Estampida en masa
Con redes, desde el gobierno y el macrismo pescan a los intendentes que abandonan las filas del FR.
de domingo a domingo
La estampida que se está produciendo en el Frente Renovador –sin que su líder, Sergio Massa, atine a contenerla– convirtió en pescadores en río revuelto a los operadores del Frente para la Victoria (en sus dos versiones, la encarnada por Daniel Scioli y la de su único oponente, Florencio Randazzo) y de Mauricio Macri, promotor de un cambio de rumbo a través de “una tercera vía” lo menos contaminada posible de dirigentes con pasado kirchnerista. Las reuniones se celebran a un ritmo frenético. Las novedades son diarias y la tendencia nacional, como lo viene señalando “Río Negro”, va camino a la confección de dos polos: uno sería de continuidad, aunque con nuevo estilo de conducción, del aguerrido proceso iniciado el 25 de mayo de 2003 y el otro, un reflejo de la gestión amarilla de los últimos ocho años en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con el soporte de parte de su “núcleo duro” (donde sobresale el intendente de San Martín, Gabriel Katopodis), Massa se ofende cuando los periodistas le preguntan si renunciará a la postulación presidencial. Sigue firme, por caso, con su prédica antigarantista, pero no dimensiona las deserciones de importantes barones del conurbano que, ora terminan recalando en el cristinismo (Raúl Othacehé, de Merlo), ora coquetean con Randazzo (José Eseverri, de Olavarría), ora adscriben al macrismo (Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas). Hasta dónde llegará la sangría es un misterio. Pero, más allá del juego de los intendentes, siempre acomodaticios en defensa de su poder territorial, está la decisión de los votantes, algunos ya claramente definidos como opositores. El suspenso sobre lo que finalmente resuelva Massa se prolongará todavía un tiempo. Sus laderos más fieles, los que sostienen “valores” y desdeñan a los dirigentes que tienen “precio”, admiten que si se le sigue vaciando el espacio igual no dará el brazo a torcer: podría –especulan– apoyar una fórmula testimonial encabezada por el mandatario de Córdoba, José Manuel de la Sota. Ésa es sólo una de las tantas hipótesis. Lo cierto es que algunas mediciones indican que María Eugenia Vidal, arrastrada por la ola macrista, está apenas un par de puntos debajo de Francisco de Narváez, el diputado del FR que protagonizó un violento altercado con el responsable de una agencia de noticias provincial que, según él, lo quiso “extorsionar”. El legislador y empresario se disculpó públicamente por haber trompeado a ese periodista que escribió una nota provocadora con cuestiones íntimas. En el Pro se esfuerzan por poner distancia de Massa, al que juzgan como partícipe de una interna peronista pragmática y muchas veces salvaje. Los macristas caminan solos, con el coro y los acuerdos logrados con la Unión Cívica Radical y “Lilita” Carrió. Ante la consulta de este diario, sus voceros indicaron que el hecho de que coincidan con Massa en el apoyo a Gerardo Morales en Jujuy y Rubén Cano en Tucumán no significa que “vayamos juntos”. Las cartas se seguirán orejeando, con evaluaciones constantes. La diputada Patricia Bullrich, bastonera de Unión Pro, señaló que las PASO de agosto serán decisivas y que la elección podría quedar finiquitada en la primera vuelta de octubre. Hizo referencia al “abandono masivo” que está sufriendo Massa y denunció que De Narváez es funcional a la estrategia de Scioli. Dijo desconocer quién será el compañero de Macri, aunque deslizó el nombre del senador justicialista Carlos Reutemann, a quien el PJ santafesino pretende expulsar por “traidor”. Las dudas que existían en el oficialismo sobre la actitud de la presidenta Cristina Fernández también parecen disiparse. En apariencia equidistante de Scioli y Randazzo, ordenó al secretario general de la Rosada, el camporista Eduardo “Wado” De Pedro, atrapar con red a los que escapan del lado de Massa. Uno de ellos, el intendente de Escobar Humberto Zúccaro, tuvo una sinceridad brutal al reconocer desde su óptica que el único que le garantiza el triunfo es el FpV. En cuanto a Scioli, decidió romper el silencio y responder algunas de las críticas de Randazzo. Éste lo había acusado de practicar un doble discurso, ya que mientras adscribía a los dictados de Axel Kicillof, uno de sus principales asesores económicos, Miguel Bein, propone pagarles a los fondos buitre con una quita mínima. Como un K más, el gobernador indicó que sus colaboradores pueden opinar pero que él se reserva la última palabra. “Ante los reclamos del kirchnerismo dirá a todo que sí. No enojará a nadie. Pero ya con la lapicera en la mano habrá que verlo actuar”, se vaticinó desde algunos gremios que le dan aliento a su proyección. A propósito de sindicatos, se sigue organizando el paro nacional del 9 de junio. Hacen punta los gremios del transporte, pero se colgaron las centrales obreras rebeldes. Desde el gobierno agitan con el fantasma de un plan desestabilizador y Hugo Moyano, de Camioneros, aludió a la necesidad de prevenir “hechos de sangre”. Los ánimos están caldeados. De allí los esfuerzos de la Iglesia, alentados por el papa Francisco, para fomentar el diálogo y desterrar el odio y las peleas.
Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar