FMI, una palabra maldita en la historia económica argentina

Dos consultoras analizan cómo impacta la decisión del gobierno de Mauricio Macri de endeudarse.

La decisión del gobierno de volver al FMI es muy reciente y hay pocas encuestas aún para medir cuál será el efecto concreto sobre la evaluación del Ejecutivo nacional. La consultoras D’Alessio y Berensztein se adelantaron al anuncio que el martes realizó Mauricio Macri y midieron, apenas unos días antes, la popularidad que tendría la medida si fuera tomada. Y el rechazo fue alto: el 75% de los encuestados lo consideraron una mala idea. La caída de la imagen del presidente y su gobierno, de más de 15 puntos, no es un dato de mayo, ni siquiera de la corrida cambiaria que comenzó en abril, sino que arrastra varios meses. Río Negro consultó a Jorge Giacobbe y Enrique Zuleta Puceiro, dos de los consultores que previeron con mayor certeza los resultados de la última elección nacional. La decisión de endeudarse tiene casi nula aceptación, pero tampoco surgen opciones populares; la caída de las expectativas, la imagen, y mayoría de los indicadores del gobierno no es capitalizado por figuras de otras fuerzas políticas, y respondería más a una pérdida del miedo de una vuelta al kirchnerismo que a la política económica del Ejecutivo que, aunque está desgastada, nunca tuvo gran aceptación real.

Más información: Volver al FMI: ¿última carta de Macri para salvar el gradualismo?

Luego de que comenzara con fuerza la suba del dólar, de que el ministro de Hacienda anunciara una reducción de la meta del déficit primario para 2018, de 3,2% al 2,7% con un recorte en obras por $30 mil millones, y luego de que la oposición pusiera en el centro de la discusión política el tema tarifas con posibles consecuencias graves para el déficit fiscal, comenzó a discutirse por lo bajo la posibilidad de pedir al FMI. Los días inmediatamente anteriores a la confirmación del gobierno, D’Alessio y Berensztein recogió la opinión de 1077 personas mayores de 18 años: el 75% consideró que la medida sería inadecuada; el 18% la calificó como “adecuada pero resistida”; tan sólo el 2% la calificó de “adecuada”. La mitad de los votantes de Cambiemos está en contra.

“El FMI es una palabra que despierta todos los temores en el inconsciente de los argentinos. Buena la noticia no va a ser para la opinión pública. Este último mes, a aquellas personas que creen que los ajustes de tarifas los tiene que pagar el Estado y no los ciudadanos le preguntamos cómo lo tendría que pagar el Estado. Tomando deuda, dice el 2%. O sea, la política que está implementando el gobierno es popular para el 2%, nada. El 18% emitiendo dinero, tampoco es una opción popular porque sabemos que termina en inflación. Y el 76% dice que lo debería recortar de otro presupuesto”, afirma Giacobbe, director en Giacobbe & Asociados.

La pregunta que sigue es, entonces, de dónde hay que recortar: “Nadie sabe. Es complejo para este gobierno porque tiene que dialogar con una sociedad que está en capacidad de quejarse pero no comprende la complejidad de lo que hay que administrar, opina desde el dolor que le produce. ¿Recortamos obra pública?, no; ¿A los jubialdos? no; ¿Echamos empleados públicos? no; ¿Se lo sacamos a educación, salud?, no, no. Sabe lo que no quiere, pero no sabe cómo hacerlo de otra manera”, responde Giacobbe.

Para Zuleta Puceiro, director de OPSM, el FMI dejó de ser una buena opción incluso en lo que podría considerarse su propio público: “No es un lugar que tenga prestigio ni siquiera como receta ortodoxa, en mediciones pasadas se que no se cree que de allí pueda venir recetas innovadoras o le llegada de inversiones que hoy no existen, ya no es esa especie de fuerza representativa de un capitalismo potente de la globalización, como garantía tranquilizadora. Es notable, porque en los años 90 parecía lo contrario”, sostiene.

Según Giacobbe, la caída de la imagen presidencial fue, el mes pasado, de 6 puntos, pero acumula desde noviembre del 2017 una baja de 15 puntos: Macri tiene una imagen positiva de 40% y una negativa de 48%, neto 8% negativo. Algunos, como la consultora Query, le dan números más magros: 47% negativa y 35% positiva, neto -12%.

El primer dato es que la caída de la imagen del gobierno se precipitó tras las elecciones que el oficialismo ganó. Tanto Zuleta como Giacobbe consideran consideran que Macri cumplió allí el objetivo por el que lo había votado la mayor parte de su electorado: neutralizar la amenaza del kirchnerismo. Para el primero la política económica del gobierno nunca tuvo aceptación superior al 25%; para el segundo, la opinión pública comprende el plan, pero los sacrificios ya superaron el umbral del dolor y si quiere detener la caída, no ya revertirla, deberá suavizar la política económica. Regresar al 65% o 70% de imagen positiva, resulta hoy, para ambos expertos, muy improbable.

El segundo dato es que ninguna figura ni fuerza capitaliza la pérdida de imagen del gobierno, coinciden ambos consultores. “No vemos a nadie crecer. Cristina tiene 33 puntos de imagen positiva en el país y no sube ni baja, haga lo que haga. Massa mide 10 puntos de imagen positiva, está destruido. El último mes hicimos una pregunta que da un dato interesante: preguntamos abiertamente a quién quisieran votar en 2019, que pusieran el nombre: Macri, Vidal, mas pequeño Cristina y, más, Kicillof: en el mapa mental de la gente, seguimos en el mismo par de opuestos que nos trajo hasta acá”, grafica Giacobbe.

“Uno ve las barras, como baja la evaluación de desempeño, los apoyos, expectativas, la intención de voto, y enfrente no sube nada. Nadie capitaliza. Lo que ha crecido es un 30% de la gente que aunque tiene ideas muy firmes y fuertes en casi todos los temas, no está dispuesto a confiar en nadie que se le proponga”, concluye Zuleta.


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