Las organizaciones sociales y referentes de la comunidad denuncian que los niveles de contaminación de los ríos de la Confluencia se mantienen altos y que “hay una importante degradación” del medio. Exigieron más control de los organismos del Estado. Desde el punto de vista de la salud, los niveles elevados de scherichia coli en el agua pueden ser muy perjudiciales.

“Los ríos están igual, con un grado de deterioro importante como cuando empezó todo esto en enero de 2017. No vemos mejoras sustanciales en la calidad de los ríos”, declaró Luis Arellana.

Carlos Pomponio, un guardavidas de Plottier, se preguntó en su cuenta de Facebook “si esta generación iba a ser la que perdiera el Limay” y su mensaje tuvo un gran impacto que derivó en marchas que exigían sanear los espejos de agua. “Fue un disparador para muchos otros que considerábamos que algo había que hacer”.

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Para avanzar en la salud de los ríos es necesario hacer “un estudio y un diagnóstico del río como un ecosistema, no sólo del agua, y de una muestra de agua que sacan de un momento determinado”.
Luis Arellana, integrante del grupo Salvemos los Ríos.

Una vez que eso este bien hecho vamos a saber si los indicadores o las pautas de vuelcos en los ríos son correctas o no. Creemos que hay que cambiar los modos en que se miden”, apuntó.

Otra acción es promover la alternativa del vuelco cero al río. “Esas aguas se pueden tratar, los residuos líquidos que queden se pueden destinar a un montón de cosas. Y los sedimentos también tienen un montón de usos, agrícolas, de abono, y demás”, manifestó

Enumeró que el código de agua de la provincia es del año 1975, la ley ambiental de la provincia es del año 1990 y la reforma constitucional de la provincia es del año 2006, que estableció normas ambientales.

“Hace 43 años que se están haciendo mal las cosas. Las normas son hermosas. Pero no se cumplen”.

Algo más que sólo contaminación cloacal

“Hay una realidad que tenemos agua, con indicadores de contaminación, o bien con indicadores de degradación”, manifestó Andrés Rabassa.

Sostuvo que los programas de monitoreos “no son todo lo completo que deberían ser, los puntos de muestreo están mal ubicados, que debería estar ubicados en otros puntos donde se detectaría la contaminación. Y el agua debería ser una política pública de nuestra provincia y del país también”.

Sumó que la ley 3076 habla de que es necesario separar los residuos, es decir los efluentes cloacales de los pluviales.

Afirmó que hay indicadores de contaminación dados por los aportes de los canales pluviales que son de competencia municipal.

Dijo que no sólo hay que ver la situación como “un problema de contaminación cloacal”. En este sentido mencionó lo que ocurrió con el matadero de Centenario hace unos años y añadió la contaminación por basurales espontáneos. “Cerca de la zona del río hay muchos. Ahí se necesita toda una política de erradicación, por que la liberación de los líquidos de esos basurales produce contaminación en las napas y al estar cerca de los ríos, esa contaminación llega también a los ríos”, argumentó y agregó lo que se genera por actividades como la petrolera, mineras, plaguicidas, o otras que están en investigación como los posibles efectos nocivos del desecho que se hace de productos médicos o veterinarios. “Incluso los que ya se ingirieron”, aclaró.

Otra preocupación la marcó en la disponibilidad de agua.

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“La industria petrolera, a partir de los yacimientos no convencionales y megamineras tienen grandísimos consumos de agua. Millones y millones de litros. Gran parte de esa agua no se recupera”.
Andrés Rabassa, integrante del Comité creado por la ley provincial de Alerta Hídrico Ambiental.

Hay tecnología para tratar el agua, la cuestión es que el costo es altísimo, y yo la verdad dudo que esos tratamientos se hagan, y no sólo en Neuquén. “No esta visibilizado, pero en el futuro podría ser un gran problema”, deslizó.

Desde el comité reclaman que se reglamente la ley 3076 de Alerta Hídrico Ambiental que fue sancionada en junio de 2017.

Los amparos que interpuso la defensoría

El defensor del pueblo de la ciudad de Neuquén expresó que observaron varios focos de contaminación.

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“Tienen que ver con desbordes cloacales, con la falta de pluvioaluvionales, que ha llevado a la degradación de los arroyos, que van a terminar desembocando justamente en el río Limay o en el río Neuquén”
Ricardo Riva, defensor del pueblo de la ciudad de Neuquén.

Estos puntos llevaron a que se impulsen amparos ambientales. “De los ríos tendríamos 7-8 amparos, por el tema de desbordes, y en total por causas ambientales cerca de 30”, detalló el abogado de la defensoría, Silvio Baggio.

“Lo que pasa es que los desbordes que se dan y que escurren superficialmente generalmente terminan en un canal pluvioaluvional, ese canal mayormente deriva en el arroyo Duran, y de ahí al río. Hoy por hoy los mayores puntos de contaminación los tenemos en el canal Necochea, Cruzeilles, y Saavedra. Y todos terminan desembocando en el arroyo duran”, explicó Baggio.

Riva opinó que se llegó a la situación y que a la vez es la principal dificultad para resolverlo “la falta de planificación”.

Apuntó que para remediar el panorama “que se hagan las obras que se necesita de acá en adelante para el crecimiento que la ciudad va a seguir teniendo, y por otro lado la responsabilidad de quien tiene que ejercer el poder de policía que tenga una presencia activa. Acá hay responsabilidades compartidas, los particulares también actúan dañando y para eso esta la autoridad de aplicación, para frenar esa situación y no tiene que ser que nosotros lo pidamos judicialmente, tiene que ser una política pública”, opinó.

Los efectos adversos de la contaminación en la salud de la población

El agua es esencial para la vida de las personas pero con niveles de contaminación o de degradación produce efectos perjudiciales en la salud de la población. Hay un cúmulo de enfermedades que se transmiten por el agua. En la provincia sostuvieron que los niveles de consultas por enfermedades gastroentéricas que se vuelven mas comunes en el verano se mantiene en niveles normales, propios del uso recreativo de los espejos de agua.

Facundo Cornejo, médico epidemiólogo del hospital Horacio Heller de Neuquén, explicó que los niveles de aceptabilidad del agua varían según su uso ya que “no es lo mismo para consumirla que para bañarse”.

Dijo que Salud Pública de provincia vigila y hace un seguimiento de las enfermedades que pudieran estar transmitidas por el agua.

Comunicó que es muy amplia la gama de enfermedades que se pueden transmitir en contacto con el agua. “Desde enfermedades muy banales como una diarrea que pase desapercibida, o incluso enfermedades asintomáticas, que no causan ningún síntoma, hasta enfermedades que pueden ser realmente graves, incluso que en algunos casos puede tener desenlaces fatales, por ejemplo el cólera. No es el caso habitual en nuestra provincia, pero puede suceder”, expuso.

Dentro de este panorama señaló que la afectación o no depende “de las cualidades individuales de las personas, es decir la edad de la persona, las características clínicas que tiene esa persona, o si tiene algún antecedente de alguna enfermedad que lo haga más susceptible”. A la vez indicó que los grupos mas propensos son los adultos mayores y los niños.

Hay diversos agentes que pueden producir alguna enfermedad. Uno de estos son materiales que están disueltos en el agua. “Materiales que a veces vienen disueltos en el agua, que tienen que ver con los desechos de las industrias, con metales como el plomo, arsénico, y flúor. Y todo lo que son solventes de la industria, detergentes, derivados del petróleo, que pueden contaminar los ríos y causar enfermedades graves”, amplió.

Otros agentes que por frecuencia y por gravedad son los más importantes son los microorganismos “que pueden venir en el agua, y que habitualmente provienen de contaminación en aguas mal tratadas o por desechos”.

“El agua para uso recreativo no debe tomarse. Cuando va a bañarse la persona tiene que tener el cuidado de no tomar esa agua, sobretodo en los niños. Hay que enseñarles que el agua en el cual uno se baña en el río o el lago no debe ser ingerida”.

Cuando se observa con mucha turbidez sugirió pasarse agua limpia cuando se sale de bañarse “ porque el depósito de algún material arcilloso en la piel o en el oído si puede causarle alguna enfermedad sobre todo en personas alérgicas o con predisposición a tener inflamación en la piel o en los oídos”. “Tener un poco de agua potable a la salida sobre todo cuando el agua viene muy turbia”, precisó.

Sobre la cantidad de casos que se registraron en el verano aclaró que estuvo dentro de los parámetros normales. “En esta etapa estival, que es donde habitualmente aumentan las consultas de este tipo, no hemos tenido grandes cambios con respecto a años previos. Para lo que es el verano se ha mantenido los casos, más o menos esperables para esta época”, observó.

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