Después de las fiestas: consejos para una alimentación fresca y saludable en verano

Una dieta basada en productos de estación, menor contenido graso y un adecuado aporte de líquidos contribuye al bienestar general durante los meses de verano.

Luego de los encuentros y comidas abundantes típicas de las fiestas, el verano plantea un escenario distinto para el organismo. Las altas temperaturas, sumadas a los excesos previos, vuelven necesario revisar los hábitos alimentarios y priorizar opciones que favorezcan la digestión y la hidratación.

La licenciada en Nutrición María Florencia Cavia, integrante del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, explicó que durante los meses de calor “el cuerpo necesita alimentos más livianos y con mayor contenido de agua, que ayuden a regular la temperatura corporal y eviten malestares digestivos”.

En ese sentido, recomendó aumentar el consumo de frutas y verduras frescas, especialmente aquellas propias de la temporada estival como sandía, melón, ananá, durazno, tomate, pepino y zucchini. “Además de aportar vitaminas y fibra, estos alimentos colaboran con la hidratación y reponen minerales que se pierden a través de la transpiración”, señaló.

Otra de las sugerencias es optar por preparaciones simples y poco elaboradas, como ensaladas, platos fríos y cocciones suaves, y reducir el consumo de frituras, comidas muy condimentadas o con alto contenido graso, que pueden resultar más pesadas en contextos de altas temperaturas.

La nutricionista Romina Sánchez, también consultada, subrayó que el agua debe ser la bebida principal durante el verano. “Muchas veces se reemplaza el agua por gaseosas, jugos azucarados o alcohol, que no hidratan y pueden generar el efecto contrario”, advirtió. En ese marco, recomendó llevar siempre una botella de agua y ofrecer líquidos de manera frecuente, incluso antes de sentir sed.

Las especialistas remarcaron además que la alimentación debe adaptarse a cada etapa de la vida. En el caso de los niños, sugieren incorporar frutas frescas, licuados naturales y yogures, mientras que en los adultos mayores es importante reforzar el consumo de líquidos, ya que la sensación de sed suele disminuir con la edad.

Finalmente, coincidieron en que no se trata de realizar dietas restrictivas después de las fiestas, sino de retomar una alimentación equilibrada y consciente, acorde a las necesidades del cuerpo en verano. “Elegir mejor qué comemos es una forma simple y efectiva de cuidar la salud”, concluyeron.


Luego de los encuentros y comidas abundantes típicas de las fiestas, el verano plantea un escenario distinto para el organismo. Las altas temperaturas, sumadas a los excesos previos, vuelven necesario revisar los hábitos alimentarios y priorizar opciones que favorezcan la digestión y la hidratación.

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