Fortalecido para octubre

Redacción

Por Redacción

análisis

arnaldo paganetti Agencia Buenos Aires

Se trata de ir superando niveles. Ayer, con el nítido triunfo de Horacio Rodríguez Larreta sobre la atrevida Gabriela Michetti en las PASO porteñas, Mauricio Macri pasó al escalón superior: se instaló como firme candidato presidencial para disputar en octubre con el representante del kirchnerismo. Casi con seguridad, Daniel Scioli, quien también en la víspera celebró junto con los chicos de La Cámpora, el tercer lugar en la Capital Federal, ante el sorprendente Martín Lousteau, que se ubica segundo. Con un valor agregado para el gobernador bonaerense que no se desalinea nunca del cristinismo: se permitió celebrar la victoria del candidato de su amigo Jorge Sapag, en Neuquén, y la auspiciosa cantidad de votos logradas por los postulantes del Frente para la Victoria y el Partido Justicialista que terminaron opacando al macrista Horacio Pechi Quiroga. Los dos que deben superar todavía sus respectivas primarias, aunque eso a priori les requeriría menores esfuerzos ¿Y qué pasa con el tercero en discordia, Sergio Massa, la estrella del Frente Renovador en 2013? Ayer agua a dos puntas: su elegido en la ciudad, el economista Guillermo Nielsen, transpiraba para alcanzar el 1,5% y no ser eliminado, en tanto que en Neuquén, Sapag le mandó decir que no sería bienvenido. Por eso, quedó rezagado. Sin embargo, no está dispuesto todavía a tirar la toalla. Se aferró al salvavidas vivificante de dirimir con el peronista José Manuel De la Sota, gobernador de Córdoba. En este decisivo distrito, Macri logró armonizar intereses contrapuestos apoyando la fórmula Aguad-Baldassi, con Luis Juez yendo por la reelección en el senado y Ramón Mestre por la de intendente de la ciudad capital. En la carrera de obstáculos, Macri y Scioli se desmarcaron del resto. El boquense deberá restañar heridas abiertas por la desobediencia de Michetti y su desaire de acompañarlo desde otro lugar (anoche se insinuaba que volvería a convidarla con ser su compañera de fórmula). Y seguir, además, solidificando su alianza con el radicalismo, vía Ernesto Sanz y Elisa Carrió. El excampeón de motonáutica, que ahora hace kirchnerismo explícito, tendrá por su parte que unificar detrás de sí a un conglomerado progresista que le desconfía, pero que no encuentra otro aspirante con posibilidades de retener el poder.


análisis

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora