Día del Amigo: el secreto de la Scaloneta que va mucho más allá del fútbol

Más allá de la derrota en la final del Mundial, el grupo de Lionel Scaloni volvió a mostrar que su mayor fortaleza no es solo futbolística. La confianza, las bromas, los rituales y el cariño entre los jugadores explican buena parte de una era histórica.

Por Juan Moro

Lionel Scaloni suele repetir que el grupo está por encima de cualquier individualidad.

La imagen de los jugadores abrazándose después del silbatazo final, mientras el dolor por la derrota todavía estaba a flor de piel, resumió algo que este plantel viene construyendo desde hace años. Ganó títulos, rompió sequías y llegó a dos finales del mundo consecutivas. Pero antes que un equipo campeón, la Scaloneta consiguió convertirse en un grupo de amigos.

En un fútbol cada vez más individualista, la Selección argentina hizo del compañerismo una marca registrada. Y quizás ese sea uno de los legados más importantes de esta era Scaloni.

El grupo antes que las estrellas


Fotos gentileza.-

Lionel Scaloni suele repetir que el grupo está por encima de cualquier individualidad. Desde que asumió como entrenador impulsó una convivencia donde todos tienen el mismo lugar, desde Lionel Messi hasta el último convocado. Esa cercanía se refleja en entrenamientos, concentraciones y celebraciones, donde las diferencias de edad prácticamente desaparecen.

Messi encontró una segunda familia


Si hubo alguien que vivió esa transformación fue Lionel Messi.

Después de años marcados por las finales perdidas y las críticas, encontró en este plantel un entorno distinto. Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Nicolás Otamendi y el resto del grupo se transformaron en un sostén permanente dentro y fuera de la cancha.

Entrañables. Messi y el Kun Agüero, integrantes de «la vieja guardia», una amistad de años.-

Rodrigo De Paul lo explicó hace apenas unas semanas:

«Para mí representa un montón ser amigo de Leo. La amistad es una de las cosas más importantes que todos tenemos. Me considero un afortunado de compartir momentos con él más allá de una cancha.»

Lionel Messi y Rodrigo De Paul. Foto: Captura.-

Los inseparables


De Paul y Paredes son probablemente el símbolo más visible de ese clima. Las cámaras los muestran compartiendo mate, bromas y charlas con Messi prácticamente todos los días de concentración.

Es una relación que nació hace años y que se fortaleció con el tiempo, hasta convertirse en uno de los pilares emocionales del plantel.

Los gestos que no siempre se ven


Durante estos años se multiplicaron las imágenes que reforzaron esa idea de grupo: cumpleaños organizados por los propios jugadores, visitas fuera del calendario de la selección, mates compartidos en cada entrenamiento, canciones en el micro y rituales antes de salir a la cancha.

Los más jóvenes también destacan que los referentes los integran rápidamente y hacen que la adaptación resulte natural.

Un legado que trasciende los resultados


Las derrotas duelen. Mucho más cuando llegan en una final del mundo.

Pero si algo quedó claro después del Mundial es que el legado de esta generación no depende exclusivamente de las copas. La amistad entre sus integrantes, el respeto mutuo y la idea de que nadie está por encima del grupo terminaron construyendo una identidad que sobrevive.

En el Día del Amigo, esa quizás sea la mejor enseñanza de la Selección argentina: que los títulos se celebran, pero los vínculos son los que permanecen.


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