Francisco de Narváez: «Queremos que el cuarto oscuro sea más claro»
El empresario y presidente de la Fundación Crecer y Creer, Francisco de Narváez, incursiona en política porque quiere "devolverle algo al país" y presentará un plan de gobierno nacional que elaboró con un equipo de 320 técnicos.
Buenos Aires (ABA). – Es ya un veterano en el mundo de los cuarentones. Pero parece menos: la vida lo trató bastante bien. Por eso está agradecido. «Ya llegué a los 50, y quiero devolverle a mi país todo lo que me dio. La segunda parte de mi vida la quiero dedicar a eso: a mejorar mi país», dice Francisco de Narváez, empresario y presidente de la singular Fundación Crecer y Creer.
– ¿Por qué se mete en política cuando nadie se quiere meter?
– Quiero devolverle algo a la Argentina. En los peores momentos, en la peor crisis, es cuando hay que asumir compromisos. Me gusta vivir acá, no me quiero ir. Y no quiero que mis hijos crezcan con la sensación de que no hay futuro.
Camisa celeste y traje gris. Bajo el cuello ajustado, asoma un tatuaje que pareciera querer esconder. Le gusta respetar la agenda minuto a minuto, no llega tarde a ningún lado y tiene mucho, pero mucho dinero. Hace unos años vendió Casa TIA en quinientos millones, que ahora tiene invertidos en diferentes negocios y en cuentas bancarias. No lo aclara, pero es de suponer que en el extranjero. Ahora invierte en política. «No espero dividendos de esto», sonríe. Tampoco lo aclara, pero hay quienes dicen que puso 40 millones de pesos para poner en marcha la fundación y su proyecto de gestión. ¿Su socio en esta nueva aventura? Mauricio Macri, que desde el trampolín de Creer y Crecer buscará la jefatura de Gobierno porteño.
– ¿En qué consiste el proyecto de su fundación?
– Nació hace un año, y presentaremos el programa a mediados de agosto. El objetivo central es generar planes y equipos de gestión de gobierno. Queremos lograr que el cuarto oscuro sea más claro. No es un proyecto oportunista, ni de coyuntura.
– ¿Tienen candidato presidencial?
– No, en un principio intentamos convencerlo a Mauricio Macri, pero él quiere pelear por la ciudad. De todas maneras, hemos aprendiendo que primero se deben construir proyectos y propuestas, antes que las candidaturas. La política argentina ha estado viciada de personajes y figuras mesiánicas.
– La mayoría de ustedes pertenece al mundo de la empresa, de los negocios, no tiene experiencia política. ¿Son el reemplazo para el «que se vayan todos»?
– No, estamos bien en contra del «que se vayan todos». Eso nos parece una utopía que no debe ser considerada más que desde el clamor de la gente que no se siente satisfecha por lo que la política hace. Nosotros queremos colaborar. Formamos 17 equipos, que abarcan las diferentes áreas de estudio; en total somos más de 300 profesionales y técnicos, que hacemos un diagnóstico del Estado y buscamos soluciones. Y queremos encontrar consistencia en el presupuesto. No nos parece correcto crear expectativas sobre los qué, sino también sobre los cómo. Es decir, averiguar si los argentinos tenemos los recursos para pagar estos programas. En definitiva, buscamos crear el debate. Obligar a los políticos y a los partidos a debatir sobre proyectos y sobre ideas.
– ¿Es un plan para el 2003?
– Sí, es un plan para ahora. Está basado en la realidad que los argentinos tenemos hoy… estamos atravesando la crisis más severa de la que tengamos memoria. El programa se divide en dos partes. El plan «curar», a corto plazo. Y el plan «sanar», a mediano y largo plazo.
– ¿Convertibilidad o dolarización?
– Ninguna, elegimos la moneda flotante con un banco central fuerte e independiente. Todavía hay reservas para eso… La convertibilidad fue un corset. Al principio parece que funciona, frente al espejo nos vemos más flacos, pero la realidad es otra.
– ¿Se puede levantar el corralito?
– Es necesario levantarlo. Sabemos que los riesgos son altos; puede dispararse el dólar o provocar inflación. Pero seguir con el encierro dinamitará definitivamente el sistema financiero. Y un país no puede funcionar sin un sistema financiero. Ahora, entre los ciento y pico de bancos que existen, muchos de ellos son inviables. Creo que el Estado debería dejarlos caer. No se puede seguir comprometiendo fondos con instituciones financieras que no son viables. En momentos de crisis, hay que tomar decisiones que no son populares, pero son necesarias.
– ¿Por qué le recomendaría a la gente que haga política?
– Siento que los argentinos nos hemos quedado en la certeza de que mañana va a ser peor… no hay ninguna vocación de hacer nada. No tenés ganas de tener una familia, de estudiar, de trabajar, de tener hijos, porque mañana va a ser peor. Ese es nuestro drama: no tenemos un puente al futuro. Entonces, es nuestra responsabilidad construirlo. Hay que generar una nueva ilusión para el país, y eso sólo se puede lograr desde la política.
Gonzalo Alvarez Guerrero
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