Fiscal solicitó 12 años por el crimen de Lucanera
El policía fue asesinado en Viedma en el 2011.
Marcelo Ochoa
VIEDMA (AV).- Pidieron una condena de 12 años de prisión para el joven acusado de asesinar al policía Andrés Lucanera el 31 de mayo de 2011 en Viedma. La fiscal de Cámara Adriana Zaratiegui le imputó el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. Los jueces Carlos Reussi, María Luján Ignazi y Gustavo Azpeitía darán a conocer la sentencia el 22 de julio a las 12:30.
La fiscal detalló que en su alegato consideró como atenuantes la minoridad del imputado “porque no es lo mismo la madurez de una persona que delinque a los 17 que a los 50” y las condiciones adversas en las que el chico creció, en el marco de una familia disfuncional y con falta de contención. Analizó que la pena tiene un fin de resocialización y, por el otro lado, la función de prevención general que es reafirmar la vigencia de la norma infringida. Como agravante tuvo en cuenta que el hecho se cometió a plena luz del día en un barrio popular en el que vivía el imputado, es decir, que “su propia vecindad no operó como límite” y “la absoluta falta de motivación” que tuvo para cometer el hecho. Destacó que el homicidio fue en el marco de “la sinrazón misma”, asegurando que en todos sus años como fiscal éste ha sido el asesinato más desmotivado que conoció.
Agregó que quedó acreditado que el imputado se acercó a la camioneta en la que se trasladaba lentamente Lucanera mientras buscaba un perro y le disparó desde atrás directamente a la cabeza. Valoró la valentía de los dos testigos protegidos, quienes aportaron su declaración a pesar de haber sido amenazados inmediatamente después del crimen por el mismo imputado, quien les disparó cerca de los pies mientras con un gesto les advertía “boca cerrada”.
Consultada sobre la opinión de quienes exigen condenas severas y hasta perpetuas para los menores de edad, Zaratiegui reiteró que la idea es siempre “la resocialización” y que aquella postura no es acorde con la Constitución, las convenciones internacionales, los tratados y los derechos humanos. “No es cuestión que todo lo que parece que molesta se debe encerrar de por vida. Hay que apuntar a la resocialización. Se debe trabajar fuertemente en eso y controlar que se cumpla. Tampoco se puede admitir que ahora encerremos a este joven, lo dejemos depositado y no hagamos nada para que luego pueda regresar a la sociedad como una persona útil e integrada”, indicó.
En su pedido de 12 años no está incluida la reciente condena contra el mismo joven, superior a tres años de prisión, definida en un juicio abreviado por un robo calificado por el uso de arma.
Marcelo Ochoa
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