Fin de ciclo



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Horacio Quiroga (*)

Subido definitivamente a la ola kirchnerista de cara al primer balotaje en la historia del país, el gobernador –en retirada– Jorge Sapag se ha sumado al coro del miedo, el de aquellos que pretenden sembrar temor frente al seguro triunfo de Mauricio Macri y su asunción como presidente de los argentinos a partir del 10 de diciembre. En su caso, ha puesto en duda los lineamientos a seguir en materia energética por el nuevo gobierno y sus efectos sobre la provincia.

Súbitamente Sapag parece haber recobrado el interés que no demostró por los intereses de los neuquinos a lo largo de los 12 años de kirchnerismo. De lo contrario, no hubiera hecho lo que hizo, apoyando medidas que significaron lisa y llanamente la depredación de los yacimientos de la provincia a precio vil. Nunca antes en su historia, un gobierno del Movimiento Popular Neuquino había arriado tanto la bandera del federalismo que reivindicaron sus fundadores.

El gobernador dice estar preocupado por una eventual salida del llamado “barril criollo” que hoy se sostiene en 77 dólares y su equiparación con el precio internacional (44,36 dólares al cierre del viernes 6), cuestión que es solamente una elucubración sin fundamento, pero nada dijo cuando el precio internacional del barril llegó a los 147 dólares y la Secretaría de Energía de Nación le reconocía a Neuquén, de manera caprichosa, apenas 47 dólares para la liquidación de las regalías.

El no reconocimiento de los valores internacionales del gas y del petróleo ha llevado a que la provincia dejara de percibir más de 50.000 millones de pesos durante la década kirchnerista.

La pleitesía que Sapag le rindió al gobierno nacional llegó al punto de renunciar a una demanda por regalías mal liquidadas que la Provincia le había iniciado a Nación durante la gestión del exgobernador Jorge Sobisch. El monto reclamado ascendía a 3.471.420.594,42 dólares.

Sapag renunció a esos juicios con la excusa de poder acceder al plan de refinanciamiento de deudas con el Estado nacional por un monto de 1.800 millones de pesos. La diferencia a favor de Nación resulta evidente y exime de mayores comentarios.

El primer manotazo del gobierno central sobre las provincias productoras se vio reflejado en el decreto 1277, dictado en 2012 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y defendido también por nuestro gobernador. Allí se creaba la Comisión de Soberanía Hidrocarburífera, encabezada por el ministro Axel Kicillof, que directamente desconocía el artículo 124 consagrado en la Constitución Nacional en la reforma de 1.994 que le daba a las provincias la propiedad sobre los recursos del subsuelo.

La saga tuvo continuidad con la firma del decreto 929/13, denominado “Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos”, hecho a medida de Chevron.

Justamente el gobernador fue ferviente defensor del acuerdo YPF-Chevron que, entre otras cosas, preveía inversiones por mil millones de pesos en obras de infraestructura para las localidades cercanas a la formación Vaca Muerta. Esto fue a mediados de 2013. Más de dos años después, los neuquinos seguimos esperando ver cristalizadas las inversiones prometidas por Nación y garantizadas por Sapag.

Luego le siguió la nueva ley de Hidrocarburos, que también encontró en el gobernador a uno de sus impulsores, pese a que significó entregar el manejo de los recursos de las provincias productoras a Nación, aún en contra de lo establecido en la reforma de la Constitución en 1994.

Después de avalar todos estos desaguisados que perjudicaron claramente a los neuquinos, y frente a un fin de ciclo inevitable, ahora Sapag dice tener temor frente a las medidas que puede tomar Mauricio Macri cuando asuma como presidente.

Pese a los esfuerzos por sostener el relato de la “década ganada”, está claro que este gobierno “nacional y popular” llevó al país a perder el autoabastecimiento energético, pasando de exportar excedentes por 5.000 millones de dólares a importar por 15.000 millones de dólares anuales.

Este es el crítico panorama que comenzará a revertir el futuro presidente y el primer paso para hacerlo será respetar los derechos de las provincias productoras.

En el escenario nacional, Neuquén tendrá una importancia fundamental para la recuperación del autoabastecimiento energético a partir de Vaca Muerta. Esta es una oportunidad inevitable para los neuquinos, pero las millonarias inversiones que se necesitan para su desarrollo comenzarán a llegar de manera sostenida una vez que el país vuelva a generar confianza en el mundo y a brindar seguridad jurídica. Argentina debe volver a ser un país normal. Y esa titánica tarea comenzará el próximo 10 de diciembre, con Mauricio Macri presidente.

(*) Intendente de la ciudad

de Neuquén

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