irañeta
Arq. Silvia Zarate
Arq. Gisela Toranzo
Lic. Hernán Ingelmo
Título: Mg. Economía social.
Miembros Alumnos
Pinto Ramírez, Pablo
Carrera: Ing. Civil. UNCo
Romero, Luccas
Carrera: Ing. Civil. UNCo
Chandía Roxana
Carrera Ing. Civil UNCo
Sosa, Cecilia
Carrera: Lic. Saneamiento ambiental. UNCo


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